Arranca la subida del IRPF: una media de 19 euros menos en el sueldo de los españoles; se libran los más ricos

Si para los españoles de a pie ha sido difícil superar la cuesta de enero, y la de febrero, debido a la gravedad de la crisis econ&oacut…

Si para los españoles de a pie ha sido difícil superar la cuesta de enero, y la de febrero, debido a la gravedad de la crisis económica, aún lo será más la de marzo, ya que este mes arranca la subida del IRPF anunciada recientemente por el nuevo Gobierno de Mariano Rajoy.

Además, el aumento de IRPF vendrá este mes por partida doble, al duplicarse el recorte en la nómina de febrero para compensar el recargo que no se aplicó el mes anterior. Estamos hablando de una media mensual de 19 euros menos en el sueldo.

Aunque la rebaja puede parecer a simple vista insignificante si se valora en términos mensuales, la reducción alcanzará alrededor de los 250 euros de media a lo largo del año, si se tiene en cuenta que afectará también a las pagas extra, según informa el Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda (GESTHA).

Impuesto progresivo

Ahora bien, como se puede observar en el siguiente gráfico, reproducido a partir de los datos de GESTHA y publicados en ION Comunicación, al ser el IRPF un impuesto progresivo, el impacto de esta subida se adaptará a los ingresos de cada trabajador.

De este modo, los más de nueve millones de asalariados que se encuentran en el primer tramo de base liquidable, equivalente a un sueldo medio de 682 euros mensuales, apenas se verán afectados por esta medida, ya que la retención sólo subirá unos dos euros al mes.

El impacto se notará de forma más evidente entre los cinco millones de trabajadores con ingresos mensuales en torno a los 1.550 euros, cuyo recargo alcanzará ya los dos dígitos al rondar los 14 euros mensuales.

Algo parecido ocurrirá con casi dos millones de empleados del siguiente tramo, que cobran de media 2.370 euros mensuales, pues en su caso este recorte ‘extra’ se elevará hasta los 41 euros.

De este modo, la subida del IRPF aumentará conforme lo hagan los ingresos del trabajador, hasta llegar a un punto en el que los más ‘afortunados’, esw decir aquellos que están en el tramo más alto, con una nómina media de 14.500 euros, deberán afrontar un descuento de 1.350 euros mensuales, retención mensual que viene a ser un sueldo anual para la mayoría de la población.

Se libran los más ricos

Eso sí, de este recorte se libran casi la práctica totalidad de los más ricos, y el gran objetivo son los autónomos, los trabajadores y los pensionistas, tal como denuncian los responsables de GESTHA

El secretario general de los Técnicos de Hacienda, José María Mollinedo, explicó que el aumento de la progresividad de esta medida ha puesto sobre la mesa que un 83,7% del IRPF lo declaran los trabajadores, desempleados y pensionistas.

De esta manera, lo que se visualiza es el gran defecto de este impuesto: la escasa participación de las rentas del capital (un 6,6%) y la tremenda elusión de las grandes fortunas (apenas un 0,7% de los contribuyentes declara ganar más de 120.000 euros al año).

En este sentido, recordó que de los cerca de 5.357 millones de euros extra que el Gobierno espera recaudar con estos dos gravámenes del IRPF, un 76,7% procederá una vez más de los trabajadores, pensionistas y autónomos, mientras que las rentas del ahorro tan sólo proporcionarán el 23,3% restante.

“Como en las anteriores modificaciones del IRPF y del IVA aprobadas en 2010 y 2011, el ciudadano de a pie se convierte en el principal objetivo recaudatorio para reducir el déficit, en vez de centrar la investigación del fraude en las grandes fortunas y empresas, que suponen el 71,7% de la evasión total”, explica Mollinedo.

Por ello, Gestha propone como alternativas para cuadrar las cuentas públicas reducir en diez puntos porcentuales la tasa de economía sumergida española -lo que nos acercaría a la media de la UE-15-, modificar el régimen de las SICAV y de las Sociedades patrimoniales para evitar la elusión, suprimir el régimen de los impatriados (la ley Beckham, aún vigente para rentas hasta 600.000 euros) y evitar la práctica de los directivos de traspasar una parte de sus altísimas retribuciones a Sociedades.

Asimismo, considera prioritario crear un nuevo tipo impositivo de las empresas para los beneficios a partir del millón de euros que tributarían al 35%. Es decir, el tipo nominal sería del 30% de los beneficios hasta un millón de euros y del 35% del resto de los beneficios a partir del millón, ya que ello sería “un balón de oxígeno para las arcas públicas que no afectaría directamente al ciudadano de a pie”.

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