Animales domésticos

Soledad en sociedad

Platon

El perro es un gran animal de compañía. Le sigue el gato a mi modo de ver. También los pajaritos enjaulados y los pececitos en pecera. ¡Y otros animales que lo que se dice domésticos no son!. Tengo experiencia de verano con un perro. Al año siguiente con dos gatitos. Hace seis, durante los días precisos para encontrar compradores, con dos cachorros recién nacidos engendrados por el perro macho de un amigo. El amigo vendió los dos cachorros a dueños distintos.

 

Hay gente muy desalmada. En una casa de campo no vallada apareció un perro joven, tipo lobo, “abandonado”. Abandonado por su dueño o dueña. Precisaba ayuda de comida, agua y afecto. En muy pocos días se encariñó de nuestros hijos y todos nosotros de él. Era uno más. El perro fuera de casa. Tenía sombra debajo de plantas y árboles y zona para guarecerse si llovía. Me aseguré bien que en la perrera municipal no acabarían con su vida. A alguna de mis hijas le costó decirle adiós. Era ya el final de su estancia vacacional.

 

Al año siguiente más de lo mismo en la misma casa con dos gatitos, muy parecidos a los de los anuncios de la marca registrada Friskies. Compré más de un envase de comida para gatos. Experiencias como éstas mías y de mi familia no son únicas. Hay personas que quieren a los animales. Todos ellos hacen compañía y alegran la vida de las personas.

 

Ahora bien: Algo muy grave debe estar sucediendo cuando ves a tanta persona sola o en pareja, de todas las edades, pero conviviendo sin hijos. Conviviendo  con uno, dos, tres y más perros. El animal de compañía en muchos casos está ocupando el lugar del hijo. En el caso de personas mayores que viven solas el animal tiene relevancia. No debiera tener tanta en personas jóvenes y/o en activo laboral. No puede ser que el animal sustituya a los hijos que se podrían engendrar y no se engendran. El animal no requiere sacrificios de madre y padre, salvo el económico perfectamente asumible. El rato del paseo diario a satisfacción del dueño ¿justifica no querer tener hijos?. ¿Justifica renunciar a ser padre y madre en la vida?. El animal es un añadido doméstico. En el servicio militar de hace años hablarle a un caballo era motivo de arresto. Pues con los animales no se habla. Se habla solo con las personas. Tienen capacidad de diálogo racional; los animales, no.

 

El caso del hijo es distinto al del animal doméstico. Ser madre y padre no es lo mismo que ser dueña y dueño. Cuando leo informaciones sobre el galopante descenso de la natalidad me preocupa como a todos Vds. Me preocupa más que la paternidad y la maternidad  se planteen en meros términos económicos. En general se accede a ello con una visión insuficiente, centrada en la problemática dineraria que supone.

 

Creced y multiplicaos, henchid y dominad la tierra, ganarás el pan con el sudor de tu frente, parirás con dolor los hijos, son frases bíblicas. Asertos que dicen a la humanidad que el hecho de ser padres no tiene nada de fácil. Requiere determinación y esfuerzo. ¡Y sacrificio!. No tanto un análisis previo matemático de su potencial coste económico. El descenso demográfico, muy por debajo de la tasa mínima del 2.1,  nos está indicando que el hombre prescinde bastante de Dios. España ha pasado de la generación del baby boom, de la que soy un exponente referencial, a detentar la tasa de natalidad más baja de Europa y por tanto del mundo.

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