Guerra financiera a ambos lados del Atlántico: EE.UU. quiere multar a Deutsche Bank tras la sanción de Bruselas a Apple

La Administración Obama pretende hacer pagar al Deutsche Bank 14.000 millones de dólares por la venta de activos tóxicos que contenían las llamadas hipotecas ‘ninja’ ¿Se trata de una venganza político-financiera?

La sanción de Estados Unidos a Deutsche Bank, ¿una vendetta por la de Bruselas a Apple? La sanción de Estados Unidos a Deutsche Bank, ¿una vendetta por la de Bruselas a Apple?

El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha puesto en marcha su maquinaria para intentar multar al Deutsche Bank con una sanción récord de 14.000 millones de dólares (12.400 millones de euros). ¿El motivo?, haber participado de forma crucial en el empaquetado de deuda con créditos hipotecarios insolventes, la chispa que puso en marcha en 2008 la actual crisis económica.

La noticia saltó a las portadas de los medios de comunicación el pasado 15 de septiembre, coincidiendo con el octavo aniversario del derrumbe de Lehman Brothers, y su repercusión se hizo notar en la bolsa: las acciones de Deutsche Bank se desplomaron el 8,47% en la Bolsa de Fráncfort.

Sin embargo, con su iniciativa, la Administración Obama ha desatado una guerra financiera a ambos lados del Atlántico. No son pocos los analistas que la relacionan con la sanción impuesta por Bruselas a Apple para que devuelva 13.000 millones de euros, que se hizo pública el pasado 30 de agosto.

De hecho, la cifra de la sanción impuesta por la Comisión Europea contra Apple es cercana a la que ahora pretende cobrar Estados Unidos del Deutsche Bank, a pesar de que la entidad financiera más grande de Alemania ya ha advertido de que se trata de una cantidad desorbitada. ¿Se trata de una venganza político-financiera?

Cabe recordar que los argumentos del Departamento de Justicia estadounidense para llevar a cabo su iniciativa es la venta irregular de titulizaciones hipotecarias (las llamadas MBS), paquetes de hipotecas con hipotecas prime, con poco riesgo de impago, mezcladas con hipotecas subprime, un nuevo tipo de hipotecas dirigidas a clientes con pocos recursos, los llamados ‘ninja’, (no income, no job, no assets), o sea, personas sin ingresos fijos, sin empleo, sin propiedades.

Deutsche Bank está analizando la mejor respuesta ante la multa de Estados Unidos, pero no quiere pagar más de 3.200 millones de dólares

Deutsche Bank está analizando la mejor respuesta ante la multa de Estados Unidos, pero no quiere pagar más de 3.200 millones de dólares

La reacción del Deutsche Bank

En cualquier caso, la reacción del Deutsche Bank no se ha hecho esperar y ya ha anunciado que “no tiene la intención de pagar esas potenciales demandas civiles por un monto aproximado a la cifra citada“, 14.000 millones de dólares, destacando que las negociaciones en torno a este caso “apenas acaban de empezar”.

“El banco espera que (las negociaciones) conduzcan a un resultado similar al de otros bancos, que se establecieron en cantidades materialmente inferiores”, subrayó en una nota hecha pública.

El Deutsche Bank tildó la iniciativa estadounidense de “especulaciones del mercado”, añadió que ha sido invitado por el Departamento de Justicia a presentar una contrapropuesta, e insistió en que no tiene intención de que la multa final se acerque a los 14.000 millones de dólares.

La cuestión es que esa cifra no es definitiva y los abogados de Deutsche Bank tienen aún margen para reducir la cuantía de la multa y poder dar carpetazo a la investigación con el menor daño posible. Por ello, su intención es no pagar más de 3.200 millones de dólares, una cantidad que se ajustaría a este tipo de sanciones.

La multa más alta impuesta hasta la fecha contra un banco europeo son los 8.900 millones que pactó hace dos años BNP Paribas por violar el régimen de sanciones de Estados Unidos. Lo que está por ver es si el Departamento de Justicia renuncia a perseguir por la vía penal a los ejecutivos del banco, como hizo en los otros casos pactados con entidades estadounidenses.

Por su parte, la entidad financiera alemana ya reservó el pasado mes de junio 5.500 millones de euros para cubrir los procedimientos legales a los que se enfrenta. Pero ahora se evidencia que estas provisiones pueden no ser suficientes. Así las cosas, la situación para el británico John Cryan, que el año pasado se puso al frente del banco, es cada día más complicada.

De todas maneras, aun consiguiendo rebajar la sanción, será una de las más altas que se imponga a la gran banca de Wall Street por los excesos que están detrás de la mayor crisis financiera desde la ‘crisis del 29’.

Al mismo tiempo, el Gobierno alemán ha lanzado una velada advertencia a Washington: los portavoces del Ministerio de Finanzas aseguran no querer inmiscuirse en un conflicto que, insistieron, afecta a terceros. Pero, a su vez, dejaron claro que esperan un trato equilibrado por parte de Estados Unidos, recordando que las autoridades americanas negocian también con otros bancos.

El Gobierno alemán da por hecho que se llegará a un acuerdo justo sobre la bases de un trato igualitario”, afirmaron. El ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, ya había dado un apoyo explícito al banco cuando el pasado mes de febrero surgieron rumores sobre falta de capital. “El Deutsche Bank es un banco fuerte”, subrayó el ministro.

La respuesta de Tim Cook a la multa de la Comisión Europea: “La sanción de Bruselas amenaza el empleo y las inversiones de Apple en Europa”

La respuesta de Tim Cook a la multa de la Comisión Europea: “La sanción de Bruselas amenaza el empleo y las inversiones de Apple en Europa”

Una respuesta a la sanción a Apple

En cualquier caso, como señalan algunos analistas, llama la atención que la desorbitada multa que pretende hacer pagar la Administración Obama al Deutsche Bank sea similar a la que Bruselas impuso a Apple el pasado mes de agosto, 13.000 millones de euros, más intereses, que la tecnológica estadounidense deberá devolver a Irlanda por aprovecharse de un régimen fiscal favorable entre 2003 y 2014. Todo apunta a que se trata de una “venganza”.

La Comisión Europea no cedió a las presiones de Estados Unidos y lanzó a las multinacionales el mensaje de que la UE no consentirá que se aprovechen de forma irregular de la fiscalidad en su territorio. Anteriormente, otras compañías como Starbucks o Fiat-Chrysler ya fueron sancionadas, aunque la cuantía nunca había sido tan alta.

La investigación de la Comisión Europea duró tres años y sus conclusiones y decisión consiguieron molestar tanto a Apple como a Irlanda e incluso a la mismísima Casa Blanca.

El propio Tim Cook aseguró tras conocer la multade la Comisión Europea que “la sanción de Bruselas amenaza el empleo y las inversiones de Apple en Europa”.

Pero, Bruselas estima que las ventajas que otorgó Irlanda a la compañía para abaratar considerablemente su factura fiscal son ayudas ilegales a ese Estado, y con la calculadora en la mano, impone la mayor devolución de impuestos registrada nunca en suelo comunitario.

Han reducido artificialmente la factura fiscal de Apple y queremos enviar un mensaje claro: los Estados no pueden dar ventajas fiscales a las empresas, da igual que sean grandes o pequeñas, extranjeras o europeas”, afirmó en su momento la comisaria de Competencia, Margrethe Vestager, según información publicada por el diario El País el pasado 30 de agosto.

Irlanda tiene uno de los impuestos de sociedades más bajos de Europa, de solo el 12,5%, menos de la mitad de la media europea, pero según han concluido las pesquisas de Bruselas, para la firma de Cupertino no era suficiente. La mayor empresa del mundo por capitalización bursátil llegó a un acuerdo con Dublín para beneficiarse de una rebaja mucho mayor que le permitió pagar solo el 1% en impuestos por sus beneficios de 2003, tasa que fue reduciéndose hasta el 0,005% en 2014. Al año siguiente, ya bajo la lupa de Bruselas, Apple modificó su estructura, pero ya era tarde.

La Comisión ha determinado que el tratamiento fiscal irlandés le ha permitido evitar el pago de impuestos sobre la práctica totalidad de los beneficios que obtenía en Europa, Oriente Medio, África e India, lo que quiere decir que otros Estados han dejado de recaudar millones y podrían reclamar su parte del pastel. La investigación ha desvelado que las ventajas vienen de tiempo atrás y empezaron hace un cuarto de siglo, pero las reglas limitan a la Comisión a ordenar a un Estado que recupere el dinero que no ha recaudado solo en los diez años anteriores al inicio de las pesquisas, que empezaron en 2013.

Por su parte, el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, expresaba la inquietud que el golpe a Apple ha creado en la Administración Obama: “Nos preocupa una decisión unilateral que amenaza los progresos que hemos hecho junto a Europa por un sistema fiscal justo”.

De hecho, la macrosanción, que llevaba semanas esperándose, ha abierto grietas en las relaciones entre Bruselas y Washington, y el Tesoro norteamericano ya acusó días atrás directamente a la Comisión de extralimitarse de sus funciones al investigar a Apple.

Ante ese escenario, la iniciativa de Estados Unidos contra Deutsche Bank más bien podría parecer una especie de vendetta por la sanción de Bruselas a Apple; una respuesta político-financiera de la Administración Obama y las grandes multinacionales estadounidenses que se niegan a aceptar que la UE pueda controlarlas fiscalmente.

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