Algunos sindicatos, contra la visita del Papa a Barcelona

Comisiones Obreras (CC.OO.), la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) junto con asociaciones políticas como las juventudes de ICV y E…

Forum Libertas

Comisiones Obreras (CC.OO.), la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) junto con asociaciones políticas como las juventudes de ICV y EUiA han creado una plataforma para expresar su rechazo por la visita del Papa Benedicto XVI el próximo 7 de noviembre a Barcelona.

La iniciativa se desarrolla bajo el nombre ‘Yo no te espero’ y, entre otras cosas, exige la derogación de los acuerdos entre España y la Santa Sede. El grupo de impulsores, compuesto también por colectivos independentistas, ha convocado para el 4 de noviembre una concentración para expresar su rechazo por la visita del Santo Padre a la Ciudad Condal.
‘Yo no te espero’ ha reivindicado la necesidad de una España laica como garantía de un marco de relación que permita vivir en una sociedad “más justa, basada en el respecto mutuo y la convivencia pacífica”.
Entre las críticas, destaca la existencia de lo que denominan “privilegios” y “ventajas ilegítimas” de la Iglesia frente al resto de los ciudadanos, fruto del Concordato firmado entre el Estado y la Santa Sede -un estado al que califican de “absolutista y teocrático”-.
La beligerancia contra la visita papal
El sindicato CNT ya cuenta con una trayectoria histórica de agresividad contra la Iglesia católica. La que se denominaba durante la Guerra Civil española CNT-FAI encabezó las llamadas patrullas de control que, entre otras lindezas, se dedicaban al exterminio de religiosos.
La situación de CC.OO. es diferente y representa un ejercicio de hipocresía. La razón es que, en sus orígenes el sindicato se formó y vivió de las redes de las parroquias. Además, utilizaban esas mismas parroquias para organizarse ya que en la época gozaban de cierta inmunidad en el Franquismo.
Además, los grupos sindicalistas católicos formaron parte y ayudaron a construir el sindicato vertical que constituyó posteriormente y hasta la actualidad esta afiliación mayoritaria.
Los privilegios de los que goza la Iglesia eran en aquella época mucho mayores que los actuales y, a pesar de ello, CC.OO. no clamó nunca contra estas ventajas, incluso se aprovechó de ellas y le beneficiaron en su formación y crecimiento. Sin embargo, ahora que existe una relación Iglesia-Estado normalizada a través de un concordato, Comisiones se opone a la existencia del mismo porque ya no resulta de vital importancia para su sostenimiento.
Por otro lado, el papel social de un sindicato no se debería traducir en estos términos que rompen la unidad de los trabajadores y la integración social. En este sentido, sorprende que actúe en consonancia con los Ateos de Cataluña, hecho contrario a la expresión de lo que debería de ser un sindicato.
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