Ahora es necesario el criterio político

Entendámonos. Hablamos de criterio político no como sinónimo de partido, sino como capacidad para trabajar con acierto en la vida política sobre las i…

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Entendámonos. Hablamos de criterio político no como sinónimo de partido, sino como capacidad para trabajar con acierto en la vida política sobre las instituciones y los partidos desde la sociedad civil. Una fase se ha terminado con la aprobación de la ley del matrimonio homosexual en segunda lectura por parte del Congreso de los Diputados, después del revolcón del Senado. Este hecho, que el Gobierno y los lobbies del homosexualismo político intentaron evitar hasta el último minuto, y la gran manifestación del 18 de junio, en defensa del matrimonio de hombre y mujer, constituyen dos hitos de una importancia extraordinaria que deben servir como fundamento para orientar el futuro.

Acaba de celebrarse en Madrid la manifestación del día del Orgullo Gay. No deja de ser una triste paradoja que los únicos que hoy puedan manifestarse en términos de orgullo, sin que los medios de comunicación de España se le echen encima, sean precisamente los agentes del homosexualismo político, aunque todavía lo es más que lo que constituye la norma en el mundo entero, la prohibición del matrimonio entre personas del mismo sexo, sea presentada en España como una excentricidad homófoba propia de los ultracatólicos. Siguiendo esta lógica, 188 estados de los 192 de Naciones Unidas estarían en manos de tal peligrosa secta. En cualquier caso, la marcha, apoyada por el Gobierno y el Partido Socialista, no se tradujo en ninguna movilización extraordinaria, a pesar de la ingente propaganda llevada a término con dinero público y el montaje de fiestas que deberían actuar como reclamo. Un detalle significativo de esta situación es que ni los medios de comunicación del Grupo PRISA y del grupo ZETA, como tampoco las televisiones públicas, tan proclives a dicha efemérides, han tenido interés en recordar el número de asistentes de los años anteriores.

La reflexión política tiene algunos datos claros. El más evidente a corto plazo es la necesidad del recurso de inconstitucionalidad, que sólo puede plantear el Partido Popular (PP) porque se necesitan 50 diputados y senadores. La otra medida a largo plazo es la acción dirigida a conseguir modificar o derogar la ley. Optar por una u otra vía no es una cuestión baladí. Saber el porqué de la elección es otra tarea básica. Conseguir este objetivo significa lisa y llanamente trabajar para que el actual Gobierno sea substituido por otro, no en cuanto este Gobierno se llame socialista o esté apoyado por unos o por otros, porque esto ya forma parte de las preferencias partidistas de cada uno, bien legitimas pero que pertenecen a otro plano de la cuestión, sino simplemente porque la ruptura antropológica que con esta y otras leyes quiere imponer este ejecutivo solo puede encontrar como respuesta que sea substituido. Y esto exige, a su vez, asegurar otros objetivos:

 

Uno decisivo es abrir nuevos frentes de desgaste del Gobierno, sobre todo en cuestiones que inciden en sectores de población que pueden haber votado en el pasado a José Luis Rodríguez Zapatero. Unos temas emergen con fuerza en este caso. Hay que desbordar al Gobierno en el ámbito de las soluciones a los desequilibrios sociales. Las pensiones más bajas, especialmente de viudedad, que condenan a quien las recibe a la pobreza, la falta de medidas para que realmente se cumpla el eslogan con el que también se manifestó el PSOE (“pobreza cero”), la solidaridad con los pobres del mundo y en particular con África, la defensa de la calidad de la escuela pública y del derecho de los padres a elegir centro, así como la modificación del sistema electoral de listas cerradas.

 

Por otra parte, es necesario obtener el compromiso, por parte del PP, de que derogará la ley o de que, en el caso de modificarla, no constituirá un remiendo vergonzante de la figura matrimonial, ni se limitarán las ventajas de estas uniones de convivencia sólo a las personas por el hecho de ser homosexuales. En esta misma edición de ForumLibertas.com, publicamos una información sobre el injusto trato que reciben otras formas muy importantes de convivencia, proyecto en común y de amor mutuo que no tienen ninguna protección simplemente porque no se basan en la relación sexual. La modificación de la ley, en el caso de que sea ésta la vía y no su derogación, no puede limitarse solamente a la desaparición de la palabra ‘matrimonio’ y a la adopción.

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