¿Terrorismo islámico o guerra civil dentro del Islam? Un mapa clarificador

El enfrentamiento entre sunitas y chiitas por asumir un poder interpretado desde su postura religiosa suma el mayor número de víctimas por atentados en el mundo, sobre todo en una franja central que va desde el África atlántica hasta el corazón de Asia

El eterno conflicto entre sunitas y chiitas, caldo de cultivo para el terrorismo islámico El eterno conflicto entre sunitas y chiitas, caldo de cultivo para el terrorismo islámico

Al menos 18 personas fallecieron este martes, 26 de enero, y otras 38 resultaron heridas en un doble atentado contra el barrio de Al Zahrá, de mayoría alauí, una rama del islam chiita, en la ciudad de Homs, en el centro de Siria, según informó el gobernador provincial, Talal al Barazi.

En una conversación telefónica, Al Barazi precisó que un coche bomba estalló contra un puesto de control de la policía en la calle 60 del distrito de Al Zahra, y que cinco minutos después un suicida detonó el cinturón de explosivos que llevaba adosado a su cuerpo en el mismo lugar.

No es la primera vez que el área de Al Zahra, cuya población es predominantemente alauí, secta a la que pertenece el presidente sirio, Bachar al Asad, es escenario de un ataque de este tipo.

El pasado 28 de diciembre, 32 personas murieron y decenas resultaron heridas en un doble atentado en ese distrito de Homs. De hecho, Siria sufre desde hace casi cinco años un conflicto que ha causado más de 260.000 muertos.

Se trata de dos atentado más de los muchos que sacuden, día sí y día no, una zona que está provocando una crisis de refugiados en Europa sin precedentes. Y que, en la Unión Europea, ha encendido las alarmas tras los atentados que causaron en París un total de 130 víctimas mortales, despertando el fantasma del miedo a nuevos atentados yihadistas en territorio europeo.

Del Atlántico al corazón de Asia

Sin embargo, ¿podemos hablar solo de terrorismo islámico y centrado en esa región a la vista de lo que está sucediendo? Una primera cuestión es que los atentados terroristas se están sucediendo en otras muchas partes del mundo y ocupan sobre todo una franja central que va desde el África atlántica hasta el corazón de Asia.

Solo hay que recordar, sin ir más lejos, que el pasado miércoles, día 20, se conocía una nueva matanza de estudiantes en Pakistán. Cuatro terroristas muy jóvenes de filiación todavía discutida penetraron en la Universidad Bacha Khan, en Charsadda, y sobre las nueve y media de la mañana abrieron fuego indiscriminadamente sobre los universitarios. Oficialmente, hubo 18 estudiantes fallecidos, además de un profesor, dos jardineros y un guarda.

Por otra parte, habría que preguntarse si se trata de terrorismo islámico o de una guerra civil dentro del Islam, dado que el enfrentamiento entre sunitas y chiitas por asumir un poder interpretado desde su postura religiosa suma el mayor número de víctimas por atentados de este tipo en el mundo.

De ambas cuestiones da fe el siguiente mapa, reproducido a partir de una información publicada por el diario La Vanguardia el pasado día 21, donde se puede constatar que “entre noviembre de 2015 y enero de 2016 se han producido más de sesenta atentados con cerca de 1.000 muertes”.

 

Distribución geográfica y número de muertes según los diferentes grupos terroristas entre noviembre de 2015 y enero de 2016

Distribución geográfica y número de muertes según los diferentes grupos terroristas entre noviembre de 2015 y enero de 2016

Si observamos con detalle la localización de los atentados, se puede ver esa franja a la que nos referíamos, que abarca desde Mali o Burkina Faso, pasando por Nigeria, Camerún, Chad, Túnez, Libia, Egipto, Turquía, Líbano, Siria o Irak, hasta llegar a Pakistán y Afganistán.

Después hay otras regiones que quedan más aisladas de ese núcleo, como Yemen y Somalia; Bangladesh e Indonesia; y dos más en dos zonas del mapa mucho más alejadas, geográfica y culturalmente, Estados Unidos y Francia.

Por otra parte, a la vista del número de muertes según el grupo terrorista, se puede ver que el mayor número de víctimas lo ocasiona el Estado Islámico (534), aunque si a esta cifra le restamos los 130 de París, el resultado se acerca a la segunda cifra, la de Boko Haram (234); y les siguen talibanes y grupos afines (127); otros y desconocidos (62); y Al Qaeda (39).

¿Un Islam en guerra civil?

Este escenario sugiere tener en cuenta algunas consideraciones, como la de que la mayor parte de ese terrorismo surge en realidad de una guerra civil islámica, una lucha por el poder de la que participan sunitas y chiitas, dos formas de interpretar la legitimidad de ese poder procedentes estrictamente de una interpretación religiosa. Y que tienen su máximo exponente en la franja central a la que hacíamos referencia, aunque su influencia también se ve reflejada en regiones como la de Yemen.

Todo ello nos lleva a concluir que, en realidad, el terrorismo islámico en Europa, a pesar de la psicosis que ha levantado, aunque ha de ser tenido muy en cuenta, es muy limitado geográficamente.

En ese sentido, son mucho más complicadas y preocupantes las consecuencias de la inestabilidad en la zona central del mapa, que genera la avalancha de inmigración y refugiados que tiene en vilo a la UE.

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