Año 2020: singularidad tecno-comunicativa y 1.500 millones de católicos

Si usted mira a su alrededor en misa, a lo mejor solo ve unas viejecitas y un cura anciano, pero a nivel mundial, elque de verdad importa sociol&oacu…

Si usted mira a su alrededor en misa, a lo mejor solo ve unas viejecitas y un cura anciano, pero a nivel mundial, elque de verdad importa sociológicamente, la Iglesia Católica está a punto de entrar en una era de influencia y crecimiento inigualable.
Mucha gente habla hoy de que acepta la espiritualidad pero no la fe organizada: sin embargo, el ser fe organizada, comunidad, es lo que va a dar a la Iglesia Católica su gran oportunidad.
Cada año, 20 millones de católicos más
Como cada febrero, la Santa Sede ha presentado el Anuario Pontificio: en la edición del Anuario Pontificio 2010 aparecen los datos de cómo era la Iglesia católicaen el 2008. Se trata de una comunidad repartida por todo el planeta, todo tipo de países y situaciones,compuesta por 1.166 millones de bautizados (vivos), 19 millones más (un 1,7% más)que en el año anterior.
El Anuario da muchos datos interesantes más: la Iglesia tenía 2.945 circunscripciones o diócesis (a 2010 sabemos que ya son más de 3.000), cada una dirigido por un obispo o un prelado con un cargo análogo. Han disminuido un poco las monjas, pero hay aún así 739.000 religiosas consagradas a servir a Dios.La Iglesiacuenta, además,con 409.166 sacerdotes, es decir, 4.000 más que cuando empezó el siglo.
Si hacemos cuentas desde el año 2000, veremos que en 8 años la Iglesia ha ganado 116 millones de bautizados, por lo que cada nuevo sacerdote que llega al ministerio lo hace acompañado de 29.000 nuevos fieles, que hoy son casi todos bebés, pero crecerán y deberán ser pastoreados (además de los nacidos en años anteriores, por supuesto, que se acumulan) o su fe y pertenencia católica se debilitará.
Eso es un reto importante: la Iglesia crece, crece muchísimo, crece demasiado para que se pueda atender a la gente sólo con sacerdotes. Incluso si hubiese el doble o triple de sacerdotes, las comunidades serían bastante inmanejables. Jesús hablaba de un pastor para cada cien ovejas, un pastor que las conocía por su nombre, y dejaba a 99, en buen estado,para dedicar atención personalizada a una sola de ellas, más débil.
En el mundo hay un cura por cada 2.850 fieles… si contamos a todos los curas ancianitos, jubilados, etc… En pequeñas y antiguas diócesis europeas, como Jaca, en el Pirineo español,a cada cura le corresponden 700 fieles. Pero eso no es lo normal en el mundo. Sicada cura de Jaca tiene 4 veces menos fieles que la media, eso significa que hay un número equivalente decuras en el mundo con 11.400 fieles… cuyos nombres no conoce, por supuesto, y a los que quizá atiendecomo octogenario. Meritorio, pero insostenible.
El "problema" de la Iglesia, insistamos, es de éxito: de 2007 a 2008 ganó 19 millones de bautizados. Probablemente, al año siguiente ganó 20 o 21 millones más. Del 2009 al 2010 debió ganar unos 22 millones. Cuando acabe 2010 habrá ganado 23. Pasadas las Jornadas Mundiales de la Juventud de Madrid2011, ganará otros 24 millones. Y así, poco a poco, sin especiales méritos ni planes, manteniendo la simple inercia pastoral-demográfica actual, entre 2019 y 2020 la Iglesia crecerá -no importa mucho lo mal que lo haga en estos 10 años, la mala prensa que sufra ni las persecuciones que experimente- unos 40 millones más, hasta alcanzar los 1.500 millones de católicos en 2020.
De 1.500 millones, a 104.000 "líderes genialesen red"
Repitámoslo: en 2020, dentro de 10 años (que no es nada;el 2000, con sus cohetes y festejosfue anteayer) laIglesia católica tendrá1.500 millones de personas.
Descontemosa460 millonesincorporados entre elaño 2000 y el 2020: aunque haya algunos cientos de miles de conversos adultos entre ellos (quizá algunosmillones, no más de 20 o 30 probablemente), casi todoshabránsido bautizados deniños y en el 2020 serán menores de 20 años.
Habráaún así 1.040 millones de católicos adultos, mayores de 20 años.
Por supuesto, millones de ellos serán católicos"sólo de nombre". Con suerte, llamarán al cura para recibir la Unción de los Enfermos antes de morir. Aún así, se salvaran cada año decenas o centenares de millones de almas, más que nunca en la Historia, que es lo que más interesa desde el punto de vista de Dios y la Iglesia.
Imaginemos, poniéndonos en lo peor, que sólo1 de cada cien sea un católico comprometido, convencido, militante. Es un supuesto muy pesimista: incluso la Biblia, cuando habla del "resto de Israel", lo calcula en un 10 por ciento. Según datos recientísimos, incluso en la arrasada Francia, un 5% de los franceses que se declara católico va a misa dominical y acepta las enseñanzas católicas sobre vida, familia y sexualidad. Pero imaginemos que solo 1 de cada 5 católicos coherentes podamos definirlo como "militante, activo" y apliquemos ese porcentaje no ya a Francia sino a todo el mundo (incluyendo Brasil, México, Italia, Estados Unidos… todos ellos países de tremendo dinamismo).
En este cálculo tan pesimista, obtenemos 10,4 millones de católicos adultos comprometidos y militantes.
Ahora bien, sabemos que un 1ó 2 por ciento de la población es especialmente genial, inteligente o superdotada, y no hay ninguna razón para suponer que estén menos representados entre los "católicos adultos militantes y comprometidos", que como hemos visto son 10,4 millones. (Quien piense que el 99% de los genios no sería católico comprometido, que los coloque en ese otro 99% de población católicageneral que hemos establecido, severamente, como no militante).
Digamos que es un 1% (y no un 2%). Esto nos permite calcular que habrá 104.000 católicos adultos, geniales y comprometidos enel año 2020.
Pensemos lo que es un genio: basta un Edison para revolucionar el mundo con la electricidad, o un Fleming para hacerlo con la penicilina, o un Ignacio de Loyola, para darle la vuelta a la Historia creando la Compañía de Jesús, que hoy tiene millones de alumnos y formó a miles de científicos y mentes brillantes.
Multipliquémoslo por 104.000 y, ya que son "católicos comprometidos", pensemos como aplican su genialidad al bien y crecimiento de la Iglesia.Bastaría que 3.000 o 4.000 de estos genios comprometidos llegasen a ser obispos, y algunas docenas a cardenales. Miles podrían ser fundadores de movimientos, reformadores de la enseñanza, comunicadores, empresarios, creadores de medios de comunicación o técnicas agrícolas y energéticas para el Tercer Mundo, etc…
Nunca antes la Iglesia contó con 100.000 genios comprometidos, porque nunca antes hubo tanta población católica sobre la Tierra.
La "explosión de la inteligencia"
Añadamos ahora otro factor propio y especial de nuestra época, que en el 2020 ya habrá empezado a eclosionar: lo que matemáticos y científicos llaman la"explosión de la inteligencia"y la "singularidad tecnológica". En Silicon Valley incluso existen seminarios sobre este temacon el título de "Singularity University".

Durante años, la gente de ciencia con cierta capacidad prospectiva y especulativa se han planteado qué pasaría si nuestra tecnología llegase a crear inteligencias artificiales cada vez más rápidas y eficaces. ¿Sustituirían al hombre? La fabricación de tantísima inteligencia (artificial) sería una "singularidad", un cambio irreversible que cambiaría toda la humanidad, equiparable a la domesticación del fuego, o a la agricultura.

Pero ya en 1993, con Internet aún en mantillas, el matemático (y multi-premiado escritor de ciencia ficción) Vernor Vinge planteaba, de pasada, que quizá la singularidad no vendría de "supermáquinas", sino de la inteligencia de muchos humanos trabajando en red.

Con el tiempo y la generalización de Internet, estaidea se consolida. Ya en pleno siglo XXI Vernor Vinge lo explicaba así ("Al final del Arco Iris", Ediciones B, 2008, página 9 del prólogo):
"Es un fenómeno sin precedentes en la historia. Si simplemente haces las cuentas, verás que hay centenares de millones de personas educadas que hoy están comunicadas en la red. Y dentro de esa gran masa hay probablemente un millón de personas que son más inteligentes que todas las personas que en el pasado manejaban el mundo. Además, sobre cualquier cosa que quieras saber, sobre cualquier tema, puedes encontrar miles de personas que resultan ser expertos en ella; no importa cuán minúsculo o recóndito sea ese tema. Toda esta gente está trabajando por su cuenta, sin dirección central, pero está contribuyendo al hecho de que, por primera vez en la historia, no tienes que ser extraordinariamente rico o santo para entender y estar conectado con el Gran Panorama de lo que está pasando en el mundo".
Sí, hay millones de personas que trabajan en red "por su cuenta, sin dirección central" y "sin ser extraordinariamente santo".
Ahora imaginemos esos 104.000 genios católicos comprometidos, inteligentes yen red, pero con dos características que les distinguen: no van "por su cuenta", hay cierta dirección, ya que el catolicismo pivota acerca de un ideario y el pastoreo del Papa y la Iglesia. Y aunque no sean "extraordinariamente santos", sin duda muchos de ellos (recordemos, son comprometidos, 1 de cada 100) son muy entregados y esforzados.
Probablementeen el año 2020 habrá numerosos ateos militantes en red, numerosos comunistas chinos en red, numerosos laicistas masones en red, numerosos musulmanes de diversas ramas en red… darán más fruto teórico, textos, ideas,del que han dado nunca antes. Pero simplemente, les faltará la unidad de ideario, acción y propósito para convertirlo en "realidades" en el mundo, para conseguir que esas ideas muevan de forma coordinada a gente real.
Los 104.000 genios católicos en red pueden producir mucho más que si estuvieran sueltos, y se aprovecharán unos de otros, y la Iglesia puede orientar los esfuerzos para que colaboren entre ellos, y luego aplicarlos a la vida real, con 1.500 millones de católicos como primer público receptor.
Los católicos geniales y militantes no sólo serán más que cualquiera de las otras redes de pensamiento militante o de capital humano con ideario. No solo serán más: serán más comunitarios, más fraternos, más comprometidos. Y con más capacidad de afectar el mundo "fuera de Internet".
Una Iglesia vertebrada frente a un magma glucoso
Las iglesias liberales (episcopalianos, luteranos, anglicanos, unitaristas) se están disolviendo en un gran magma glucoso de relativismo, hedonismo y desvinculación. Lo mismo le pasa a las religiones orientales: el hinduísmo o budismo clásico tienden en nuestro sigloa deshilacharse en infinitas hebras de grupitos relativistas, sincréticos, sin doctrina, sin capacidad de crear verdaderos "ethos" sociales, ninguna ética más allá de un buenismo difuso diluido en inacción políticamente correcta. La doctrina del "todo está bien, el pecado es sólo sentirse mal", no genera pioneros, innovadores, trabajadores esforzados.
La doctrina católica de defender la verdad objetiva, la virtud, potenciar la justicia y la paz (que incluye la vida, la familia, la libertad)… será un motor que moverá a esos 104.000 "genios en red", quienes a su vez lo irradiarán al mundo entero, porque en el siglo XXI irradiar ideas y proyectoses mucho más fácil que nunca antes.
Los católicos son la comunidad más numerosa del mundo. Alguien puede decir que sumando ateos yagnósticos sale más gente, pero esa gente no es comunidad de ningún tipo: no hacen nada juntos, no tienen ningún liderazgo común, nada les lleva a ningún esfuerzo coordinado. El asociacionismo ateo es anecdótico: lo era incluso en la Unión Soviética con todo el apoyo del Estado, como explica el historiador Sergey Firsov. Sí, 2.000 ateos geniales en red, llevarán quizá al ateismo a unaEdad de Oro del pensamiento ateo… pero los católicos geniales en red serán más, tendrán más visión comunitaria y sus avances influirán directamente en la sociedad y la cultura.
"Hagamos el elogio de los hombres ilustres, de nuestros antepasados" (Sirácida, 44,1)
Pensemos en esos líderes con ejemplos del pasado: dos católicos geniales de la cultura,como G. K. Chesterton y Hilaire Belloc se "fecundaron" mutuamente. Su obra sigue viva y ha influido a muchos más. El MovimientoTrabajador Católico de Dorothy Day y Peter Maurinbebió del distributismo de Belloc. C. S. Lewis se convirtió en parte por Chesterton y en parte por J. R. R. Tolkien. Tolkien es un fruto espiritual del cardenal Newman, y ha llegado a millones de personas, difundiendo valores de heroísmo, sacrificio, comunidad, compromiso, alternativas al nihilismo y el hedonismo. La cantidad de conversos agradecidos con Lewis es enorme, incluyendo el genio de la genética Francis Collins.
La obra de Lewis, Tolkien, Day y Maurin, Chesterton y Belloc, enorme, sigue viva y muy influyente: millones siguen leyendo "Narnia" o "El Señor de los Anillos".Y ninguno de aquellos"líderes culturales" (hoy sabemos que lo han sido) tenía ordenador ni Internet: difundir sus textos e ideas les costaba un horror logístico.
Pensemos en cualquier fundador de una orden, en lo que costó a un Ignacio crear una primera red de lo que serían jesuitas… En cambio, ahora un fundador puede encontrar almas afines en el mundo con más rapidez que nunca antes. Los nuevos Franciscos de Sales encontrarán a sus Juanas de Chantal, los Claudios de la Colombere a su Margaritas Maria de Alacoque, los Vicentes de Paul a sus Luisas de Marillac… con mucha más frecuencia, velocidad y eficacia que antes.

Pensemos en una revolución reciente: el voto femenino. Sus iniciadoras fueron cristianas (y alguna no necesariamente ejemplar): Lucretia Mott, Elizabeth Cady Stanton, Susan B. Anthony y Lucy Stone. Nacían del trabajo previo de lucha contra el alcoholismo y la prostitución y la esclavitud. Sólodos de ellas trabajaban de verdad en equipo (Stanton y Anthony). Pero el resultado es que las mujeres votarían en EEUU y luego en casi todo el mundo. ¿Qué harán las Mott, Stanton, Anthony o Stone del siglo XXI con una tecnología que les permite coordinarse con miles y miles de personas tan apasionadas como ellas dentro de una comunidad de 1.500 millones de personas llamada Iglesia Católica?

Sólo la Iglesia tiene visión global y a largo plazo

Incluso los Estados (hostiles a la Iglesia o no)se quedan pequeños frente a esto. Los políticos piensan solo en los próximos 4 años. Los Estados piensan solo en sus fronteras y un par de escenarios fuera de ellos. Al régimen delVietnam comunista le molestan sus católicos, no los de Latinoamérica… pero en un mundo globalizado, todos van a estar conectados. Una película latinoamericana con valores católicos puede llegar a millones de vietnamitas. Hasta las chinas más comunistas se casan de blanco.
El Papa es el único líder verdaderamente global, un líder que piensa en África y en Latinoamérica y en Asia… y por primera vez en la historia la Iglesia tiene católicos en cualquiera de estos sitios (incluyendo los soldados de la base española de la Antártida, con su valenciana Virgen de Vallivana). Y los tiene conectados. Y un porcentaje de ellossoncultos, inteligentes y entusiastas.
Lo mejor del capital humano no es que se potencia cuando trabaja en red, sino que su potencial es brutal persona a persona: pensemos de nuevo en un Fleming o un Edison.
Así, la "singularidad tecnológica" y la "explosión de la inteligencia" llegan a la humanidad acompañados de un hecho demográfico y social: la Iglesia católica es la comunidad global más grande y mejor organizada y la que más se beneficiará (desde un punto de vista sociológico) de esos fenómenos.
Por muy abortista yantifamilia que pueda seguir siendo la España envejecidadel 2020 (algo posible solo si se mantiene el actual sistema electoral y de elección de dirigentes políticos) su envejecida población mal-educada en escuelas cada vez peores serán una anécdota a nivel mundial ante un colectivo mundial que estará mejor organizado y entrenado que nunca antes.
En apenas pocos años, las posturas sobre el aborto en España y en Estados Unidos han ido cambiando, y el apoyo al aborto ha ido disminuyendo. La propuesta católica y sus valores han ganado en eficacia y si la Iglesia y los católicos dejan que los líderes naturales con capacidad para dar fruto accedan a los puestos desde donde fructificar, la propuesta católica sólo puede crecer y crecer. En parte por demografía (como sucedió ya durante el Imperio Romano), en parte por superioridad en sus lazos humanos y comunitarios y por generar una cultura más eficaz.
En el partido de la"guerra cultural" entre el judeocristianismo y el hedonismo narcisista y relativista, el que tenga el equipo mejor organizado y ocupe las mejores posiciones ganará. La Iglesia católica tiene un equipo más grande y en más posiciones que cualquier otrocontendiente: solo le falta optimizar las posibilidades de su organización. El genio, la demografía y la tecnología juegan a su favor.
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