Adoctrinamiento en la escuela

Para asumir en toda su dimensión la actuación del Gobierno de Rodríguez Zapatero, es necesario partir de un dato fundamental: Se trata del Gobierno co…

Forum Libertas

Para asumir en toda su dimensión la actuación del Gobierno de Rodríguez Zapatero, es necesario partir de un dato fundamental: Se trata del Gobierno con mayor carga ideológica de todos los que ha tenido España desde que comenzó la transición a la democracia y, posiblemente, más que los últimos del tardofranquismo. Ideología en el peor sentido del termino; es decir, como un conjunto de ideas que constriñen la realidad y la vida y le impiden manifestarse en su plenitud. No se trata de doctrina socialista en el sentido habitual del término; esto queda sólo ya para la izquierda cristiana. Aquí el doctrinarismo no tiene como eje la modificación, ni siquiera una reforma sustantiva del sistema económico para favorecer decididamente a los trabajadores o, al menos, a los más desfavorecidos.

Ese socialismo, si aún existe políticamente, seguro que no está en el Gobierno. Sus premisas ideológicas son otras y no tienen nada que ver, tampoco, con el cacareado republicanismo de Pettit tan manoseado por Zapatero. Bajo este planteamiento, el multimillonario Jesús de Polanco sería un adversario del Gobierno por la sola razón de que el ejecutivo no habilitaría el terreno para que continuase creciendo en poder y dinero. Para este Gobierno, los grupos de presión y las dictaduras no son contemplados como algo bueno o malo en función de su propia naturaleza antidemocrática, sino en la medida en que sirven a su ideología, que se concreta en dos grandes ejes:

Por una parte, lo que podemos denominar postmarxismo en el sentido de que rechaza el compromiso político de Marx en relación con la economía pero asume la dialéctica de clases situada sobre un protagonismo distinto al de la vieja clase obrera. Este nuevo sujeto histórico, que prescinde de los trabajadores como tales, es el de la ideología de género, es decir, aquella concepción que otorga a dicha característica biológica un condicionamiento estrictamente cultural y asigna el papel de hombre, mujer o lo que sea en función sólo de la voluntad del individuo. El feminismo de segunda generación, nacido en los años 70 en Estados Unidos y que tiene en Europa a Simone de Beauvoir como máxima exponente, es una de sus ramificaciones políticas, como lo es el homosexualismo político que persigue adecuar el conjunto de la sociedad a sus deseos.

Es en este contexto donde debe situarse el anunciado propósito de introducir en la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) una asignatura de formación cívica que, como antaño en el franquismo con la “Formación del Espíritu Nacional”, tendría como finalidad adoctrinar a los adolescentes. Una tarea para la que no sirven las referencias al socialismo clásico y que, por tanto, no pueden contar con la colaboración de la historia de las ideas como componente fundamental de la justificación de sus propuestas, como sí podíael PSOE de siempre. Será un deber cívico oponerse, por todos los medios democráticos al alcance de la comunidad responsable, a que el Gobierno utilice la escuela como instrumento de adoctrinamiento.

Hazte socio

También te puede gustar