¿A quien beneficia el desarrollo económico de España

Los procesos de deslocalización industrial constituyen un problema bien conocido del que en más de una ocasión nos hemos referido en ForumLibertas. Pe…

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Los procesos de deslocalización industrial constituyen un problema bien conocido del que en más de una ocasión nos hemos referido en ForumLibertas. Pero no se trata solo de la industria, también en el sector servicios este fenómeno ya se está produciendo y muchas empresas de este ámbito dejan España. Concretamente los “Call centers”. Es decir, los centros de atención telefónica que todas las grandes empresas poseen para atender a sus usuarios y que se encuentran en países distintos por razones de coste.

En España todo este sector, que forma parte del telemarketing, da trabajo a unas 70.000 personas.

Algunas ya han empezado a cerrar sus puertas y otras anuncian lo mismo o la reducción de puestos de trabajo. Todas marchan a la búsqueda de países con sueldos más bajos. Latinoamérica, para la atención en lengua española, es el destino de la mayoría, aunque algunos “Call centers, pueden deslocalizarse en poblaciones españoles que todavía presentan niveles de renta relativamente moderados. Todo ello a pesar de que el salario medio de un teleoperador ronda los 700 euros netos al mes por 39 horas semanales de trabajo, lo cual significa que muchos de ellos no alcanzan esta cifra porque no cubren aquel horario.

Este es un dato más que apunta que el sueldo se está moviendo debajo de la economía española a pesar de que el discurso oficial se empeñe en una loa excesiva, porque no se muestra capaz de señalar estos signos premonitorios.

Obviamente no son los únicos. La balanza comercial española sigue presentando una evolución absolutamente adversa y la previsión es que el año próximo se sitúe en el orden del 10% del PIB, el mayor déficit entre los países desarrollados. En otras palabras, esto es lo que drena de nuestra renta interior.

Otro dato preocupante es que si bien en los últimos años el PIB ha crecido a un ritmo del 3,6%, el aumento de la renta por persona es significativamente menor, de solo un 2,6% . Por consiguiente, la riqueza global del país no guarda relación con la mejora económica de sus habitantes. El resultado de todo ello es que el proceso de convergencia con Europa se ha detenido.

El trabajo ha crecido pero en condiciones cada vez más duras. España, según la Agencia Tributaria, tiene 19 millones de “mileuristas”, es decir personas con ingresos mensuales brutos inferiores a los 1000 euros, que por las catorce pagas sitúan a estas personas por debajo de los 14.000 euros al año.

A pesar de su perdida de productividad y competitividad, España sigue siendo el país de la Europa de los 15, con salarios más bajos. Tanto, que el ingreso medio de un europeo el 2055 fue de 34.412 euros, mientras que un español ingresó solo 20.438. Es decir un 40,6% menos.

La diferencia es mucha, muchísimo más de lo que señalan los indicadores de convergencia. Al final de todo esto una pregunta acaba flotando en el aire: ¿a quien beneficia el desarrollo económico de España?

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