A medio plazo grandes decisiones: energía

hoy en día no sabemos seguro si ya estamos en un camino de no regreso Hoy en día no sabemos seguro si ya estamos en un camino de no regreso

Thomas Robert Malthus (1766-1834) economista, profesor y, seguramente, uno de los primeros demógrafos, además de sacerdote anglicano, es considerado como uno de los economistas clásicos. Sus aportaciones como prognosis demográficas nos sitúan en un futuro inviable. Lamentablemente, no han sido muy considerados los análisis prospectivos sobre la población, por lo que vamos viendo el crecimiento de la misma, pero no hay políticas claras al respecto. China se dedicó al hijo único como política demográfica de control de la población. Hay cuestiones negativas como el asesinato de embriones femeninos (menos interesantes que los masculinos) lo que ha provocado un desequilibrio entre mujeres y hombres en favor de los segundos. Otro caso es la India con esterilizaciones masivas.

La opinión de Malthus era que el crecimiento geométrico de la población no estaba emparejado con un crecimiento aritmético de los alimentos con que nutrirla. En su teoría, la población, cada vez se vería más abocada a un futuro de hambre. Ramón Tamames, en su libro “Los límites del crecimiento” planteaba el tema del crecimiento como algo a tener en cuenta. No podemos crecer “ad infinitum” en un medio finito: la tierra.

Pero Malthus, que vivió en una Inglaterra posindustrial (revolución industrial en 1743) se encontraba en una época de bajo consumo energético, el carbón era el recurso principal. Por tanto, no vivió el hecho de que el consumo de energía por el ser humano iba a alcanzar los valores existentes hoy.

Evidentemente, existen problemas demográficos con una población más envejecida y una mayor longevidad, y aunque esto se acompañe de una disminución de las tasas de nacimiento aun se produce, en su conjunto, una situación de crecimiento neto; puede que 20.000 millones de habitantes hacia el 2050 o a finales de la centuria. Unas cifras que por sí mismas no dejan de ser impresionantes.

Pero vamos a centrarnos en el tema energía, y es que la energía colisiona con el medioambiente produciendo en su actual modo de consumo el cambio climático.

Vaya por delante que el estado al que hemos llegado no es recuperable. O sea, que si hoy se detuvieran en seco los efectos que producen el cambio, el dióxido de carbono, metano etc. no se estaría recuperando el clima anterior al actual. Los efectos son muchísimos. Como anécdota, los recolectores de trufas dicen que el tamaño de las mismas está disminuyendo o que el corredor seco de Centroamérica lleva a las familias a la hambruna y su desaparición. Pero son muchísimos los fenómenos que se están dando incluidos los incrementos de huracanes, terremotos, tsunamis, tormentas, el nivel del mar, etc.

Hagamos una pequeña recopilación de la situación sobre los causantes del incremento del dióxido de carbono

En primer lugar, vayamos al más contaminante: El carbón. No se puede quemar más carbón. En China es el principal combustible para producir electricidad y calentar las casas. Resultado: las principales ciudades chinas están en alerta roja. Las autoridades han invertido más de 80.000 millones de $ en la producción de energías alternativas, pero es muchísimo más lo que hay que hacer.

Quema de combustible procedente de residuos fósiles, petróleo. Deben suprimirse, lo cual implica principalmente a los vehículos con motor de combustión. Imagínense cuando todos los chinos e indios (India) tengan coches. Hay que pasar todos los vehículos a eléctricos o mixtos con hidrógeno o con nitrógeno pero ninguna combustión. De ahí la presión de las compañías y los países petroleros.

Cada año unos 12 millones de hectáreas de bosque son destruidos y por tanto disminuyen la posibilidad de depuración por la masa boscosa. Se está liquidando todo el bosque amazónico a cambio de tierras para pastoreo de muy bajo rendimiento. El tema de recuperar o incluso crear nuevas zonas verdes es básico.

Cada año se va incrementando la cantidad de metano liberada a la atmósfera. Por ejemplo, en Alaska el avance del deshielo libera metano que se ha ido formando con la capa vegetal preexistente. Es un tema de los EE. UU. que de momento no han hecho nada.

Países como los de la OPEP quieren continuar produciendo porque saben que el mundo tendrá que suprimir los combustibles de residuos fósiles. Por eso quieren producir y producir a cualquier precio pues cuando se acabe su utilización ya no se podrá vender y, por ello, al señor Maduro, no le hacen ningún caso y pueden imaginarse los efectos políticos que ello tendrá. El presupuesto de Venezuela se va al garete ya que un 85 % de los ingresos proviene del petróleo y además en estos últimos años la economía del país, las empresas, han sido liquidadas o han cerrado gracias a la política del gobierno. Venezuela está al borde del precipicio y, o bien se apresuran a crear una nueva economía no dependiente del petróleo, o se verán reducidos a la miseria.

Por supuesto, que las compañías petroleras son otro obstáculo a abatir. Y es que la irracionalidad puede ser total si del dinero se trata. De hecho, hoy en día no sabemos seguro si ya estamos en un camino de no regreso. Por algo Steven King dijo recientemente que hay que buscar urgentemente otro planeta, pues este ya nos lo hemos acabado.

Hay muchísimas cosas que hacer, pequeñas y grandes. Por ejemplo se reclama ahora que los mejores conservacionistas de la tierra son los pueblos indígenas. Sí, esos que siempre hemos perseguido, rechazado y minusvalorado. ¿Habrá una política mundial proteccionista hacia los pueblos indígenas y sus territorios?

Toyota, la más importante fábrica de vehículos, ha anunciado que en 10-15 años el 85 % de los vehículos que fabrique serán mixtos, de electricidad e hidrógeno. Los eléctricos para ciudades y distancias cortas y los mixtos para carretera.

¿Se pondrán las pilas los gobiernos, las empresas y los ciudadanos?

No parece fácil que lo hagan y yo, personalmente, soy pesimista. A pesar de ello, el Papa lo ha dicho clarísimamente, en una encíclica, en un discurso en la ONU, en el Congreso de los EE. UU. y con su frase lapidaria: “la humanidad está yendo hacia el suicidio”

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