Así se movilizaron los ciudadanos por las raíces cristianas de Europa

El Comité de Peticiones del Europarlamento recibió el pasado lunes 22 de noviembre un dossier con 1.148.687 firmas y el apoyo de una lista de 60 organ…

Forum Libertas

El Comité de Peticiones del Europarlamento recibió el pasado lunes 22 de noviembre un dossier con 1.148.687 firmas y el apoyo de una lista de 60 organizaciones que pedían una reconocimiento en el Tratado Constitucional de la herencia cristiana de Europa.

 

Es el resultado de esfuerzos paralelos que se agruparon en un movimiento consolidado que impactó en Europa y su sociedad civil de una forma única por primera vez en la historia de la Unión Europea.

 

Mientras se reunía la Convención, varios europarlamentarios pedían esta inclusión en la Constitución. Emitieron el Manifiesto de Bruselas y pidieron a otros europarlamentarios que lo firmasen. En paralelo, y sin conocerles, un grupo de ciudadanos de Malta puso en marcha otra petición con el deseo explícito de que se extendiese por Europa, a través de varias denominaciones cristianas e incluso de gente de otras creencias, para apoyar a los líderes políticos que esbozaban la Constitución Europea.

 

En junio de 2003, esta petición se había extendido por varios estados europeos, también había obtenido el apoyo de eurodiputados y había llegado al Parlamento Europeo, incluyendo a Valery Giscard d’Estaing. A medida que la sociedad civil, los europarlamentarios y otros políticos se iban informando de este movimiento en paralelo, los esfuerzos se consolidaban.

 

A medida que se veía cada vez más evidente que no había voluntad política, especialmente tras la votación de septiembre de 2003 en el Europarlamento, la demanda de la sociedad aumentaba y se intensificaba, organizada por individuos u organizaciones.

 

Las firmas han llegado de la mayoría de estados miembro, con la excepción de Chipre. No hay ninguna razón para ello, excepto que todo se basaba en la buena voluntad y en contactos informales. Este esfuerzo de un millón de firmas y más aún (porque aún siguen llegando aunque la campaña ya se terminó) es tanto más digno de alabanza  en cuanto que no hubo apoyo financiero ni ninguna organización formal detrás.

 

Dos casos interesantes son los de España y Holanda. Cuando se informó a la prensa hacia abril de 2004 de que en estos países sólo había unos pocos miles de firmas a favor de la referencia al cristianismo, las firmas empezaron a llegar por cientos y miles de estos países hasta el momento presente, noviembre de 2004.

 

El Parlamento Europeo debería darse cuenta de que sus pueblos no han aceptado los “hechos consumados” de sus europarlamentarios. Más bien, la gente ha respondido a la invitación de Valery Giscard d’Estaing, cuando durante el debate sobre el preámbulo de la convención a principios de 2003 dijo: “He elegido no insertar la referencia a la herencia cristiana en la Constitución; más bien apelo a que ustedes me persuadan de su necesidad”.

El pueblo ha respondido a esta llamada. Ahora es el momento de que les represente la institución que los ciudadanos han votado.

 

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