Asociaciones judías defienden a Ratzinger del insulto “nazi”

El nuevo Papa Benedicto XVI va normalizando su situación: este fin de semana deja la residencia de Santa Marta donde vivía hasta ahora y se traslada a…

Forum Libertas

El nuevo Papa Benedicto XVI va normalizando su situación: este fin de semana deja la residencia de Santa Marta donde vivía hasta ahora y se traslada a las estancias papales que ocupara Juan Pablo II. El domingo se espera su primera aparición desde la famosa ventana del Papa para rezar el Ángelus y bendecir a los fieles.
 
Sin embargo, el rumor contra Ratzinger continúa en Internet y en otros foros. La acusación más rápida y más fácil para echar sobre el nuevo Papa Benedicto XVI es la de "nazi". Es cierto que esta palabra se usa hoy inmoderadamente como insulto (si el portero de la casa pierde tus llaves, es que es un nazi) pero en el caso de Joseph Ratzinger se insiste en hablar (mal) de su juventud durante el régimen nazi y la Segunda Guerra Mundial.
 
Si hay algún sector realmente interesado en distinguir quién es nazi son las asociaciones judías, y éstas han insistido en defender el buen nombre del nuevo Papa, con quien las relaciones son cordiales y abiertas.
 
La Liga Antidifamación, pro-Ratzinger
 
La famosa asociación judía Liga Antidifamación felicitó al nuevo Papa ya el pasado martes 19. "Desde la perspectiva judía, el hecho de que venga de Europa es importante porque aporta con él entendimiento y memoria de la dolorosa historia de Europa y la experiencia de los judíos del siglo XX", señala el director de la Liga Antidifamación, Abraham H. Foxman, asociación fundada en 1913 especializada en combatir el antisemitismo.  
 
"Habiendo vivido la Segunda Guerra Mundial, el cardenal Ratzinger tiene una gran sensibilidad por el Holocausto y la historia judía. Ha mostrado esta sensibilidad en incontables ocasiones con líderes judíos y en importantes declaraciones condenando el antisemitismo y expresando profundo pesar por el Holocausto. Recordamos con gran apreciación sus reflexiones del 29 de diciembre de 2000", continua Foxman.
 
Reconociendo un antijudaísmo heredado
 
En esa ocasión Ratzinger declaró:
"incluso si la más reciente y aborrecible experiencia de la Shoah fue perpetrada en nombre de una ideología anticristiana, que intentaba separar la fe cristiana de sus raíces abrahámicas en el pueblo de Israel, no puede negarse que una cierta resistencia insuficiente a esta atrocidad por parte de cristianos puede explicarse por un antijudaísmo heredado en los corazones de no pocos cristianos".
 
Al poco de la designación del pontífice, el rabino Marvin Hier del Centro Wiesenthal Center de Los Angeles recordaba en LOS ANGELES TIMES que el padre de Joseph Ratzinger era anti-Nazi y que la pertenencia del joven a las Juventudes Hitlerianas era obligatoria. El rabino Hier y su asociación están contentos con la elección de Ratzinger y esperan que continúe el trabajo interreligioso de Juan Pablo II.
 
Años de horror en Alemania
 
En sus memorias de 1998, Ratzinger escribió: "Nadie dudaba de que la iglesia era el lugar de todas nuestras esperanzas. Pese a muchos fallos humanos, la iglesia era la alternativa a la ideología destructiva de los gobernantes; en el infierno que había engullido a los poderosos, ella se había mantenido firme con una fuerza que le llegaba de la eternidad. Se había demostrado: las puertas del infierno no tendrían poder sobre ella."

Los horrores nazi estaban en la misma ciudad de Traunstein en la que el joven estudiante intentaba enfrascarse en sus libros. "Tras la llegada al poder de los nazis en 1933, un cartel en la entrada de la plaza central de Traunstein avisaba: no compres a los judíos; campesinos, ellos os expulsan de casa. En la noche del 9 de noviembre de 1938, la Kristallnacht, los camisas pardas y otros nazis atacaron las casas de los pocos judíos de Traunstein", explica el biógrafo de Ratzinger, John L. Allen.

 
Según este biógrafo, muchos de los ciudadanos judíos de la región abandonaron Alemania o fueron enviados a Dachau. Sus casas fueron confiscadas y subastadas. Algunos ciudadanos les ayudaban a escapar. En este ambiente, explica John L. Allen, era imposible resistir al nazismo pero el padre de Ratzinger y el sacerdote local criticaban al Reich cuando esto bastaba para ser detenido y eliminado.  

Enlace relacionado

Hazte socio

También te puede gustar