Alas rotas, de Olga Bejano

Alas rotas es el testimonia vivido en primera persona de Olga Bejano Domínguez. Para los que todavía no hayan oído hablar de esta…

Alas rotas es el testimonia vivido en primera persona de Olga Bejano Domínguez. Para los que todavía no hayan oído hablar de esta especial pentapléjica –especial no sólo por su dura y extraña enfermedad sino por su fe, fuerte como un roble, y su sencillez– cabe decir que, por gracia de Dios, desarrolló una enfermedad neuromuscular muy parecida a la ELA (esclerosis lateral amiotrófica) que le fue paralizando el cuerpo hasta llegar a dejarla sin habla.

Sin embargo, pese y estar bajo la sombra de la temible enfermedad, esta bendita luchadora consiguió dejar cuatro joyas en el mundo, hasta su muerte el pasado diciembre. Estas joyas son sus libros: Alma de color salmón, Voz de papel, Los garabatos de Dios y, como no, Alas rotas. Su herencia no es material, no acumuló riquezas terrenas, pero si espirituales. Y es, justo eso, lo que nos lega a nosotros, lo mejor que nos podía dejar.

Gracias a esta constante lucha, visiblemente plasmada en cada uno de los capítulos de este libro, fue premiada con el título ‘Riojana del Año’ en 1998, poco más tarde recibió la Medalla de Oro de La Rioja y la concesión de la Medalla de la Esperanza otorgada por la Cofradía de la Virgen de la Esperanza, Patrona de Logroño. Pero al margen de estos títulos, que sólo nos sirven para ver las huellas que ha dejado Olga y conocer su larga lista de virtudes, es justo mencionar la lucha que tuvo para escribir los cuatro libros con unos garabatos gracias a unos leves movimientos con su mano que más tarde eran entendidos por una enfermera.

Fue pionera en la lucha por los derechos de los que, como ella dice, en lugar de querer una muerte digna, quieren tener una vida digna puesto que afirma que “El noventa por ciento de las personas que piden la eutanasia, es porque alguna de sus necesidades está carente o no se tiene en cuenta”. Hay gente que pensaba en suicidarse y recobró el coraje para vivir leyendo sus libros.

Leyendo Alas rotas se percibe la sencillez de la autora, su fe. El libro es su intento desinteresado de acercarnos a Dios. Y esto lo realiza, no sólo con su testimonio, sino con otros testimonios de fe y de experiencias cercanas a la muerte; hablando de apariciones marianas y la importancia de ella, la madre de todos los pueblos; recomendando libros, etcétera.

Todo para acercarnos a Dios, porque Olga puede que sea pentapléjica pero como ella misma cita en su libro, el violinista Itzhak Perlman dijo “algunas veces la tarea del artista es la de averiguar cuánta música podemos hacer con lo que nos queda”.

Olga Bejano

Alas rotas

Libroslibres

Madrid, 2009

316 páginas

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