Balance económico de un año de Gobierno

En su triunfal versión del primer año de Gobierno, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero ha otorgado un especial relieve a la economía. Su visión…

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En su triunfal versión del primer año de Gobierno, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero ha otorgado un especial relieve a la economía. Su visión sin matices resulta superoptimista, pues se apoya sobre todo en dos datos razonablemente ciertos: el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB), que él alarga hasta un no alcanzado 3 por ciento, y la creación de empleo, que continúa siendo francamente buena. Pero estos dos parámetros no definen por sí solos, ni mucho menos, la situación de la economía española, y no es bueno que el presidente omita los que faltan, por un mínimo de realismo y honestidad.

 

Un problema, cuyo último dato coincidía con la conmemoración triunfal, es la inflación, que se sitúa en un 3,4 por ciento. Es muy elevada y daña nuestra productividad, que sigue siendo el talón de Aquiles del sistema económico. La mejor conclusión de nuestra dificultad para competir la expresa el déficit exterior, que se sitúa en el 4,8 por ciento del PIB. Una magnitud insólita por lo elevada y vista con preocupación por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su informe hecho publico el día después del balance presidencial. Resulta lógica esta inquietud, que deberíamos compartir de una forma mucho más evidente porque es a nosotros a quienes nos amenaza.

 

Para situar una referencia concreta, el déficit de Estados Unidos, considerado escandaloso y sujeto a todo tipo de críticas, es del 5,8 por ciento. Y esto, en una economía mucho más dinámica y competitiva que la española y con el respaldo de una moneda que actúa como reserva mundial. El crecimiento español se fundamenta básicamente en dos factores insuficientes: la demanda interior y los bajos tipos de interés que estimulan esta demanda y favorecen la expansión del sector de la construcción. Pero ambos factores tienen no sólo un lógico proceso de agotamiento, sino algunas amenazas ciertas. La más grave es la nueva crisis de la energía que vivimos, de momento más pausada que la de los años 1974 y 1980, lo que permite una mejor adaptación, aunque no por ello con menores efectos sobre el crecimiento y la inflación. El segundo factor es la pérdida en un grado todavía no conocido de los fondos estructurales que, en su hipótesis peor, pueden significar la destrucción de 210.000 puestos de trabajo y una caída del PIB en aproximadamente 0,7 décimas. Esta circunstancia, aunque no llegue al extremo descrito, añadida a la crisis del petróleo, tendrá efectos sobre el crecimiento económico.

 

A medio plazo, Zapatero ha anunciado que piensa combatir la baja productividad con más recursos para Investigación y Desarrollo (I+D), pero esto es abiertamente insuficiente en un sistema educativo como el nuestro, que presenta una situación de crisis muy grave en el ciclo secundario y una inadecuada utilización de los recursos y un rendimiento insuficiente en la universidad publica. España es el país de la OCDE que peores resultados presenta en materia de enseñanza y que, a su vez, vive un vacío legislativo al derogar lo existente sin tener definido su recambio.

 

Todavía más a largo plazo, pero con urgencia de respuesta, porque las soluciones todavía difieren más sus efectos en el tiempo, nos encontramos con la anunciada crisis del sistema de pensiones. El Pacto de Toledo es ya insuficiente para parar lo que se avecina, y el fondo de reserva de la Seguridad Social, con 23.000 millones de euros, aun siendo un dato positivo, resulta en la práctica insuficiente por la magnitud de la caída futura de la cobertura de las personas jubiladas por quienes trabajan. El fondo cubre sólo 5 meses de prestaciones de la Seguridad Social. Detrás de este problema, se encuentra la impresentable tasa de natalidad española y sobre ella el Gobierno, tal y como hemos apuntado en otras ocasiones en ForumLibertas.com, no sólo no actúa para favorecerla sino que, por el contrario, adopta medidas que todavía van a empeorarla mas, al menos por lo que a la población autóctona se refiere.

 

Rodríguez Zapatero confunde en exceso sus deseos y los objetivos que se propone con los resultados realmente alcanzados. Y esto, en economía y a pesar de Pedro Solbes, también se acaba pagando.

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