Cómo acabar con la explotación sexual: prohibir la prostitución, penalizar al cliente y perseguir al proxeneta

En 4 años, la policía liberó a 4.430 víctimas de explotación sexual, desarticuló 277 grupos criminales y arrestó a 3.000 personas por trata; solo en 2016 realizó más de 2.500 inspecciones en prostíbulos. La última reforma que proponía penar la tercería, frenada por el PP

El oscuro mundo de la prostitución, una lacra de la que es difícil escapar El oscuro mundo de la prostitución, una lacra de la que es difícil escapar

Un informe del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO) muestra que, entre 2012 y 2016 las fuerzas de seguridad españolas liberaron a 4.430 víctimas de trata y explotación sexual o, lo que es lo mismo, esclavas del negocio de la prostitución, como se puede observar en el siguiente gráfico, reproducido a partir de la información publicada el pasado lunes, 17 de abril, en el diario El País.

Esclavas del negocio de la prostitución liberadas por las fuerzas de seguridad españolas

Esclavas del negocio de la prostitución liberadas por las fuerzas de seguridad españolas

Además, los cuerpos policiales desarticularon 277 grupos criminales y arrestaron a 3.000 personas por trata y explotación sexual. Solo en 2016, realizaron más de 2.500 inspecciones en lugares de prostitución, el 73% en clubes.

Esta preocupante estadística, que a buen seguro se queda corta ante la realidad de las mujeres abusadas y explotadas sexualmente, en demasiados casos inmigrantes que son engañadas para entrar irregularmente en España, lleva a preguntarse qué se puede hacer para acabar con la lacra de la explotación sexual.

La respuesta a esta pregunta, como hemos insistido en anteriores informaciones a lo largo de los últimos años, viene de la mano de la prohibición de la prostitución, penalizar al cliente y acabar con la tercería en el comercio del sexo, es decir con la intervención del proxeneta y de todo aquel que se beneficie a costa de las prostitutas.

Perseguir al proxeneta, uno de los pilares para acabar con la explotación sexual

Perseguir al proxeneta, uno de los pilares para acabar con la explotación sexual

Cabe recordar que, en marzo de 2016, Cáritas ya denunciaba la prostitución como la moderna esclavitud en su estudio ‘La prostitución desde la experiencia y la mirada de Cáritas’; y que seis meses antes el Servicio de los Jesuitas Españoles para los Migrantes (Sjm) afirmaba que el 79% del tráfico de personas tiene que ver con la explotación sexual.

El drama de los menores y el silencio de las víctimas

Los datos de las fuerzas de seguridad del Estado destacan también que, según sus cálculos, 12.419 personas estaban en 2016 en riesgo por trata y explotación sexual, la mayor parte de ellas en clubes de alterne, y que en estos locales o pisos son especialmente graves los casos de menores explotados sexualmente.

Cada vez acogemos más menores, o muy jóvenes, que lo eran cuando fueron captadas”, advierte Marta González, directora de Proyecto Esperanza, una de las principales ONG que ayuda a rescatar víctimas. Se trata además de un punto débil del sistema, al no haber centros de acogida específicos para ellos.

Al mismo tiempo, es muy difícil acabar con el tráfico de mujeres destinadas a la explotación sexual. Aunque en España está prohibido, es complicado de probar por parte de la Policía.

La única forma de hacerlo es que la mujer explotada confiese, y no lo hace por miedo a las represalias. Por una parte, está la exigencia de la deuda contraída al hacer el viaje; y, por otra, el componente de violencia, amenazas y anuncio de represalias contra las víctimas, por ejemplo hacia su familia en el país de origen, que les impide pedir ayuda.

Es muy difícil acabar con el tráfico de mujeres destinadas a la explotación sexual, guardan silencio por temor a las represalias

Es muy difícil acabar con el tráfico de mujeres destinadas a la explotación sexual, guardan silencio por temor a las represalias

¿Penar la tercería?, frenado por el PP

Pero, ante este escenario, ¿por qué no se acaba con la trata de mujeres y la explotación sexual? Según expertos policías y magistrados, porque se trata de un negocio que mueve millones y millones de euros y “a los políticos no les interesa”, tal como denunciaba la información de El País.

En España hay alrededor de 1.700 clubes de alterne que mueven cinco millones de euros al día, con datos policiales en la mano. Y también beneficia a medios de comunicación a través del dinero que obtienen en publicidad.

No se puede perseguir con eficacia la trata sin prohibir el proxenetismo”, advierte Joaquín Sánchez Covisa, fiscal de sala de extranjería y uno de los magistrados de referencia en este campo, con el que coinciden los máximos responsables del Cuerpo Nacional de Policía y Guardia Civil contra la trata, además de otros fiscales y jueces especializados.

En ese sentido, la última reforma del código penal en 2015 estuvo a punto de penalizar el proxenetismo totalmente, es decir poner punto final a la tercería, lo que hubiera significado el cierre de clubes e incluso prohibir la publicidad erótica.

Sin embargo, aunque el texto pasó en el Congreso, en el Senado quedó frenado porque el PP lo retocó y asoció el proxenetismo al concepto de explotación, que abre un margen de interpretación y sigue dificultando la prueba.

Mientras tanto, “los proxenetas se aprovechan del vacío legal”, expresa Enrique López Villanueva, de la oficina del Relator Nacional contra la Trata, y la prostitución en España sigue en el ‘limbo’ legal mientras proliferan las redes de proxenetas.

"Son muy pocas las mujeres que se prostituyen, que están ahí porque quieren, la inmensa mayoría son víctimas de trata o explotación sexual", afirma una experta de una ONG que lucha contra esa lacra

“Son muy pocas las mujeres que se prostituyen, que están ahí porque quieren, la inmensa mayoría son víctimas de trata o explotación sexual”, afirma una experta de una ONG que lucha contra esa lacra

España, líder en demanda de prostitución

A todas estas cuestiones hay que añadir que “España es el tercer país en demanda de prostitución, según la ONU, detrás de Tailandia y Puerto Rico, la clave es la demanda”, denuncia Rocío Mora, directora de la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida (Apramp), una ONG que trabaja para que las personas que sufren explotación sexual y trata de seres humanos recuperen la libertad y la dignidad.

Para Mora es una obviedad que “son muy pocas las mujeres que se prostituyen, que están ahí porque quieren, la inmensa mayoría son víctimas de trata o explotación sexual“.

La directora de Apram denuncia que viven encerradas en pisos o clubes donde comen y cenan, e incluso a las que están en la calle les llevan la comida y la leña para las fogatas, siempre controladas por los proxenetas.

Penalizar al cliente, como hacen en Suecia, fundamental para luchar contra la prostitución

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Crece el modelo sueco, ¿por qué no en España?

Ante la situación de alegalidad de la prostitución en España, como en Italia, y la legalización en Holanda, Alemania o Dinamarca, hay resaltar el buen hacer de países como Noruega e Islandia, donde han adoptado el modelo sueco y los problemas derivados de la prostitución se han minimizado.

En Suecia, desde 1999, su ley pionera penaliza la compra de servicios sexuales e impone multas, incluso con penas de cárcel al cliente y también a los proxenetas, un modelo que está en expansión y que ha conseguido asestar un duro golpe a las redes de trata y al proxenetismo.

De hecho, Francia, Irlanda, Irlanda del Norte, Canadá, Singapur y Corea del Sur también han adoptado modelos similares; mientras Grecia y Escocia estudian regulaciones en este sentido.

Todos estos países han llegado a la conclusión de que si no hay demanda no habrá oferta, como señala Asa Regner, ministra sueca de Igualdad, y consideran que la prostitución está anclada en la desigualdad de género y es una forma de violencia contra la mujer.

La prostitución prácticamente nunca es elegida libremente sino que las mujeres llegan a ella obligadas por las mafias o empujadas por la desigualdad y la pobreza; y “los clientes contribuyen a esa esclavitud”, afirma Per Englund, inspector de Policía en Suecia que desde hace tiempo persigue a proxenetas y traficantes en Estocolmo. “Desde luego contribuyen a enriquecer un negocio criminal”, sentencia.

Mientras tanto, ante esta tendencia en toda Europa, España permanece muda, a pesar de tener la Ley de Violencia de Género, una ley muy radical con los hombres acusados de agredir a las mujeres pero que ignora la violencia que supone su explotación sexual.

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