Año Jubilar de la Misericordia

El Papa Francisco desea que este Jubileo de la Misericordia sea vivido en todo el mundo El Papa Francisco desea que este Jubileo de la Misericordia sea vivido en todo el mundo

Porque es eterna su misericordia. Este es el versículo que se recita después de cada una de las 26 alabanzas del salmo 136, el gran Ha·llel, el salmo de alabanza y de acción de gracias por la bondad fiel de Dios.

Porque es eterna su misericordia el Papa Francisco ha convocado un Jubileo extraordinario sobre la Misericordia mediante una Bula que puede leer klikando este enlace Misericordiæ Vultus. Este jubileo se iniciará el próximo 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción, y concluirá el 20 de noviembre de 2016, solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo Rey del Universo.

El Papa Francisco desea que este Jubileo sea vivido en todo el mundo. Para los católicos se abrirá la Puerta Santa –la Puerta de la Misericordia– en las cuatro basílicas de Roma, en las Catedrales, en una iglesia significativa o en un santuario, y hace un llamamiento al judaísmo y al Islam a descubrir el tema de la misericordia por la vía del diálogo y de la superación de las dificultades por todos conocidas.

El tema de la misericordia no es nuevo en la iglesia, es tan viejo como la propia creación. En el AT leemos: Dios misericordioso y clemente, paciente, rico en misericordia y fiel, que conserva su bondad por mil generaciones y perdona la iniquidad, la transgresión y el pecado…, Yahweh es compasivo y misericordioso, lento a la ira y grande en el amor… Y en el NT encontramos palabras del mismo Jesús: Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia…, sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso.

En nuestros días también se habla de la misericordia. En 1931 la monja Faustina Kowalska tuvo unas revelaciones sobre la Divina Misericordia y fomenta esta devoción por todo el mundo. Las revelaciones le dicen: No puedo castigar al pecador más grande si acude a mi misericordia

San Juan Pablo II nos dijo: Dios, desde el inicio de mi pontificado, me ha encargado, especialmente, difundir Su Misericordia. En 1980 publica la encíclica Dives in Miseriocordia, un reconocimiento de las bondades del Señor: …una vibrante llamada de la Iglesia a la misericordia, de la que el hombre y el mundo contemporáneo tienen tanta necesidad, todo y que a menudo no lo saben… Tanto el mal físico como el mal moral o pecado hacen que los hijos de Israel se dirijan al Señor recurriendo a su misericordia… capaz de inclinarse hacia todo hijo pródigo, toda miseria humana y singularmente hacia toda miseria moral o pecado.

El Papa Benedicto XVI en el mes de marzo de 2008 dijo: Contemplar constantemente el rostro misericordioso de Jesucristo es la herencia que Juan Pablo II nos ha dejado y que acogemos con alegría y hacemos nuestra. En la palabra Misericordia encontraba resumido e interpretado, para nuestro tiempo, todo el misterio de la redención. El mes de abril convocó el I Congreso Apostólico Mundial sobre la Divina Misericordia ya que la Misericordia de Dios es, en realidad, el núcleo central del evangelio.

El Papa Francisco, desde el inicio de su pontificado, no ha dejado de hablar sobre la misericordia y sería imposible recopilar todas sus intervenciones donde ha hablado de ella porque lo ha hecho día sí y día también: Dios es el Dios de la misericordia, no se cansa de perdonar…, no tiene límites…, es el corazón del evangelio…, es una caricia de Dios sobre las heridas de nuestros pecados…, es el camino para la paz del mundo…, es mayor que el prejuicio…

La convocatoria de este Año Jubilar es la culminación, hoy, de este proceso de misericordia para el tercer milenio que se inició en el Paraíso. El Papa nos recuerda: Dios no se cansa de nosotros, ¡no se cansa! Y durante todos los siglos ha hecho lo mismo a pesar de mucha apostasía del pueblo. Y Él siempre vuelve porque es un Dios que espera desde aquella tarde en el paraíso terrenal. Adán salió del paraíso con dolor y con una promesa. Y Él es fiel a su promesa ya que no se puede negar a sí mismo. Es fiel. Es el Dios que nos espera, siempre.

El Jubileo se refiere a la gran puerta de la misericordia de Dios. El Señor no fuerza nunca la puerta: Él también pide permiso para entrar… «Mira, estoy de pie en la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo». ¡Imaginemos el Señor que llama a la puerta de nuestro corazón!

En la carta que escribió para concretar aspectos de cómo vivir este año jubilar y que podemos leer aquí, dice:

«Para vivir y obtener la indulgencia los fieles están llamados a:

  1. hacer una breve peregrinación hacia la Puerta Santa (cualquiera de las abiertas en todo el mundo) como signo del deseo profundo de auténtica conversión;
  2. unir este momento, ante todo, en el Sacramento de la Reconciliación y a la celebración de la santa Eucaristía con un reflexión sobre la misericordia;
  3. acompañar estas celebraciones con la profesión de fe y con la oración para mí y para las intenciones que llevo en el corazón para el bien de la Iglesia y de todo el mundo;
  4. los enfermos y las personas mayores y solas, que no puedan salir de casa, será de gran ayuda vivir la enfermedad y el sufrimiento como experiencia de proximidad al Señor. Que reciban la comunión o participen en la santa misa a través de los medios de comunicación, así será para ellos la manera de obtener la indulgencia jubilar.
  5. para los presos, que experimentan la limitación de su libertad, el Jubileo será la ocasión para que todos ellos llegue realmente la misericordia del Padre. En las capillas de las cárceles podrán ganar la indulgencia, y cada vez que atraviesen la puerta de su celda, dirigiendo su pensamiento y la oración al Padre, pueda ser para ellos el paso de la Puerta Santa, porque la misericordia de Dios, es también capaz de convertir las rejas en experiencia de libertad».

Y también nos recuerda que este año debemos vivir más intensamente las obras de misericordia, tanto las corporales como las espirituales: todo un programa para comprometer más nuestra vida en el trato con las personas que tenemos alrededor: padres, hijos, nietos, amigos, compañeros, vecinos… y con los que se encuentran en la periferia de su propia vida: solos, desamparados, con adicciones, presos, abandonados sin esperanza…

Hazte socio

También te puede gustar

6 Comments

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no se va a publicar. campos obligatorios *

Puedes utilizar estas etiquetas HTML y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>