“A nadie le importó que asesinasen a judíos”, dice Sharon olvidando los mártires de la solidaridad

El primer ministro israelí, Ariel Sharon, pronunció un emotivo discurso ante el Parlamento de Israel con motivo del 60 aniversario de la liberación de…

El primer ministro israelí, Ariel Sharon, pronunció un emotivo discurso ante el Parlamento de Israel con motivo del 60 aniversario de la liberación del campo Auschwitz-Birkenau.  "Aquellos que estaban en el poder y se declaraban amigos no movieron ni un dedo", denunció, y por ello "el Estado de Israel hace lo indecible para defenderse a sí mismo y a sus ciudadanos y proveer seguridad a cualquier judío se encuentro donde se encuentre".

"Los aliados sabían de la aniquilación de los judíos. Lo sabían y no hicieron nada… Todas las sugerencias de operaciones de rescate presentadas por organizaciones judías fueron rechazadas. Simplemente no quisieron enfrentarse a ello", dijo. Un ejemplo: el buque San Luis en 1939 llegó a Cuba y EEUU con mil judíos a bordo que huían del III Reich. Tuvieron que volver a Europa con su carga humana que fue llevada a los campos de exterminio.

Y "cuando en el verano de 1944 se llevan a cabo las deportaciones masivas de Hungría, los aliados no bombardearon los raíles de los trenes, no bombardearon los complejos de Birkenau y ello a pesar de que podían hacerlo", dijo Sharon. "Planearon ataques contra objetivos cerca de Auschwitz, pero se negaron a bombardear el propio campo, donde 10.000 judíos era asesinados a diario. La triste y la horrible conclusión es que a nadie le importó que los judíos fueran asesinados", concluye.

Pero sí importó a muchos

Sin embargo, es injusto decir que "a nadie le importó". En Italia, de acuerdo con el Martirologio del clero italiano, 729 sacerdotes y seminaristas perdieron la vida entre 1940 y 1946; de éstos, no menos de 170 fueron asesinados por haber ayudado a judíos y detractores del nazismo.

Giovanni Palatucci, policía italiano que salvó a miles de judíos, finalmente murió en Dachau. Está en proceso de beatificación.

Otro país que pagó con sangre el odio nazi a la Iglesia fue Polonia. Tan sólo en el campo de Dachau ya fueron internados 2.794 sacerdotes y religiosos de 21 países, de los cuales 1.734 eran polacos. De los 1.034 eclesiásticos que allí encontraron la muerte, 868 eran polacos. En los altares encontramos hoy religiosas y religiosos que padecieron el martirio por haberse mostrado solidarios con judíos. Es el caso, por ejemplo, de sor Ewa Noiszewska y de sor Marta Wolowska, quienes fueron fusiladas en Slomin, el 19 de diciembre de 1942, por haber ayudado y protegido a niños hebreos. Sor Klemensa Staszewska fue asesinada en Auschwitz por haber escondido en el convento a muchachas judías.

En Alemania podemos acudir al Martyrologium Germanicum. El nazismo causó en Alemania más de 300 mártires católicos de 1933 a 1945: más de 300 personas, de las que 123 son laicos, llevadas a la muerte por el régimen hitleriano a causa de su fe y la propia oposición a la dictadura. No hay una diócesis alemana que no haya dado su tributo de sangre.

Con el arresto del publicista de Stettin,  Fritz Michael Gerlich (director del diario DER GERADE WEG, -"La recta vía"-, muerto en el campo de Dachau en julio de 1934), se comprendió claramente que el régimen hitleriano no respetaría a los católicos.

 
Hay nombres célebres como santa Teresa Benedicta de la Cruz, es decir, la filósofa judía Edith Stein, muerta en Auschwitz en 1942, o el canónigo de la catedral berlinesa Bernhard Lichtenberg, muerto en prisión por haber celebrado una misa en favor de los judíos, tras la Noche de los Cristales, del 8 al 9 de noviembre de 1938, o Karl Leisner, el joven sacerdote berlinés arrestado por su fe y muerto en el sanatorio tras haber podido celebrar una sola misa en un campo de concentración.

Beato Nikolaus Gross, obrero, sindicalista, periodista, padre de familia numerosa, opositor al nazismo, fue ahorcado en 1945 y sus cenizas esparcidas.

Y hay laicos como la pareja de María y Bernhard Kreulich, llevados a la muerte en marzo de 1944 por las críticas al régimen. O el beato Nikolaus Gross, padre de 7 hijos, redactor de Kettelerwache, el órgano de la Asociación de los Trabajadores Católicos alemanes, ajusticiado en la cárcel berlinesa de Plötzensee, en enero de 1945. Y, por último, hay chicos jovencísimos, como el aprendiz de apenas diecisiete años Heinz-Udo Hallau di Bielefeld, o los muniqueses de 19 años Elfriede Goldschmidt y Walter Klingebenck. 

En total, se calcula que hubo 12.000 casos de religiosos alemanes víctimas de vejaciones y malos tratos por parte del régimen, equivalentes al 36% del clero diocesano alemán de aquellos años. Algunos de ellos, los que murieron por Cristo, son los que hoy veneran los católicos.

Pese a todo, hace falta purificar la memoria

Hoy, 60 años después de la liberación de los campos de concentración, la Conferencia Episcopal alemana reconoce que aún queda por delante "un largo camino de purificación". "Como ningún otro lugar, Auschwitz representa el símbolo de la aniquilación del judaísmo europeo", escriben los obispos recordando también a los "cientos de miles de nómadas y gitanos", todos víctimas del "homicidio de masa en el signo de la locura racial nacional-socialista" o de "experimentos pseudocientíficos". A ello añaden la mención a muchos miles de soldados del Ejército rojo, obligados a trabajar en el campo de Auschwitz-Bierkenau y después sistemáticamente asesinados: "A todas estas víctimas, también a los testigos de la fe cristiana, se dirige nuestro recuerdo", expresan.

Los obispos alemanes recuerdan que el Ejército Rojo también llevó crueldad y venganza a Alemania: "El sufrimiento padecido, que repercutió sobre la población alemana bajo forma de venganza por los crímenes alemanes no nos puede hacer ignorar sin embargo que sin el terrible tributo de sangre derramada sobre todo por los soldados rusos, bielorrusos y ucranianos, los asesinos de Auschwitz no se habrían detenido", subrayan.

Y es que "la culpa no es sólo de los protagonistas en los lugares y de los jefes políticos" -observan-. "A distintos niveles son responsables también los simpatizantes y todos aquellos que fingieron no ver". Y se preguntan junto con el documento Nosotros recordamos de 1998: "si la persecución del nazismo con respecto a los judíos no fue facilitada por los prejuicios antijudíos presentes en la mente y en el corazón de algunos cristianos".

Expresando su gratitud por el hecho de que "en los últimos años muchos judíos hayan tenido el valor de venir a Alemania", los prelados reconocen que "tenemos aún un largo camino de purificación" ante nosotros, pero "guiados por la esperanza de que el encuentro en la fe nos enriquezca a todos y nos acerque al Dios común de Abraham, de Isaac y de Jacob".

Hazte socio

También te puede gustar

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no se va a publicar. campos obligatorios *

Puedes utilizar estas etiquetas HTML y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>