Atacar a los obispos, gran obsesión del sacerdote Jaume Reixach

El arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, Fernando Sebastián, fue en febrero el principal impulsor de una carta pastoral conjunta titulada Renovar …

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El arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, Fernando Sebastián, fue en febrero el principal impulsor de una carta pastoral conjunta titulada Renovar nuestras comunidades cristianas. Se trata de un texto en el que los obispos de las diócesis del País Vasco y Navarra hablan de la importancia de ayudar a los creyentes y las propias comunidades a vivir de forma coherente dentro de la cultura y la sociedad de nuestro tiempo. Hacen un completo análisis autocrítico sobre la situación de las comunidades y las raíces del momento presente, y se refieren a factores como la crisis de la tradición y las instituciones, el individualismo, el consumismo y realidades internas como la crisis del seguimiento a Jesús, la relegación de la fe vivida a un plano secundario o las inadecuadas reacciones ante el impacto cultural. La ponderación que siempre ha mostrado Monseñor Sebastián en sus mensajes, así como en sus discursos públicos, ha sido muy valorada desde sectores diversos. Pero este domingo, en el diario AVUI, el sacerdote de la diócesis de Gerona Jaume Reixach arremete contra él porque está seguro de que, en una reciente intervención suya donde lamentaba que la juventud de hoy no oye hablar de Dios, añoraba y defendía el franquismo. “Debe de ser porque Dios no amanece que ya nadie canta el Cara al sol, comenta Reixach refiriéndose a una frase pronunciada por el prelado.

 

Jaume Reixach comenta tres ejes de una conferencia pronunciada recientemente por el arzobispo de Pamplona en la Universidad Rey Juan Carlos de Aranjuez (Madrid) bajo el título La Iglesia católica hoy. El sacerdote catalán, que lleva años atacando al Papa y a los obispos en sus artículos y apariciones en tertulias radiofónicas o televisivas, resume el discurso de Fernando Sebastián destacando que “dibujó un panorama de la sociedad más bien desolador, señalando a los políticos y a la prensa como los principales responsables y cargando las culpas directamente al Gobierno”. También le acusa de “lamentar el descrédito de la religión católica y los ataques contra la Iglesia”, y recoge una supuesta frase del prelado en la que dice que la Iglesia del franquismo “ya no existe, si es que alguna vez existió”. En ese momento, Reixach identifica la dictadura franquista con “la manifestación del 18 de junio en Madrid, con una veintena de obispos desfilando del brazo con destacados políticos del PP”.

 

Finalmente, el sacerdote y escritor recoge otra frase del arzobispo navarro en la que le acusa de pontificar, porque dijo que “estamos ya en la segunda generación de un continente en el que Dios no amanece”. Las últimas tres palabras son precisamente las que dan título al artículo de Mossèn Reixach. A partir de estas reflexiones, el cura catalán entiende que Monseñor Sebastián está a favor del franquismo. “Debe de ser por eso (porque Dios no amanece) que nadie canta ya el Cara al sol. Debe de ser por eso que el panorama actual es desolador y la Iglesia se siente perseguida. ¡Ay, qué engañosa es la retórica del Dios no amanece!”, explica en su artículo.

 

La actitud de Jaume Reixach, un sacerdote de la diócesis de Gerona con una larga trayectoria como escritor y articulista, es como mínimo un hecho extraño. Constantemente se mete con los obispos, pero no con algunos de un perfil determinado, sino con los de todas las sensibilidades. Siempre lo hace desde una óptica claramente politizada. Además, se trata de algo contraproducente porque contribuye al desprestigio de la Iglesia católica, la misma que ha acertado muchas veces y se ha equivocado otras a lo largo de la historia, y no hace ningún bien a la sociedad, ni a creyentes ni a no creyentes. Su último artículo contra el arzobispo de Pamplona confirma lo que muchos ya pensaban: Su objetivo no es criticar a la Iglesia por determinados aspectos, sino atacar y desacreditar a los obispos por el hecho de ser reconocidos, por centenares de millones de personas, como los sucesores de los apóstoles. 

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