Quiénes son los europeos que están más años en activo antes de jubilarse

El récord lo tienen los suizos con 42,5 años; italianos y españoles, los que menos. Las mujeres alargan su vida laboral en España mientras la de los hombres ha disminuido. Las consecuencias, menor natalidad y aumento de la edad media en que ellas tienen su primer hijo

Las mujeres han alargado su vida laboral en España en los últimos diez años, ¿a qué precio? Las mujeres han alargado su vida laboral en España en los últimos diez años, ¿a qué precio?

Los efectos de la crisis económica se han dejado sentir de forma contundente en el mercado laboral de toda la Unión Europea. En el caso de España, la consecuencia más dramática ha sido la de alcanzar unas tasas de paro récord, especialmente entre los jóvenes, hasta el punto de que más de la mitad de ellos tendrá que emigrar en busca de empleo.

Pero, ¿cómo han afectado esos cambios a la vida laboral de los europeos?, ¿quiénes de ellos son los que están más años en activo antes de jubilarse? La respuesta a estas preguntas la ofrecen los últimos datos de Eurostat sobre esta cuestión, hechos públicos el pasado 14 de noviembre.

Según el informe de la oficina estadística comunitaria, el récord de la “expectativa de años en activo antes de la jubilación”, con datos sobre el conjunto de la población, tanto hombres como mujeres, lo tienen los suizos con 42,5 años de media (2015).

En el otro extremo, Italia, con 30,7 años, y España y Francia, con 34,9, son los que tienen una menor expectativa de años en activo, bien sea que estén trabajando o que estén en situación de desempleo, como se puede observar en el siguiente gráfico, reproducido a partir de la información publicada el pasado 15 de noviembre por el diario La Vanguardia.

La duración de la vida laboral en España y Francia es la más baja tras la de Italia

La duración de la vida laboral en España y Francia es la más baja tras la de Italia

Evolución de la vida laboral en la UE

En el gráfico se muestra además la evolución que ha seguido la duración de la vida laboral en la UE en el último decenio (2005-2015), y se puede comprobar que en todos los países ha aumentado entre 0,2 y 2,6 años.

Una primera cuestión a considerar es que ese aumento es debido, en buena parte, al aumento de la edad de la esperanza de vida en los diferentes países.

Así, en Suiza se ha pasado de una expectativa de vida laboral de 40,1 años a 42,5 (2,4 años de aumento). Y le siguen Suecia, de 38,9 a 41,2 años (2,3 más); Holanda, de 37,5 a 39,9 (2,4); Noruega, de 38,4 a 39,8 (1,4); Dinamarca, de 39 a 39,2 (O,2); Reino Unido, de 37,4 a 38,6 (1,2); Alemania, de 35,6 a 38 (2,4); Portugal, de 36,5 a 36,8 (0,3); Austria, de 34,1 a 36,7 (2,6); UE, de 33,5 a 35,4 (1,9); Francia, de 32,9 a 34,9 (2); España, 32,8 a 34,9 (2,1); Italia, 29,6 a 30,7 (1,1).

Cabe insistir en que, en todos los casos, se trata del número de años que se espera que una persona de 15 años esté activa, ya sea ocupada o en paro, a lo largo de su vida. Y el incremento en España en esos diez años ha sido superior a la media europea en dos décimas.

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En el último decenio, las mujeres han alargado su vida laboral en 5,1 años, mientras los hombres la han disminuido en 0,7 años

Las mujeres alargan su vida laboral, los hombres la disminuyen

Otro aspecto que destaca el informe de Eurostat en referencia a España es que las mujeres están alargando su vida laboral, mientras los hombres la disminuyen.

La creciente presencia de la mujer en el mundo laboral es un hecho a significar. Tanto es así que ellas han alargado su vida laboral en 5,1 años, y por el contrario los hombres la han disminuido en 0,7 años.

Es decir que, en los diez años analizados por Eurostat, los hombres españoles han pasado de permanecer activos durante 37,9 años a 37,2. Este descenso de 0,7 años, coloca a España en el grupo de países que han visto cómo disminuía la vida laboral de su población masculina, en el que también están Chipre, que la ha recortado en 1,9 años, Grecia (1,4), Irlanda (1) y Portugal (0,6).

“El efecto de la crisis, que ha supuesto un alargamiento de la escolarización, por un lado, y un adelanto de la edad de jubilación, por otro, ha afectado directamente a la población masculina”, explica Josep Oliver Alonso, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).

De la misma opinión es Anna Laborda, profesora de Economía de Esade, quien añade que “la falta de expectativas para encontrar empleo entre la población más joven, por el elevado paro juvenil, ha hecho que durante la crisis se prolonguen los estudios y se retrase la entrada en el mundo del trabajo”.

Sin embargo, este comportamiento tan dispar entre los hombres y las mujeres es diferente a la realidad en el conjunto de países incluidos en el informe de Eurostat, es decir los 28 de la UE más Islandia, Noruega y Suiza, donde el incremento de la vida laboral, hasta alcanzar 35,4 años, se debe al alza de las mujeres (2,6 años, situándose en 32,8), pero también al de los hombres (1,2 años, quedando en 37,9).

Laborda apunta también que el hecho de que la vida laboral de las mujeres crezca de manera tan destacada en España se debe, principalmente, “a un efecto de normalización, de europeización, del mercado, con más presencia femenina”. De hecho, con una “incorporación masiva de mujeres al trabajo”, agrega.

Hasta no hace mucho, añade, estas “alcanzaban su máximo de ocupación cuando tenían 27 o 28 años, y luego bajaba en picado; ahora esto se produce a los 32 o 33 y, después, la caída se produce más lentamente”, puntualiza.

La llegada del primer hijo se retrasa tanto que tener el segundo y no digamos un tercero es complicado

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Los efectos sobre la natalidad

Sin embargo, lo que Laborda califica de “revolución femenina” ha tenido también una repercusión negativa y notable sobre la natalidad en España. De hecho, la tasa de fertilidad en España es de 1,36 hijos por mujer en edad fértil, mientras otros países de su entorno están por encima, excepto Alemania, también con 1,36: Francia (2,00), Italia (1,42) y Reino Unido (1,96), según datos de la OCDE. Entre los 33 países analizados, España ocupa el puesto 30.

Otro de los efectos de que la mujer haya alargado su vida laboral, relacionado con el anterior, es que ha aumentado considerablemente la edad media en que ellas tienen su primer hijo, con lo que tener el segundo, y no digamos el tercero, se convierte en un auténtico reto.

La cuestión de fondo es que consideran que tener un hijo entorpece su trabajo, que los hijos atan mucho, que son una gran responsabilidad o que no hay suficientes ayudas públicas que faciliten la decisión de tenerlos.

En este sentido, se produce la gran paradoja de que, en España, mientras el 84,5% de las parejas desearían tener entre 2 y 5 o más hijos, la tasa de fertilidad es de 1,36. Así lo constataba un estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) publicado en diciembre de 2015.

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