Afirmación identitaria colectiva política (y III)

El vocablo Nación

Escudo de España

La heráldica permite recoger gráficamente la evolución identitaria de los signos identitarios nacionales a lo largo del tiempo. He encontrado este interesante artículo Vale la pena leerlo con atención contemplando las fotografías acerca de la evolución del escudo de España. Permite visualizar en formato .png. No en formato .jpeg. Hay que recurrir a programas conversores de formatos.

 

Existe una tendencia generalizada a aferrarse a los símbolos existentes y también a los de nueva creación, a tenor de los cambios legales que se van produciendo en escudos y banderas. En mi tierra también, a tenor de los ilegales no consensuados. El escudo de España no es el mismo hoy que el vigente que existía cuando nací. Los símbolos siempre expresan o tratan de expresar algo. Los colores de la bandera de España son los mismos que los de lo Principat de Catalunya y de la Corona de Aragón resultante.  Cuatro barras verticales en el caso de Catalunya y no horizontales. Es parte fundamental del escudo de España. En los últimos tiempos prolifera la introducción en la senyera de una estrella de cinco puntas que se conoce como estelada (estrellada).

Esto último es la plasmación en la propia bandera de un símbolo identitario que alude a un nuevo estado. Además con marcado carácter revolucionario. No es nuevo de ahora. Hace años que existe y tiene calado en muchas personas. Es la pretensión de generar una nueva conciencia nacional distinta a la existente y opuesta a ella. Acontece en una época de migraciones internas y externas. En todas las ciudades y pueblos de España hay personas instaladas procedentes de otras latitudes. Es habitual la convivencia ciudadana en Catalunya de catalanes de origen con andaluces, extremeños, gallegos, etc. Igualmente con personas procedentes de distintos lugares de América, llámese Hispanoamérica o Latinoamérica. Sin olvidar la presencia de personas del vecino Marruecos y de otros de países europeos, asiáticos y africanos.

El discurso nacionalista hoy no tiene salida pues olvida esta realidad. Se aferra a lo que es originario obviando esta globalidad convivencial. En vez de ocuparse en referir la Historia y la realidad convivencial actual, se bloquea en lo que pudo ser y jamás fue, omitiendo deliberadamente lo que quiso ser y fue. Se agarra dogmáticamente a una ilusión de parvulario y construye un discurso que no admite alternativas de raciocinio. El móvil, como siempre, no es el cultural sino el económico en términos de poder. Es la idolatría del propio ego. Es el ordeno y mando. No admite otro razonamiento. Se ampara en los sentimientos, confundiendo Patria con Nación. Yendo más allá identifica Nación con Estado. Es el tema crucial. Pues en la propia autoafirmación no encuentra ni Patria propia ni Nación compartida con otros. Encuentra enfrente -eso sí- un Estado existente. Estado que identifica con una Patria que no es la mía. Patria mía que opongo a Nación compartida. Por otra parte el Estado existente ni defiende ni argumenta la Nación común que representa. Estado que se parapeta en un texto constitucional que, al igual que otros anteriores, tiene fecha de caducidad. ¿Qué es y qué no es un Estado? Aparco el tema Patria y el tema Nación. Y en la próxima entrega entro a fondo en el tema. Pues a partir del día 1 de octubre de 2017 ¿Gozaré de mi derecho a la libertad democrática de expresión en mi tierra catalana?

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