Alerta en Sudán: la comunidad internacional exige reanudar las conversaciones de paz

La interrupción el pasado 17 de julio de las conversaciones de paz para la región de Darfur, en Sudan, ha movilizado a la comunidad internacional para…

La interrupción el pasado 17 de julio de las conversaciones de paz para la región de Darfur, en Sudan, ha movilizado a la comunidad internacional para exigir al Gobierno de Jartum que se reanude el diálogo lo antes posible. Dos días antes se habían iniciado en la sede de la Unión Africana en Addis Abeba, Etiopía, los encuentros entre el ejército regular sudanés y los grupos rebeldes del Movimiento para la Justicia y la Igualdad (JEM) y del Ejército Movimiento de liberación de Sudán (SLA-M). Estas conversaciones, en las que también participan como observadores la Unión Europea, Estados Unidos y la Comunidad de San Egidio, tienen como gran objetivo acabar con un conflicto que ya ha provocado más de 30.000 muertos y casi un millón de desplazamientos hacia los campos de refugiados de Chad y de Sudán.

Insatisfacción en Estados Unidos

El secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, ha manifestado que Estados Unidos está totalmente insatisfecho con la situación actual en Darfur, al oeste de Sudán. Powell tiene previsto entrevistarse con el secretario general de la ONU, Kofi Annan, para estudiar la posibilidad de que el Consejo de Seguridad adopte medidas contra el Gobierno de Jartum. En opinión del secretario de Estado estadounidense, las autoridades sudanesas no están haciendo lo suficiente para acabar con el conflicto y en la región de Janjaweed se suceden las violaciones de mujeres, mientras la ayuda humanitaria no llega a aquellos que la necesitan.

ONU: estudio de sanciones

En sintonía con la posición de Estados Unidos, el secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, ha afirmado que sólo a través del diálogo las partes en conflicto podrán llegar a un acuerdo y encontrar una salida a la situación. “Lo tienen que entender” para lograr verdaderos avances en las conversaciones, comentaba Annan en referencia al Gobierno de Sudán y a los movimientos rebeldes. A las preguntas de la prensa sobre si se van a proponer sanciones contra el gobierno sudanés, el secretario general de la ONU respondía diciendo que “vamos a presentar los hechos” y corresponderá al Consejo determinar qué medidas se pueden tomar y en qué momento.

El enviado especial de la ONU, Jan Pronk, quien comparecerá junto a Annan, se ha reunido con el canciller sudanés, Mustafa Ismail, y ha apreciado una serie de mejoras en el socorro internacional a la población afectada. Sin embargo, no considera que esos avances se hayan dado también en lo concerniente a protección y seguridad. El presidente de Sudán, Omar Asan Al Bachir se comprometió a desarmar y neutralizar al grupo paramilitar Janjaweed, al que se responsabiliza de los ataques y violaciones a la población civil, pero todavía se mantiene activo. A pesar de que la tensión por la situación en esta zona del país se hace insoportable, debido a estos constantes ataques, Kofi Annan insiste en que la única opción para encontrar una solución conjunta a la crisis política en Darfur es que las partes del conflicto se sienten a dialogar.

Blair propone 3 opciones

Desde el número 10 de Downing Street, el primer ministro británico, Tony Blair, sugiere 3 tipos de intervenciones en Sudán para ayudar a frenar el conflicto. Como primera medida, Blair propone que tropas británicas ayuden en el reparto de material humanitario donde no llegan las ONG. Actualmente, la fuerza aérea de Bélgica ayuda con transporte aéreo, pero en el caso inglés saldría más barato con aviones civiles. Una segunda opción es la de aportar a la Unión Africana 60 observadores, acompañados de una fuerza de protección de 300 soldados. Se podrían incorporar también helicópteros, vitales para intervenir sobre el terreno, dado el mal estado de las carreteras de Darfur. Por último, Blair facilitaría que tropas británicas protegiesen los campos de refugiados que son atacados por brigadas de milicias. Es el punto más arriesgado y requeriría el permiso de Jartum que, probablemente, no lo daría.

De llevarse a cabo alguna o todas las propuestas del Ejecutivo británico, sería la sexta intervención militar británica en el exterior desde que Blair llegó a primer ministro en 1997. Anteriormente se había intervenido en Sierra Leona, Kosovo, Afganistán y dos veces en Irak. Blair responde con sus propuestas a las acusaciones de que Estados Unidos y Gran Bretaña sólo intervienen cuando sus intereses están en juego. El primer ministro británico, en una convención del partido laborista en el año 2001, dijo que tenía el deber moral de intervenir en un país para impedir que se repitan las masacres de Rwanda, un caso desastroso que sentó doctrina en la diplomacia británica.

La Iglesia, en primera línea

Juan Pablo II, preocupado por la catástrofe humanitaria de Darfur, ha enviado un representante especial a la zona del conflicto, el arzobispo Paul Josef Cordes, presidente del Consejo Pontificio “Cor Unum”. Según un comunicado oficial, “el Santo Padre desea que la voz de los pueblos de Darfur sea escuchada y tomada en consideración y que sus derechos humanos fundamentales sean respetados”. El arzobispo Cordes viaja a Jartum acompañado del subsecretario del Consejo Pontificio, monseñor Gianpietro Dal Toso. “Con la asistencia de la Naciones Unidas, monseñor Cordes viajará a la zona candente de Darfur, donde cada vez es más difícil viajar a causa de los enfrentamientos, y visitará los campos de refugiados en Nyala”, explica la nota. El comunicado también se refiere a la pobreza extrema que padecen la población al afirmar que “además de la guerra, también las condiciones de pobreza desesperada de estos ‘campos’ producen víctimas, según la ONU, más de 100 muertos al día”. El Consejo Pontificio “Cor Unum” ya ha enviado ayuda financiera a Darfur en nombre del Papa a través del Alto Comisionado para los Refugiados.

Expertos en diálogo

También la Comunidad de San Egidio, que participó en las conversaciones que llevaron la paz a Mozambique, está presente como invitada especial en las reuniones que se llevaban a cabo en Addis Abeba y que se han interrumpido momentáneamente. En este sentido, Vittorio Scelzo, uno de los observadores de San Egidio presente en los encuentros entre el Gobierno de Sudán y los 2 movimientos de rebeldes, declaraba a la agencia FIDES que “estamos apenados por la interrupción de los coloquios de Addis Abeba, pero estamos convencidos que el proceso de paz no ha muerto. Estamos, en efecto, trabajando para retomar los coloquios lo antes posible”. De hecho, han sido los 2 grupos rebeldes los que han abandonado las conversaciones al rechazar el Gobierno sudanés unas condiciones propuestas por ellos que eran difíciles de aceptar. “En esta fase, cuando todavía están en curso los combates, ya es importante que las partes hayan entablado la discusión. Francamente era difícil esperar de estos coloquios preliminares un milagro. La esperanza es retomar las discusiones lo antes posible”, dice Scelzo. Es de esperar que el optimismo de la Comunidad de San Egidio y las presiones de la comunidad internacional consigan sentar de nuevo a las partes en conflicto y que, a través del diálogo, lleguen a un acuerdo que ponga fin a la tragedia de Sudán.

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