¿Adopción para homosexuales? ¡No con mis hijos!

Un grupo de padres ha convocado un acto público en Barcelona, en el cruce de la Rambla de Cataluña y la calle Provenza, el próximo 16 de octubre a las…

Un grupo de padres ha convocado un acto público en Barcelona, en el cruce de la Rambla de Cataluña y la calle Provenza, el próximo 16 de octubre a las 11:30 horas, en el que matrimonios firmarán ante notario que, si ellos faltan, no quieren que sus hijos puedan ser adoptados por parejas homosexuales. Los promotores de la iniciativa, vinculados al Pacto por la Vida y la Dignidad, pretenden que sea un acto festivo y abierto a todo aquel que no esté de acuerdo con la decisión del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero de modificar el Código Civil para que los homosexuales puedan contraer matrimonio y adoptar niños.

Para tener más detalles sobre la convocatoria de este acto y los objetivos del mismo, ForumLibertas.com se ha puesto en contacto con Francisco Pintado, abogado y miembro de Profesionales por la Ética, una de las asociaciones adheridas al Pacto. Este es el resultado de nuestra conversación.

– ¿En qué consistirá exactamente el acto del día 16?

– El acto consistirá en la firma, por parte de diversas parejas y matrimonios, de una declaración de voluntad donde declaran que para el caso de que sus hijos tuvieran que ser adoptados, lo sean por parejas de sexo diferente. Pero el acto está planteado en un tono festivo y como un encuentro de familias que quieren manifestar, de este modo, su rechazo frontal a las iniciativas planteadas, tanto por la Generalitat de Cataluña como por el Gobierno central, que permiten la adopción por parejas del mismo sexo.

– ¿Cómo surgió la idea de promover esta convocatoria?

– Pues, surgió en una de las reuniones que mantiene el Pacto, cuando varios de nosotros nos planteamos la posibilidad de que nuestros hijos fueran adoptados por parejas del mismo sexo en el caso de que faltáramos tanto el padre como la madre. Después, llegamos a la conclusión de que serían muchas las parejas que pensarían igual que nosotros, si se produjera dicha eventualidad, y decidimos hacer este acto.

– ¿Qué mensaje se quiere transmitir a la sociedad catalana con el acto?

– El mensaje es muy sencillo: No queremos que nuestros hijos, el día de mañana, sean educados en un entorno convivencial que se aparte del referente masculino y femenino que entendemos deseable para su completo desarrollo. En definitiva, queremos que la educación, protección y cuidado de nuestros hijos, para el caso en que tuvieran que ser adoptados, fueran encomendados a familias naturales, las compuestas por un hombre y una mujer. Es lo único que queremos, pues queremos lo mejor para nuestros hijos.

– ¿Qué valoración haces de todo lo que está ocurriendo con este tema de adopciones por parte de parejas del mismo sexo en España?

– La adopción es una forma de filiación que pretende proporcionar a los menores un hogar estable y adecuado para su crecimiento físico, intelectual y moral. Un entorno que sustituya, en la medida de los posible, al padre y a la madre biológicos que los niños, por circunstancias ajenas a ellos, han perdido. Por este motivo, las administraciones públicas establecen una serie de requisitos que deben cumplir las familias que van a adoptar a un niño.

Los niños, desde los primeros meses de vida, elaboran la figura del padre y de la madre, independientemente de que conozcan o no a sus padres biológicos. Así, la figura masculina con la que tienen más relación constituye su referencia de padre, mientras que la mujer que está más cerca del niño constituye, a sus ojos, la figura de la madre.

La naturaleza ha querido que sea a través de la intervención de un hombre y una mujer como los seres humanos venimos al mundo. Y esto, como ocurre en la mayoría de los casos con la naturaleza, no es porque sí, sino porque tanto la presencia de la psicología femenina como la masculina son imprescindibles en la primera etapa de la vida de una persona. Esos dos modelos con todas sus particularidades y diferencias son muy necesarios para la educación de los niños y niñas. La sustitución de la complementariedad de esos dos modelos por una pareja del mismo sexo no garantiza un adecuado desarrollo en la educación del menor. Hoy no existen estudios serios que permitan defender lo contrario. El único hecho en España en ese sentido hasta el momento, el de la Universidad de Sevilla, no lo es porque carece de un muestreo suficiente de parejas y, además, la selección no obedece a criterios científicos sino cuasipolíticos.

Si se trata de proteger a los menores y de que prime el interés del menor, tal y como establecen l a Declaración de los Derechos del Niño (1959), la Convención sobre los Derechos del Niño (1989) y la propia Constitución Española, creo que debemos dejar de lado los experimentos, pues hablamos de un tema muy serio: la educación y el desarrollo de nuestros hijos.

– Pero el Gobierno justifica la adopción para impedir discriminación de homosexuales. ¿Qué opinas?

– No existe el derecho a adoptar. Nadie tiene ese derecho. Ni homosexuales, ni heterosexuales. No se trata, entonces, de si se niegan o no derechos a un determinado colectivo. Se trata de garantizar el adecuado desarrollo del niño que será adoptado.

– ¿Y respecto al matrimonio por parte de parejas del mismo sexo?

– Al respecto tengo mis serias dudas sobre su constitucionalidad. El Art. 32 de la Constitución Española reconoce al hombre y a la mujer el derecho a contraer matrimonio con plena igualdad jurídica. L a Declaración Universal de Derechos Humanos (Art. 16), el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (Art. 23) o el Convenio del Consejo de Europa para la protección de los derechos fundamentales (Art. 12) se refieren en sus textos al matrimonio concibiéndolo como la unión de un hombre y una mujer, con vocación de estabilidad, encaminada al bien de ambos y a la procreación y educación de sus hijos. Como ha señalado el Tribunal Constitucional, no existe el derecho constitucional al matrimonio por parejas del mismo sexo porque rompe el mismo concepto de matrimonio. Además, según el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, el Art. 12 del Convenio de Roma, al garantizar el derecho a casarse, se refiere al matrimonio concibiéndolo como la unión entre dos personas de distinto sexo.

Si se pretende legislar algunas situaciones en las que se encuentran determinadas personas en la sociedad, nos podrá parecer acertado o desacertado. Ahí no entro. Pero lo que no podemos es llamar matrimonio a algo que no lo es.

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