Ante el deseo de “destruir la cruz” del Estado Islámico, el Papa llama a la “fraternidad, el diálogo y la amistad”

Francisco recuerda que en su silencio en Auschwitz rezó por sus víctimas y pensó en este mundo “enfermo de crueldad, de dolor, de guerra y de odio”. La revista de ISIS proclama que “la sangre de los infieles se debe derramar” y que el mandamiento es claro: “matar a los infieles”

El Papa Francisco, con los jóvenes durante la Audiencia general El mensaje del Papa, con los jóvenes durante la Audiencia general, es diametralmente opuesto al del Estado Islámico

El Papa Francisco ha retomado este miércoles, 3 de agosto, la audiencia general después de la pausa de julio. En el transcurso de la misma, ha recordado que durante el silencio que mantuvo en Auschwitz rezó por las víctimas de entonces y pensó en este mundo “enfermo de crueldad, de dolor, de guerra y de odio”, por lo que hizo un llamamiento a “la fraternidad, el diálogo y la amistad”.

Su mensaje contrasta diametralmente con el que acaba de lanzar el Estado Islámico (EI) en el último número de su revista Dabiq, donde bajo el título de “destruir la cruz”, proclama que “la sangre de los infieles se debe derramar” y que “el mandamiento es claro, matar a los infieles como Alá dijo”.

Es la respuesta del EI al Santo Padre después de que este afirmara, durante su vuelo de retorno de Polonia, tras clausurar la Jornada Mundial de la Juventud, que “no es justo decir que el Islam es terrorista”.

Cabe recordar que aquel mismo día grupos de musulmanes fueron a las iglesias de Francia e Italia para condenar el asesinato del sacerdote Jacques Hamel a manos de dos terroristas del ISIS.

Las imágenes lo dicen todo: dos formas diametralmente opuestas de interpretar el mensaje divino

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En contra de “pacificar la nación musulmana”

En su respuesta, el Estado Islámico afirma que odia al Occidente cristiano y acusa a Francisco de querer “pacificar la nación musulmana”, según la información publicada este miércoles en Aciprensa.

“Francisco sigue ocultando detrás de un velo engañoso de ‘buena voluntad’, cubriendo sus actuales intenciones de pacificar la nación musulmana”, insiste la revista del grupo fundamentalista, que también criticó al gobierno de Francia por decir que “el auténtico islam y una lectura apropiada del Corán son opuestas a toda forma de violencia”.

En su artículo, titulado ‘Por la espada’, el ISIS considera que “esta es una guerra justificada divinamente entre la nación musulmana y las naciones de los infieles”, en referencia a los ataques en Francia, Bélgica, Estados Unidos, Alemania y contra turistas occidentales en Bangladesh.

“Ciertamente, librar la yihad –difundiendo la ley de Alá por la espada– es una obligación encontrada en el Corán, la palabra de nuestro señor”, afirma el texto.

La sangre de los infieles se debe derramar de manera obligatoria. El mandamiento es claro. Matar a los infieles, como Alá dijo: ‘Entonces maten a los politeístas donde sea que los encuentren”. En ese sentido, también rechazaron que el Papa calificara de “violencia sin sentido” los actos del Estado Islámico.

“El hecho es que incluso, si dejaran de bombardearnos, encarcelarnos, torturarnos, vilipendiarnos y usurpar nuestras tierras, continuaríamos odiándolos porque nuestra razón primaria para odiarlos no dejará de existir hasta que abracen el islam. Incluso si pagaran la jizyah (impuesto para los infieles), y vivieran bajo la autoridad del Islam en humillación, continuaríamos odiándolos”, concluye el ISIS.

El silencio de Francisco en Auschwitz

El silencio de Francisco en Auschwitz

Un silencio más que justificado

Por su parte, Francisco ha explicado que durante su visita al campo de concentración nazi de Auschwitz pensó en “la crueldad de hoy, que se parece a la de ayer, no tan concentrada como en aquel sitio, pero presente por todas partes en el mundo”.

El Papa habló sobre la JMJ de Cracovia, ocasión del viaje, y que cayó a “25 años de la histórica JMJ de Chestochova, celebrada poco después de la caída de la ‘cortina de hierro’. En estos 25 años ha cambiado Polonia, ha cambiado Europa y ha cambiado el mundo, y esta JMJ se convirtió en un signo profético para Polonia, para Europa y para el mundo”.

“La nueva generación de jóvenes, herederos y continuadores del peregrinaje que comenzó san Juan Pablo II, dieron una respuesta a los desafíos del presente, dieron un signo de esperanza, y este signo se llama fraternidad. Porque justamente en este mundo en guerra se necesita fraternidad, diálogo, amistad, y este es un signo de la esperanza, cuando hay fraternidad”, insistió.

Francisco también recordó la visita al santuario de Chestochova: “Polonia recuerda hoy a toda Europa que no puede haber futuro para el continente sin los valores de los fundadores, los mismos que, a su vez, tienen en el centro la visión cristiana del ser humano”.

Este viaje, continuó Francisco “también tenía el horizonte del mundo, un mundo llamado a responder al desafío de una guerra ‘en pedazos’ que lo está amenazando. Y aquí el gran silencio de la visita a Auschwitz-Birkenau fue más elocuente que cualquier palabra”, dijo.

“En este silencio escuché, sentí la presencia de todas las almas que pasaron por allá; sentí la compasión, la misericordia de Dios, que algunas almas santas han sabido llevar incluso a aquel abismo. En ese gran silencio recé por todas las víctimas de la violencia y de la guerra. Y allí, en ese lugar, comprendí más que nunca el valor de la memoria, no solo como recuerdo de eventos pasados, sino como advertencia y responsabilidad para el hoy y para el mañana, para que la semilla del odio y de la violencia no llegue a los surcos de la historia”, siguió.

“En esta memoria de las guerras y tantas heridas, tantos dolores vividos también hay muchos hombres y mujeres que hoy sufren las guerras, muchos hermanos y hermanas nuestros; viendo la crueldad en aquel campo de concentración, pensé inmediatamente en las crueldades de hoy que se parecen, no tan concentrada como en aquel sitio, pero por todas partes en el mundo, este mundo está enfermo de crueldad, de dolor, de guerra, de odio, de tristeza, y por esto siempre pido en la oración que el Señor nos dé la paz, concluyó en esta parte de su intervención en la audiencia.

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