Balance político de fin de año

Políticamente hablando, estos meses han sido tumultuosos, sobre todo entre la clase política con la dureza del enfrentamiento entre el Gobierno y el P…

Forum Libertas

Políticamente hablando, estos meses han sido tumultuosos, sobre todo entre la clase política con la dureza del enfrentamiento entre el Gobierno y el Partido Popular. Pero a diferencia de otras ocasiones, en que la tensión política ha superado el nivel de lo deseable, en esta ocasión también se da un fuerte impacto en la sociedad por una deriva muy concreta: la campaña auspiciada desde el Gobierno y el Grupo PRISA para promover la exclusión religiosa de la vida publica.

 

Dicho esto, lo importante es situar el mapa político de este momento, que dibuja una clara ventaja para el Gobierno y el PSOE, de manera que se produce una aparente paradoja. Un Gobierno con una débil mayoría parlamentaria, sin pactos estables en el Congreso, que se encuentra en minoría en el Senado y que ve cómo, por primera vez desde la recuperación de la democracia, los presupuestos son rechazados por la Cámara Alta, legisla y actúa de la misma manera que lo haría si tuviera mayoría absoluta. Sus medidas y leyes están llenas de ideología partidista. Sus esfuerzos para consensuar los grandes temas son nulos, y muchas de sus decisiones pueden significar cambios radicales en la sociedad española.

¿Cómo es posible todo esto con una mayoría tan frágil? La causa se encuentra en la debilidad del Partido Popular, no por su peso parlamentario, que es muy importante (sin duda, es también la mayor fuerza de oposición en términos numéricos que ha tenido un Gobierno desde 1982) como lo constata su importancia abrumadora en el Senado.

Pero este peso no se traduce en capacidad política fundamentalmente por dos razones que están estrechamente relacionadas. La primera es su posicionamiento marcado por el aislamiento. El PP no tiene prácticamente capacidad para pactar con una cierta continuidad con ningún grupo; por eso el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero es fuerte, porque el Partido Popular está cada vez más aislado. Es extraño que un partido de Gobierno y, por tanto, con dosis notables de pragmatismo ignore que alcanzó su difícil victoria en 1996, no solo o no tanto por su dureza como por los años de escándalo y corrupción sistemática del PSOE. El Partido Popular ha olvidado asimismo dos hechos incuestionables: Alcanzó la mayoría absoluta en 2000 después de 4 años de practicar un Gobierno de diálogo y pacto buscando una alianza sistemática sobre todo con Convergencia i Unió (CIU), Coalición Canaria y Partido Nacionalista Vasco. Hoy la política de este último haría impensable un acuerdo de este tipo, pero es evidente que las cosas no han cambiado tanto en relación con las otras fuerzas políticas.

También es necesario subrayar que, si bien el atentado del 11-M fue clave para la victoria socialista, ésta no se habría dado si no hubiera existido un caldo de cultivo previo adecuado, propiciado por las actitudes de un Gobierno demasiado pagado de sí mismo. Con el aislamiento actual, el PP sólo puede volver al Gobierno con mayoría absoluta, y esto parece francamente imposible mientras Andalucía y Cataluña arrojen un balance neto de diputados a favor del PSOE tan desequilibrado. El realismo dice que el Partido Popular no puede esperar este objetivo para las próximas elecciones, y menos con su actual política que fija su electorado pero difícilmente le permite penetrar en el voto flotante. Sólo la propensión del Gobierno a castigar los valores católicos puede abrir una brecha electoral en el campo socialista, pero está por ver que, incluso en este caso, los electores se desplazasen hacia un PP que no muestra un rostro humano. Bien está la contundencia cuando es necesaria, pero un partido de Gobierno debe ofrecer más facetas, demostrar más riqueza de matices y de capacidad de respuesta que el simple “pim, pam, pum”. Esto entusiasmará a los sectores más duros, pero no sirve para alcanzar el Gobierno.

La segunda razón de la debilidad popular y firmeza del Gobierno reside en que los segundos no tienen una gran mayoría política, pero sí cultural. El bloque que configuran el PSOE y sus acólitos menores es un bloque cultural, en el sentido de que comparten una concepción parecida de la persona, la vida y la sociedad, la que es propia de la sociedad de la desvinculación. Enfrente tienen poca cosa. El Partido Popular oscila entre sus núcleos católicos y un liberalismo agnóstico y neoconservador que da como resultado final un producto culturalmente chato, deslavazado.

 

CiU, una fuerza que ha sido clave para la gobernabilidad española desde el inicio de la democracia, se encuentra asimismo descolocada. Al estar en la oposición en Cataluña, no puede jugar el papel que mejor domina, que era el de combinar unas notables dosis de responsabilidad en la gobernación española sin estar nunca en el Gobierno con una procuraduría de asuntos catalanes. Tampoco es necesario su papel para apoyar al Gobierno del PSOE; e internamente está claro que existen dos almas que cada vez marcan mayores diferencias entre ellas, la socialcristiana de Duran Lleida, que cuenta con simpatías en sectores convergentes, y los representantes de la desvinculación que también afecta a Convergència y que encuentran con facilidad puntos de coincidencia con el ejecutivo en materias como el matrimonio homosexual o el aborto, es decir, todas aquellas que forman parte de la agenda de la ruptura antropológica.

 

De hecho, si no existiera el conflicto católico el Gobierno de Zapatero, podría hacer política, con permiso de Bush en plan de desfilada triunfal así se cierra el año 2004.

PS: Queridos amigos, os deseamos lo mejor para esta Navidad. ¿Pero qué puede ser lo mejor? Pues seguramente que supiéramos convertir en Navidad cada uno de los días del año, que nuestro corazón y razón nos hiciera presente que, por encima de cualquier otro motivo, el amor es la consecuencia fundamental imprescindible de la fe. ForumLibertas.com reemprenderá su edición a partir del día 10 de enero. Por este motivo, en este número, editamos algunos documentos de interés que os pueden acompañar durante estas fiestas. Regresamos en 2005, si Dios quiere.

 

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