Zeus y la mona madre

Una semana más, Esopo nos obsequia con otra de sus fábulas, Zeus y la mona madre, y con ella nos muestra que el valor de la familia era …

Una semana más, Esopo nos obsequia con otra de sus fábulas, Zeus y la mona madre, y con ella nos muestra que el valor de la familia era tan importante en sus tiempos como en los actuales. Solo en la familia somos siempre valorados en un sentido positivo, a pesar de los defectos.

Zeus y la mona madre

“Hizo Zeus una proclama a todos los animales

prometiendo una recompensa a quien su hijo

sea juzgado como el más guapo.

Vino entonces la señora mona junto con los demás animales

y presentó, con toda la ternura de madre,

un monito con nariz chata, sin pelo, y enfermizo,

como su candidato para ganar el premio.

Una gran risa fue el saludo general en su presentación.

Y ella orgullosamente dijo:

-Yo no sé si Zeus pondrá su premio sobre mi hijo,

pero sí sé muy bien, que al menos en mis ojos,

los de su madre, él es el más querido,

el más guapo y bello de todos”.

Mi querido amigo Esopo: con mucha ternura nos presentas hoy a esta mona tan mona, orgullosa de su hijo. Y es que el amor de una madre no puede por menos que ver a su hijo como el mejor, al menos para ella.

La familia, a veces la gran olvidada de políticos y economistas, es el lugar donde nos aman porque sí, simplemente por haber nacido, por haber venido a este mundo. Mejores, peores, con más o menos cualidades, incluso con defectos, el hijo siempre será el mejor hijo, al menos para los padres. Y cuánto necesitamos ese clima de amor, amor incondicional, para crecer con seguridad y esperanza.

Qué hermosa enseñanza nos trae la mamá mona. Es cierto que este amor no nos da dinero, ventajas sociales o privilegios de algún tipo. Pero nos hace más grandes interiormente, más humanos, casi más divinos.

Debemos estar siempre orgullosos de lo que amamos, y no tener pena en publicarlo

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