15 medidas contra el cambio climático que los científicos piden a la Generalitat y los ayuntamientos catalanes

Un estudio de expertos advierte sobre los efectos del cambio climático en Cataluña, una alerta para España: habrá más calor, menos lluvia y más contaminación. Si no se reducen las emisiones de gases, habrá un gran impacto sobre el litoral, el sistema agroalimentario y la salud

¿Qué puede hacer el hombre para combatir los efectos del cambio climático? ¿Qué puede hacer el hombre para combatir los efectos del cambio climático?

Los efectos del cambio climático sobre el medio natural y la población son motivo de seria preocupación para los gobiernos, los expertos y los propios ciudadanos a lo largo y ancho del planeta. En ese contexto, hay que recordar que los católicos son punta de lanza en la lucha mundial contra el calentamiento global y las emisiones de gases de efecto invernadero, según un reciente estudio del Pew Research Center.

Pero, ¿cómo afectará el cambio climático a España? La respuesta a esta pregunta se puede deducir en cierta manera de las conclusiones del ‘Tercer Informe sobre el cambio climático en Cataluña’ (TICCC), elaborado por un grupo de expertos para el Gobierno de la Generalitat de Cataluña y el Institut d’Estudis Catalans (Instituto de Estudios Catalanes), hecho público el pasado 30 de enero, que supone también una alerta para España.

El informe advierte de que con la previsible evolución del cambio climático habrá más calor, menos lluvia, menos nevadas y una mayor contaminación. Por todo ello, se hace necesario reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y adaptar los sistemas naturales y humanos a los efectos de un cambio climático que dañará los ecosistemas, con gran impacto sobre el litoral, el sistema agroalimentario y la salud.

De hecho, el TICCC plantea a la Generalitat y los ayuntamientos catalanes 15 recomendaciones para paliar los efectos del cambio climático: tres como ejes principales de ámbito global; cinco en relación a los mercados de derechos de emisión de gases; y otras siete de adaptación al mundo rural.

El TICCC comprende 24 capítulos, resumidos en cuatro partes, donde se describe y analiza la evolución de esos cambios, y los impactos o la vulnerabilidad que provocan: bases científicas del cambio climático; sistemas naturales; sistemas humanos; y gobernanza y gestión del cambio climático.

El coordinador del estudio es el doctor Javier Martin Vide, catedrático de Geografía Física de la Universidad de Barcelona. El TICCC basa su estudio en una investigación científica sobre el cambio climático en Cataluña, con la participación de 140 autores y 40 revisores procedentes de las principales universidades y centros de investigación del país.

Presentación del ‘Tercer Informe sobre el cambio climático en Cataluña’

Presentación del ‘Tercer Informe sobre el cambio climático en Cataluña’

Las evidencias del cambio climático

El documento describe las principales evidencias del cambio climático en Cataluña y formula recomendaciones estratégicas, elaboradas por los autores de los diversos capítulos.

Según las conclusiones del TICCC, “Cataluña experimentará un aumento de la temperatura de 0,8°C este decenio y de 1,4°C hacia el 2050 (con respecto a la media del periodo 1971-2000), y una posible disminución de la precipitación hacia mediados del siglo XXI”.

Al mismo tiempo, “todos los escenarios climáticos apuntan a un aumento de las temperaturas extremas, las olas de calor, así como las noches tropicales, las noches y los días cálidos, y la duración de las rachas secas. También hay evidencia de un aumento de la torrencialidad y de la frecuencia de los días con lluvias muy intensas”.

En relación a esta cuestión, otro aspecto muy preocupante que destaca el estudio es el más que probable “agravamiento de los efectos de la contaminación atmosférica a causa del aumento de la temperatura, entre otros impactos”.

Asimismo, “los ecosistemas podrían ver superada su capacidad de resiliencia y su funcionamiento y estructura, afectando a la provisión de los servicios que nos ofrecen y que son esenciales para el funcionamiento de la economía y la sociedad catalanas”.

El informe también pone de manifiesto “importantes impactos sobre el litoral (con afectaciones, entre otros, a la actividad turística y las infraestructuras portuarias y urbanas)”.

En su conjunto, “el incremento de la temperatura del aire, la reducción progresiva de la pluviometría, junto con un aumento de su irregularidad, son elementos preocupantes que afectan directamente al sistema agroalimentario catalán”, resume. Pero, vayamos de forma resumida a los detalles.

Las emisiones de CO2 entre 1990 y 2013 se incrementaron en Cataluña un 9,2%

Las emisiones de CO2 entre 1990 y 2013 se incrementaron en Cataluña un 9,2%

Evolución del cambio climático

El informe analiza cómo ha evolucionado y evolucionará el cambio climático en Cataluña:

– Las emisiones de CO2 equivalentes crecieron de forma continuada entre 1990 y 2005, entre 2006 y 2007 disminuyeron y en el período 2008-2013 disminuyeron hasta el 19,4%. En conjunto, sin embargo, entre 1990 y 2013 las emisiones de GEI se incrementaron un 9,2%.

– Entre 1950 y 2014, la temperatura anual del aire se ha incrementado en 0,23ºC por década (en verano este incremento ha sido de + 0,33ºC / década). Las proyecciones futuras dan como resultado un aumento de la temperatura en Cataluña hasta el año 2050.

– Entre 1950 y 2014 la precipitación ha disminuido un 1,2% / década en el conjunto del país. Las proyecciones apuntan hacia una disminución de la precipitación de cara a 2050.

– Los estudios pronostican un escenario de escasez hídrica que requerirá medidas de adaptación a la nueva realidad.

– Todos los escenarios climáticos apuntan a un aumento de las temperaturas extremas, las olas de calor, así como las noches tropicales, las noches y los días cálidos, y la duración de las rachas secas. También hay evidencia de un aumento de la torrencialidad y de la frecuencia de los días con lluvias muy intensas.

– Una de las consecuencias visibles del calentamiento, es la ausencia total de ningún aparato glaciar visible en Cataluña, y en los sectores pirenaicos próximos se encuentran claramente en retroceso: 2 de los 13 aparatos glaciares catalogados en 2018 ya se han extinguido.

Las condiciones más extremas de temperatura, humedad y precipitación previstas apuntan hacia un aumento del número de incendios forestales

Las condiciones más extremas de temperatura, humedad y precipitación previstas apuntan hacia un aumento del número de incendios forestales

Efectos sobre los sistemas naturales

La evolución del cambio climático afectará a los sistemas naturales de este modo:

– El número de episodios que producen inundaciones locales aumenta desde mediados del siglo XIX, probablemente debido al aumento de la exposición y la vulnerabilidad. De cara al futuro, si se produjera un aumento de las precipitaciones torrenciales, el riesgo de inundaciones se incrementaría significativamente.

– El número de incendios forestales por encima de 0,5 disminuye, debido a una mejora en las buenas prácticas, tanto en la prevención como en la predicción. Pero las condiciones más extremas de temperatura, humedad y precipitación previstas por los escenarios climáticos apuntan hacia un aumento del número de incendios forestales.

– Los estudios realizados acerca del impacto del cambio climático sobre los recursos hídricos reflejan la singularidad hídrica del país, aunque apuntan a la futura escasez de agua como un factor común en el conjunto del país.

– El impacto del cambio climático sobre las playas se ha evaluado en términos de erosión y de inundación marina. Para 2050 en el 70% de las playas se producirá algún cambio respecto de las condiciones iniciales, en el 42% los cambios son a peor, y en el 58%, para mejor. Habrá un aumento de los tramos de playa con vulnerabilidad alta o muy alta. Igualmente, los episodios de inundación aumentarán tanto en intensidad como en porcentaje de costa afectada. De cara al año 2100 el 21% de las playas de Cataluña requerirá actuaciones adicionales para su mantenimiento.

– Ya se dispone de grandes cantidades de evidencias del efecto del cambio climático sobre organismos y ecosistemas terrestres. Se ha observado el desplazamiento de especies mediterráneas en cotas más elevadas en las montañas del país.

– El cambio global -que incluye el cambio climático- también afecta a los ecosistemas acuáticos continentales (ríos, lagos, lagunas y embalses), reduciendo la cantidad y calidad de los recursos hídricos y la biodiversidad.

El Mediterráneo sufre una gran presión debido a la actividad humana cerca de la costa. Al ser semicerrado, le hace especialmente vulnerable al cambio climático. Se está calentando a una velocidad de 0,3ºC por decenio desde 1974 y el nivel del mar aumenta casi 4 cm por decenio desde 1990.

– Efectos sobre los ecosistemas marinos: mortandad masiva sobre las comunidades de coralígeno de los fondos litorales; la extensión de las praderas de Posidonia es sensible a la temperatura y a las variaciones del nivel del mar; desplazamiento hacia el norte de algunas especies habituales en el litoral catalán; enjambres de medusas en las playas; y algunas algas tóxicas se pueden ver favorecidas por aguas más cálidas y más estratificadas.

– Amenazas para los servicios de que los ecosistemas marinos proveen a la sociedad: referentes culturales, recursos económicos directos (turismo y pesca), protección frente a la erosión, captura y almacenamiento de CO2 atmosférico, o aprovechamiento farmacéutico e industrial de la biodiversidad marina.

Afectación a los suelos: el cambio climático indica una tendencia hacia el aumento de la aridez y, en consecuencia, de la erosión. Nuestros suelos experimentarán una pérdida lenta de materia orgánica para mineralización durante los decenios venideros.

El cambio climático indica una tendencia hacia el aumento de la aridez y, en consecuencia, de la erosión, lo que afecta al sistema agroalimentario

El cambio climático indica una tendencia hacia el aumento de la aridez y, en consecuencia, de la erosión, lo que afecta al sistema agroalimentario

Efectos sobre los sistemas humanos

El incremento de la temperatura del aire, la reducción progresiva de la pluviometría, junto con un aumento de su irregularidad, y el aumento de la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera afectan directamente el sistema agroalimentario catalán.

– Estos cambios en las condiciones ambientales podrían afectar el balance hídrico y, según el cultivo, el año y el lugar, comportar un incremento de los requerimientos de agua de riego.

– El incremento de las temperaturas puede alargar los ciclos de crecimiento de algunos cultivos, puede generar problemas graves de floración, maduración, golpes de calor y calidad organoléptica de los productos agrícolas.

– La previsión del incremento anual de la temperatura puede afectar la productividad del ganado, incluso a los rumiantes.

– En relación a la pesca, Cataluña afronta los mismos problemas que otros países occidentales: la sobrepesca y la destrucción de los hábitats. Con el cambio climático, podría provocar una disminución de las capturas de hasta el 20% en el periodo 2051 a 2060.

– En los futuros escenarios climáticos no se prevé una pérdida sustancial del atractivo turístico de esta área geográfica, salvo en la zona más meridional. En cambio, sí se prevé una pérdida de atractivo del confort térmico durante las noches de verano. Y el aumento de la oferta de plazas turísticas en los municipios litorales y el no control de la frecuentación recreativa de las playas puede hacer peligrar un recurso en regresión.

– El turismo de nieve en Cataluña continúa mostrando una vulnerabilidad importante en el cambio climático. No se espera que la principal consecuencia del cambio climático sea una disminución importante del turismo de nieve, sino su redistribución y concentración en unas pocas estaciones de esquí.

– En términos de salud, los niños, las personas mayores o con patologías previas y la población de nivel socioeconómico más bajo son los más vulnerables a sufrir los efectos del cambio climático. Para el 2050, las proyecciones apuntan a que podría haber un incremento de la mortalidad como consecuencia del calor, pasando de las 300 personas muertas anualmente en la actualidad hasta las 2.500. En el área metropolitana de Barcelona se estima que anualmente se producen 3.500 muertes prematuras causadas por afectaciones derivadas de la contaminación del aire.

En la lucha contra el cambio climático en Cataluña, una  una ley específica aprobada por el Parlamento catalán sería un instrumento muy deseable

En la lucha contra el cambio climático en Cataluña, una una ley específica aprobada por el Parlamento catalán sería un instrumento muy deseable

Las 15 recomendaciones

Ante este preocupante escenario, el TICCC considera que “en Cataluña, los ejes principales de las políticas recomendadas son los siguientes”:

1) Es completamente necesario y conveniente que Cataluña continúe elaborando una política de lucha contra el cambio climático en sintonía con la política europea, la cual no solo tiene como objetivo principal contribuir a la lucha contra el cambio climático a escala mundial, sino que también, y muy principalmente, es un instrumento básico de mejora de la competitividad en un mundo globalizado.

2) Cataluña debe seguir siendo un referente mundial en temas de cambio climático, y tanto las instituciones públicas, científicas y empresariales como los ciudadanos deben tener un papel clave en estos objetivos estratégicos.

3) Se debería aplicar las políticas de lucha contra el cambio climático en Cataluña en un marco normativo de gobernanza adecuado a la importancia de los retos planteados. Por eso una ley catalana de cambio climático aprobada por el Parlamento sería un instrumento muy deseable.

En relación a los mercados de derechos de emisión, las medidas sugeridas se enmarcan en un contexto internacional y global, dado que acciones estrictamente catalanas no tendrían mucho sentido:

1) La necesidad de estabilidad normativa a largo plazo.

2) Medidas para flexibilizar los flujos de liquidez en situaciones de variabilidad extrema de la demanda.

3) La creación de un mercado de emisiones realmente global, en el que las economías mundiales principales tengan un papel relevante.

4) La incorporación progresiva de nuevos sectores al sistema de control de emisiones y la fijación de los precios del CO2.

5) El fomento de la participación ciudadana y de la reducción, la medición y la compensación de las emisiones de las empresas no industriales. El desarrollo de los mercados voluntarios, con un gran potencial de crecimiento, ayudaría a concienciar a la sociedad, ya que permitiría actuar directamente en la huella de carbono.

En cuanto a la adaptación al mundo local:

1) Dado que la planificación de la adaptación es a largo plazo y que los ciclos de gobierno son de cuatro años, es esencial obtener consenso en la planificación de la lucha contra el cambio climático por medio de la aprobación en los plenos municipales. Para ello es necesaria la implicación política al más alto nivel y, en este sentido, el Pacto de Alcaldes por el Clima y la Energía es una buena herramienta.

2) Hay que analizar la vulnerabilidad al cambio climático desde un punto de vista holístico, sistémico e integrativo. Las posibles soluciones de adaptación deben estudiarse desde un enfoque multinivel, multiescalar y multifuncional, ya que las soluciones universales one-size-fits-all no suelen ser efectivas en la adaptación. Para ello es imprescindible trabajar con equipos transdisciplinarios, flexibles y dinámicos, realizar análisis coste-beneficio de las soluciones propuestas -incorporando los beneficios reales, por ejemplo, los servicios ambientales de las soluciones basadas en la naturaleza-, y co-diseño, codesarrollo y co-implementar las medidas. Es necesario, también, valorar las contradicciones que se pueden generar entre la adaptación y la mitigación.

3) También es importante encontrar un equilibrio entre un enfoque de arriba abajo (top down) y de abajo a arriba (bottom up), e incorporar ya desde el análisis métodos de innovación social que garanticen la participación de la población más vulnerable para garantizar la justicia social. Los proyectos de carácter demostrativo pueden ser una buena herramienta para implicar a la ciudadanía.

4) La falta de información en algunos casos, tanto de los posibles impactos derivados del cambio climático como de la efectividad de las medidas realizadas, también implica una cultura de trabajo del aprendizaje basado en la práctica (learning by doing). Sin embargo, esto no quiere decir que no se deba hacer un seguimiento, medir lo que sea relevante para ir aprendiendo en el proceso y monitorizar los avances realizados siempre que sea posible. Hay que fortalecer, pues, los servicios climáticos.

5) Por otra parte, la falta de información en la efectividad de las medidas implica que deben ser “buenas” en sí mismas (no-regret measures: aportan más de un beneficio esperado y son igualmente interesantes sin considerar el cambio climático), flexibles, aplicables a diferentes escalas y multifuncionales. Con vistas a facilitar la aparición de nuevos mercados también es interesante la posible re-aplicabilidad.

6) Es necesario que la generación de conocimiento sea transferible, mediante el acercamiento de los científicos a los que toman las decisiones, la elaboración de estudios más operativos, la utilización de un lenguaje más comprensible, la capacitación de los técnicos municipales y / o la incorporación de personal técnico capaz de poner en contacto diferentes interlocutores. Hay que trabajar en la línea de la co-creación de conocimiento.

7) La planificación del proceso de desarrollo de un plan de adaptación es tan importante como la propia redacción del plan, ya que sensibiliza y hace incrementar la adquisición de conocimiento nuevo. Sin embargo, hay que pasar de la planificación a la acción, la implementación, la medición y la evaluación.

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