Arranca el debate de la reforma estatutaria en Cataluña con una nueva propuesta de CIU

El debate plenario para aprobar o no el proyecto de reforma del Estatuto catalán arrancó este miércoles en el Parlamento autonómico con la misma incóg…

El debate plenario para aprobar o no el proyecto de reforma del Estatuto catalán arrancó este miércoles en el Parlamento autonómico con la misma incógnita de los días anteriores: el sentido del voto de CIU y, por tanto, la posibilidad de un acuerdo de dos tercios que permita llevar el texto a las Cortes españolas. En la sesión matinal, todos los grupos definieron sus posiciones. Los del tripartito que gobierna en la Generalitat (Partido Socialista, Esquerra Republicana e Iniciativa-Verds) anunciaron que dirán ‘sí’, mientras que el Partido Popular confirmó que votará ‘no’. Por su parte, Convergència i Unió volvió a supeditar su apoyo a la financiación.

En la intervención más esperada, el presidente de CiU, Artur Mas, pidió al presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, que "no obligue" a la federación nacionalista a "decir que no" al nuevo Estatut cuando "nosotros queremos decir sí" y se ofreció a "reimaginar las palabras" para encontrar un punto de acuerdo en torno al sistema de financiación. Mas asumió la primera intervención de su grupo en el debate del proyecto de Estatut en el Parlament con la intención de dejar clara la posición de CiU tras la reunión de líderes de esta mañana en el Palau de la Generalitat. El líder de la principal fuerza de la oposición pidió a Maragall, "con cordialidad y respeto", que "no eluda su responsabilidad" y que "no obligue a CiU a decir que no cuando nosotros queríamos decir que sí".

Según Mas, durante los últimos días ha hablado con el presidente de la Generalitat "más que nunca, con franqueza e intensidad" y añadió que "sólo él y yo, sabemos que podríamos haber llegado con un acuerdo cerrado" al pleno de hoy. Mas se reafirmó así en la tesis de que Maragall habría aceptado incluir en el proyecto de Estatut la propuesta de financiación de CiU y reiteró su deseo de que ese acuerdo "se pudiera recomponer", al considerar que "si era posible hace unos días ahora debería volver a serlo". No obstante, manifestó la predisposición de CiU de llegar a un acuerdo sobre financiación aunque "sin desnaturalizar el modelo". Para ello, se ofreció a "reimaginar las palabras" para encontrar un punto de encuentro entre dos propuestas que, "si son como gotas de agua debería poderse aceptar cualquiera de las dos.

Nueva propuesta

Así, Mas anunció que CiU, durante el miércoles o "como máximo este jueves por la mañana", presentará un nuevo documento con "palabras que puedan ser asumidas por todos", pero sin que el modelo pierda consistencia. Según Mas, en la financiación, "nos jugamos mucho", y reiteró su ambición en esta cuestión: "Supongo que nadie tiene la voluntad de hacer un Estatut que quede cojo". "Si los cimientos no son fuertes el edificio no aguantará", sentenció.

Para CiU, la financiación es "el tema" y subrayó que "si no resolvemos bien eso, este país no tendría un buen Estatut". Para ello, se debería aceptar que "si el nuevo Estatut es bueno no es para cuatro días ni para cuatro años, sino que queda para una generación", que "somos diputados del Parlament de Catalunya, y no de otro Parlamento, que no podemos actuar actuar de forma subordinada" y que "no somos nosotros, desde Cataluña, quienes deben hacer lecturas restrictivas de la Constitución y las normas que se derivan". "No nos corresponde aplicarnos rebajas desde dentro de casa. La experiencia demuestra que las limitaciones vendrán de fuera. No hace falta ayudar", concluyó.

Según Mas, si se aceptan estas "reflexiones", la última propuesta que presentó CiU debería ser "perfectamente asumible". Además, defendió la legitimidad de CiU para reivindicar el concierto económico recordando que ya en 1979 lo defendió junto a ERC. Mas aceptó "adaptar los conceptos a nuestra propia terminología" pero sostuvo que "tenemos derecho a proponer para Catalunya una financiación que consideramos es el que se ajusta a las necesidades del país justo y definitivo".

Comportarse "como una nación"

Mas insistió en que "un país que se define como nación, porque lo siente y sabe lo que es, debe comportarse como una nación", y ello conlleva que "no se pueden hacer renuncias de país". En este sentido, añadió que "no es sobrero" que el nuevo texto reconozca los derechos históricos de Catalunya, incluida la financiación, y que "España reconozca que Catalunya tiene una historia, unas raíces, una cultura, una lengua propia y que todo eso tiene su origen en una institución que, precisamente, se dedicaba a recaudar los impuestos". "Eso es nuestra historia y la tenemos que saber defender", añadió.

El líder de CiU admitió que el camino de elaboración del proyecto de Estatut ha sido "largo, demasiado lento" y con "momentos dulces y agrios que se han ido superando". Reconoció que "defendemos proyectos de país diferentes, y también diferentes modelos de relación con el Estado", lo que convertía la posibilidad de acuerdo en un "reto de proporciones considerables, incluso gegantinas". Pese a todo, Mas aseguró que "valía la pena intentarlo y vale la pena que salga bien". "Desde CiU, queremos que salga bien y puede salir bien", concluyó.

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