Feminicidios en España: se sigue ignorando la raíz principal del problema, la ruptura

Se aplican políticas centradas en una supuesta violencia estructural y no se combaten las causas profundas: “las parejas de hecho, la situación de ruptura y la desestructuración familiar vinculada a la inmigración”, como ya advertía en 2006 un estudio del INCAS

La ruptura de la pareja, ignorada por la Administraciones para combatir los feminicidios La ruptura de la pareja, ignorada por la Administraciones para combatir los feminicidios

Dos mujeres murieron en la Comunidad de Madrid durante el día de Año Nuevo de 2017. La primera se corresponde a un suceso de violencia machista, mientras el segundo caso fue el de una mujer que se precipitó al vacío desde un piso y está en fase de investigación. Además, 2016 concluyó con un total de 44 mujeres asesinadas por sus parejas.

Como era de esperar, las manifestaciones de repulsa ante estos hechos y las cifras anuales de feminicidios son constantes, y es de esperar que las Administraciones se esfuercen al máximo para combatir esta lacra social.

Sin embargo, se siguen aplicando políticas centradas en una supuesta violencia estructural y no se combaten las causas profundas: “las parejas de hecho, la situación de ruptura y la desestructuración familiar vinculada a la inmigración”, como ya advertía en 2006 un estudio del INCAS

La lucha contra la violencia machista solo habla de un fenómeno estructural, pero hay otros elementos a tener en cuenta

La lucha contra la violencia machista solo habla de un fenómeno estructural, pero hay otros elementos a tener en cuenta

Evolución de los feminicidios

Pero, ¿cuál ha sido la evolución del número de mujeres muertas a manos de su pareja en España en los

2008, el año en que hubo un mayor número de víctimas mortales a causa de la violencia machista

2008, el año en que hubo un mayor número de víctimas mortales a causa de la violencia machista

últimos años? La respuesta a esta pregunta se constata en la tabla adjunta, donde se pueden ver los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre las víctimas mortales a causa de la violencia machista entre el 2000 y 2015.

En ella se puede apreciar que, en todo ese tiempo, ha habido altibajos en cuanto al número total de feminicidios y que, salvo 2016, el año con la cifra más baja de toda la serie, en los últimos años ha habido prácticamente el mismo número de mujeres muertas a manos de su pareja que entre 2000 y 2002.

Otro aspecto a destacar es que, al año siguiente de hacerse efectiva la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral Contra la Violencia de Género, de 28 de diciembre de 2004, hubo un descenso significativo del número de víctimas mortales (57) en relación a los dos años anteriores (71 y 72, respectivamente); pero en 2006 y 2007 las cifras volvieron a subir (69 y 71), y en 2008 se produjo el mayor número de feminicidios que ha habido desde el año 2000 hasta ahora.

La raíz del problema, la ruptura

De esta manera, la llamada “Ley de Violencia de Género”, a pesar de tener aspectos positivos en la lucha contra ese tipo de violencia, quedaba cuestionada en cuanto a su eficacia.

La cuestión de fondo es que las políticas adoptadas hasta ahora han estado ignorando la raíz del problema, es decir la ruptura, que suele darse en mayor medida entre las parejas de hecho, y la desestructuración propia de un determinado tipo de inmigración.

Se insiste en una supuesta violencia estructural que daña a la mujer, cuando en realidad se trata de una patología fruto de la ruptura. En ese sentido, cabe preguntarse si el hecho de que solo se plantee como una cuestión de violencia estructural no será la consecuencia lógica de analizar el problema desde la perspectiva de género, donde impera la orientación ideológica,

Sobre esta cuestión reflexionaba el informe ‘Una aportación al Estudio de las Causas del Feminicidio de Pareja’, elaborado en su día por el Instituto de Estudios del Capital Social (INCAS) de la Universidad Abat Oliba CEU de Barcelona, donde se insistía en que no se combate la ruptura, causa profunda de las agresiones.

A la hora de romper una relación, las parejas de hecho superan a los matrimonios

A la hora de romper una relación, las parejas de hecho superan a los matrimonios

“Las parejas de hecho, la situación de ruptura y la desestructuración familiar vinculada a la inmigración son las causas objetivas explicativas de la evolución al alza del feminicidio”, destacaba el informe.

En la Ley de Violencia de Género “no se considera esta etiología, ni por lo tanto ha dado pie al diseño de medidas de prevención en estos ámbitos. En la medida en que las tres causas, o alguna de ellas, continúen creciendo, el feminicidio continuará siendo un problema grave”, advertía.

“Al generalizar el fenómeno de la violencia machista se impide actuar contra la circunstancia concreta”, añadía.

El factor migratorio

En cuanto a la influencia del factor migratorio en el número de feminicidios hay que significar un par de cuestiones.

La primera tiene que ver con un cierto descenso de los feminicidios a partir de 2011, cuando ya estaba instaurada la crisis y muchos inmigrantes toman la decisión de volver a sus países de origen, sobre todo entre el colectivo latinoamericano.

Este hecho está directamente relacionado con el tipo de inmigración donde se suelen producir más agresiones machistas, que no afecta tanto a familias completas como a sujetos individuales, que a pesar de tener familia en sus países de origen optan por la cohabitación.

Es decir que el factor determinante no es el hecho de que sean inmigrantes sino el tipo de relación que se establece. Por ejemplo, entre familias inmigrantes africanas no se suelen dar tantos feminicidios en España, según las estadísticas.

Las políticas para combatir la violencia doméstica no tienen en cuenta a ancianos y niños

Las políticas para combatir la violencia doméstica no tienen en cuenta a ancianos y niños

El contrapunto, menores y ancianos

Por otra parte, hay que resaltar el contrapunto a las medidas adoptadas para proteger a la mujer de la violencia doméstica, una violencia que también se aprecia entre el colectivo de menores y ancianos, los grandes olvidados por la Administraciones.

Así lo constataba en julio de 2013 un informe de los Mossos d’Esquadra, la policía autonómica de Cataluña, que alertaba de un incremento importante del maltrato a los ancianos y de que esos abusos están amparados en demasiadas ocasiones por el silencio de las propias víctimas.

También lo hacía el estudio ‘Jóvenes, mujeres, mayores: el maltrato en la familia’, elaborado por el propio INCAS, cuyas conclusiones “contradicen el planteamiento de la ideología de género en el seno de la familia”.

En el estudio se puede observar cómo los casos de violencia en el seno de la familia se dan en mucha mayor medida entre los ancianos y los menores que en el caso de las mujeres, siendo en todos los casos una lacra a erradicar.

Hazte socio

También te puede gustar

3 Comments

  1. 1

    Pero hay un principio equivocado del que siguen partiendo que es la satanización de ese tipo de violencia en relación al resto de violencias sociales y domésticas que deberían estar al mismo nivel de tratamiento.

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no se va a publicar. campos obligatorios *

Puedes utilizar estas etiquetas HTML y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>