Ante la crisis entre Venezuela y Colombia, el abrazo de dos obispos de ambos países

“Es urgente que nuestros gobernantes se sienten a hablar y buscar una solución”, proponen los obispos de San Cristóbal y de Cúcuta, tras afirmar que la Iglesia no es ajena al conflicto abierto tras el cierre de la frontera entre ambos países

El conflicto entre Colombia y Venezuela por el cierre de parte de la frontera común y la deportación de colombianos desde el país vecino ha alcanzado una mayor trascendencia internacional en medio de llamamientos de las autoridades venezolanas a resolverlo “en familia”. El secretario general de la OEA, Luis Almagro, anunció que visitará este sábado la zona colombiana donde se concentran los deportados y los que han abandonado Venezuela por su propia voluntad a causa de esta nueva crisis entre los dos países vecinos. Almagro aceptó una invitación del alcalde de Cúcuta, Donamaris Ramírez Lobo, con quien se reunió en Washington, para que visite esa ciudad colombiana, la misma donde se encuentra una veintena de embajadores para conocer la situación de los deportados y retornados de Venezuela, que son unos 1.100 en el primer caso y unos 10.000 en el segundo, según distintas fuentes. Tras anunciar su próxima visita a Cúcuta, Almagro “hizo suyo” un reciente comunicado en el que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) urgió a Venezuela a detener inmediatamente “cualquier expulsión colectiva, arbitraria o sumaria” de colombianos y a “abstenerse de adoptar cualquier medida tendente a destruir” sus propiedades. Pero, además, el titular de la OEA llamó a Colombia y a Venezuela “a activar los mecanismos de cooperación fronteriza existentes para resolver las denuncias referidas a contrabando, lucha contra el crimen organizado, paramilitarismo y fortalecer instancias de dialogo conjunto en otros asuntos como atención de salud pública, asistencia social y medioambiente”. “Tragedia humanitaria” En ese sentido, el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, invitó a los diplomáticos a ver con sus propios ojos la “tragedia humanitaria” de los llegados desde Venezuela y lo que su Gobierno hace para atenderlos.La crisis en la frontera se originó a partir de un ataque sufrido hace dos semanas por militares venezolanos, del que el Gobierno de Venezuela culpó a contrabandistas colombianos y ordenó el cierre en un tramo de la frontera colombo-venezolana, a donde incluso ha enviado a militares. También el alcalde de Cúcuta, quien acompañado del defensor del Pueblo de Colombia, Jorge Armando Otálora López, acudió el miércoles a la CIDH para pedir que actúe e investigue las deportaciones de colombianos por parte de Venezuela, se propone denunciar al presidente Nicolás Maduro y altos cargos venezolanos ante la Corte Penal Internacional (CPI), según dijo en una entrevista con una radio. Un abrazo por la reconciliación Por su parte, ante el aumento de las tensiones a ambos lados de la frontera, la Iglesia católica en ambos países ha querido dejar constancia de que no es ajena al conflicto que viven. Por ello, los obispos de San Cristóbal (Estado Táchira), monseñor Mario Moronta, y de Cúcuta (Norte de Santander), monseñor Víctor Manuel Ochoa Cadavid, recordaron el pasado viernes los lazos de unidad que existen en esta frontera de 2.219 kilómetros, considerada la más viva de Latinoamérica. Con un abrazo y una oración por la reconciliación y superación de la difícil situación que vive la zona fronteriza de Colombia y Venezuela, los prelados exhortaron a los presidentes de los dos países a un diálogo fraterno “en el que lo más importante sea las personas”. “Es urgente que nuestros gobernantes se sienten a hablar y a buscar una solución con gran dignidad para ambos pueblos, buscando el beneficio de nuestros ciudadanos: venezolanos y colombianos. […] En este momento, todos tenemos que sembrar paz, esta es una única patria, unida históricamente”, señaló monseñor Ochoa, quien también pidió a autoridades venezolanas favorecer la unificación familiar. Por su parte, monseñor Moronta exhortó a colombianos y venezolanos, tanto a autoridades como a población en general, a dejar de lado las descalificaciones y los insultos, “esto no es cristiano”; además, “este es un solo pueblo con dos apellidos, Colombia-Venezuela/ Venezuela-Colombia”, subrayó el obispo. El encuentro de ambos prelados se llevó a cabo en el puente Internacional Simón Bolívar, que desde la semana anterior se mantiene cerrado afectando tanto social como económicamente a las familias de la zona.

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