80 años de la Guerra Civil: “Paz, Piedad, Perdón”

Lo más importante no es la Memoria Histórica, sino la Verdad Histórica

El próximo día 18 de julio (de 2016) se cumplen 80 años del inicio de la infausta Guerra Civil Española de 1936-1939. Estando todavía la guerra en plena efervescencia, desde el Salón del Consell de Cent del Ayuntamiento de Barcelona, el presidente de la República, Manuel Azaña pronunciaba el 18 de julio de 1938 un importante discurso del que resaltaban tres palabras reiteradas: “Paz, Piedad, Perdón”. Nadie le hizo caso en aquel momento. Ni Franco ni los republicanos.

Azaña pronunció su discurso con tristeza, con el reconocimiento de que la culpa de la tragedia que vivía el país era de muchos, también suya. E instaba a la reconciliación. Hoy, ocho décadas después de aquella guerra incivil, algunos se empeñan en reavivar odios, deseos de venganza, acusaciones de unos contra otros.

Cosa distinta es conocer la historia, lo que sucedió. Como conocimiento histórico y en el deseo de que no vuelva a suceder. En esto trabajo desde hace muchos años. Precisamente el próximo día 18 de julio, coincidiendo con aquélla efemérides, presentaré el nuevo libro “La batalla del Ebro a través de los partes de guerra, la prensa y la radio”. Por supuesto todos los lectores que deseen asistir están invitados (librería Claret, c/ Roger de Llúria 5 de Barcelona, a les 18:30 horas).

Este libro se suma a muchos otros publicados sobre la Guerra Civil, como “Entre la Cruz y la República”, “Católicos del bando rojo”, “Drets Humans i religió a Catalunya” (parcialmente), “La batalla de las ondas en la Guerra Civil Española” o “De Hemingway a Barzini. Corresponsales extranjeros en la Guerra Civil”, así como unos cuantos sobre el exilio a raíz de dicha guerra, la participación de catalanes y españoles en la Segunda Guerra Mundial, los maquis y el franquismo.

Nadie es absolutamente objetivo. Ningún historiador lo logra de manera total. Y más ante acontecimientos que incitan a la agresividad. Pero sí es posible tratar de ser lo más imparcial que uno pueda, acercarse a la objetividad tanto como uno sea capaz, analizar los hechos conociendo el ser humano, situarlos en su momento y en su contexto histórico. Porque lo más importante en todo ello no es la Memoria Histórica, hoy tan reivindicada y financiada desde el poder, sino la Verdad Histórica. Esta, ciertamente, no siempre es fácil de aprehender y puede haber versiones distintas de unos y otros en muchas cosas. Pero es entonces cuando uno debe relativizar más su propia versión, situarse en el lugar del otro, saber que las cosas son complejas, que difícilmente son blancas o negras, sino, por el contrario, con una infinidad de posibles matices intermedios. Tener la humildad y el sentido común de saber que las culpas están repartidas, aunque uno pueda pensar legítimamente que una parte tiene más que la otra.

La Guerra Civil Española ha dado ya decenas de miles de libros, y seguirán saliendo. En muchos casos con aportaciones hasta el momento desconocidas. Y ello es positivo. Pero solo lo será si el sustrato es de “Paz, Piedad, Perdón”. Con el deseo de que nunca más vuelva a suceder algo similar.

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2 Comments

  1. 1

    Lo de “infausta” cabe para la guerra civil española y para casi todas las guerras. Pero el Sr. Azaña debería haberse dado cuenta que las medidas que se iban tomando en la República, la poca consideración hacia las convicciones de muchos españoles, el jugar con las leyes y un largo etc. iba creando mucho matorral seco que podía arder en cualquier momento. Decir esas palabras cuando el incendio estaba ya declarado y sus llamas llegaban a todos los rincones del caserón español me suenan más a cínicas y deseos de quedar bien ante la historia que a decidida voluntad de paz y bien. Y eso no lo han entendido todavía aquellos que empujan a votar al PP por miedo, sí, pero miedo a palabras que manifiestan mucho rencor, odio y poco respeto a las creencias de muchos españoles. Ojalá aprendamos a creernos de verdad lo que significa vivir en democracia.

  2. 2

    Paz, piedad y perdón. Pero como dijera Martín Rubio, hay que añadir: Y VERDAD. Y es que es esta la que mas ha sufrido en estos últimos 80 años con diferencia. No soy partidario de sensiblerías ni sentimentalismos en un tema tan serio como este. A Azaña no le hizo caso Franco porque seria ridículo que se lo hiciera, pues Azaña, con la política que eligió seguir, fue abriendo las puertas a la revolución, y la primera muestra visible fue que el orden publico se fuera de las manos. Y el resto del frente popular, si no le hacia caso en la primavera del 36, como se lo iba a hacer en el 38? Era en completo pelele, que era conservado para dar un barniz de pluralidad y aparente continuidad institucional a lo que era una revolución ahora controlada por negrinistas y comunistas.
    No me gustan tampoco las equidistancias como aparentes garantes de mayor objetividad y verdad. La verdad absoluta es cierto que no existe, pero nos sorprendería comprobar hacia donde hemos de inclinarnos para aproximarnos a ella. Cuando a media España se la acosaba, amenazaba y amedrentaba a diario, y cuando se buscaba la erradicación inmisericorde de la Iglesia, todo ello con la mirada para otro lado de Azaña, Casares y los suyos, discursos sentimentales sobran cuando se lleva ya dos años luchando contra aquellos que dos años y pico atrás amenazaban, llamaban fascistas, asesinaban, incendiaban, apaleaban y expulsaban a sacerdotes y congregaciones religiosas.
    Pero quizás la corrección política imperante nos impida acercarnos a ver todo con la claridad que requiere.

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