África: hay que crear una nueva conciencia contra la corrupción

Cada vez son más las voces que recuerdan la importancia de luchar contra la corrupción si se quiere ganar la lucha contra la miseria en África. La rev…

Cada vez son más las voces que recuerdan la importancia de luchar contra la corrupción si se quiere ganar la lucha contra la miseria en África. La revista CHRISTIANITY TODAY, una de las más importantes del mundo evangélico en inglés, publica un extenso artículo de Tony Carnes que entronca con las grandes iniciativas mundiales contra la pobreza de los últimos meses.

 

Cuando el pasado verano Bono, el cantante de U2, dio voz a una campaña de conciertos y encuentros con líderes mundiales contra la pobreza, se sumaron autoridades civiles y religiosas de todo el mundo. El Papa Benedicto se sumó pidiendo esfuerzos renovados contra la injusticia social. En el ambiente protestante se unieron líderes de masas como Billy Graham, John Stott y Rick Warren. Los macroconciertos reunieron millones de personas y hubo manifestaciones por todo el planeta que han llevado a un anuncio de perdón a la deuda externa de numerosos países. El G-8 anunció ya en junio condonar 40.000 millones de dólares de deuda a 18 naciones.

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Sin embargo, sin una lucha eficaz contra la corrupción esto será de poca eficacia. Un informe del FMI de junio, poco antes de la cima del Grupo de los Ocho países más ricos, aseguraba que no hay relación entre dar ayuda y generar prosperidad en el África subsahariana. El continente entero ha recibido un billón de dólares (tal como contamos los europeos, es decir un millón de millones) en ayuda internacional a lo largo de los últimos 50 años. No parece que el resultado sea parejo al esfuerzo.

 

Un caso concreto es Nigeria. Tiene grandes riquezas en petróleo y gas, que generan ingresos importantes. De 1980 a 2000 recibió 3.500 millones de dólares en ayuda extranjera. Pero sigue siendo un país pobre, con infraestructuras lamentables, sin alcantarillados ni agua potable generalizada y corrupción en el Estado y en todo el tejido social. No hace mucho se confirmó en una investigación ante el Senado de EEUU que  un exgeneral nigeriano robó 20 millones de dólares de las arcas del estado.

 

En Sierra Leona se conoce un caso de envíos de medicinas: por cada dólar enviado de medicinas hubo que pagar otro dólar de sobornos. Este país, que se llenó de tropas inglesas para frenar el terror de las mutilaciones masivas con machetes en una salvaje guerra civil, recibe grandes donativos de Inglaterra… y se calcula que el 95% de las medicinas son robadas.

 

Hace falta un cambio cultural, dice Tony Carnes en CHRISTIANITY TODAY, y el papel de las iglesias es muy importante para conseguirlo aunque haya resultados tristes a estas alturas.

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Un ejemplo triste es Zambia. Se trata de un país centroafricano de cultura anglófona que se declara “una nación cristiana” en su constitución. Grandes ONGs e institutos misioneros protestantes serios han hecho de Zambia un punto central de lucha contra la pobreza. Una encuesta de 2005 en Lusaka, Zambia, dio por resultado que los ciudadanos están convencidos de que su policía es la institución más corrupta del país. Pero es que en el 2001 su presidente Frederick Chiluba, de confesión cristiana evangélica, dejó el cargo tras dos mandatos… y en Europa le han congelado 23 millones de dólares por sospecha de ser fruto de prácticas ilegales.

 

“Cuando un cristiano llega a un alto cargo, enseguida mantiene el patrón de retórica anticorrupción combinada con una tolerancia de la corrupción. No es que el cargo se haya corrompido de repente. Es que tiene una tremenda presión social: ahora que ha llegado al éxito, tiene que ayudar con su poder a su familia, amigos. Los lazos de clan, tribu y familia hacen difícil la persecución de la corrupción en África. Muchos países africanos necesitan jueces más fuertes e independientes y fiscales más agresivos”, explica Tony Carnes.

 

Algunas mejoras

 

Con todo, la media de crecimiento del PNB para el 2005 en los países de África es de un 5,4%. Hace 30 años sólo había 3 jefes de estado africanos elegidos por la ciudadanía. Hoy son 30. En países democráticos como Nigeria, Sudáfrica, Kenya y Zambia los oficiales corruptos frecuentemente llegan a ser expulsados después de protestas populares que a menudo animan las iglesias de forma masiva. 

 

El presidente del Banco Mundial, Paul Wolfowitz, declaró a CHRISTIANITY TODAY que vio el alba de una nueva era el Sudáfrica cuando el presidente Thabo Mbeki aprobó la detención y juicio de un colaborador político muy cercano por corrupción, algo poco común en África.

 

Muchas cosas pueden mejorar si los países van abriendo paso en tres direcciones:

 

1)      Seguir con una condonación de la deuda responsable, pidiendo cuentas claras a los países que se les condona, cambiando deuda por desarrollo y derechos humanos.

 

2)      Inversión más allá de la subsistencia. Se dan muchos donativos para que los granjeros produzcan alimentos, pero no hay estructuras para almacenarlos, transportarlos, comercializarlos… Faltan silos, carreteras…  Además, la ayuda médica básica hoy es más barata y poderosamente transformadora. No hay excusa para que en Mali haya aún un 41% de niños que no lleguen a cumplir los 5 años de vida. .

 

3)      El comercio justo no debe ser una excepción, sino afectar al escandaloso proteccionismo y las tarifas infranqueables en Occidente, que impiden al Tercer Mundo vender en los países ricos.

 

Mientras tanto, es papel de los ciudadanos de buena voluntad y de los cristianos trabajar con entusiasmo y esperanza por la lucha contra la miseria. Pese a la corrupción y dificultades, es técnicamente posible vencerla.

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