¿Por qué el Barça continúa beneficiando a los abusadores?

Amnistía Internacional vuelve a acusar Qatar de explotación a los trabajadores extranjeros que están construyendo los estadios para el Mundial de Futbol 2022. De momento el Barça no retira su patrocinio

Amnistía Internacional (AI) denunció a principios de mes que los operarios inmigrantes que reforman el estadio internacional Khalifa de Doha para el Mundial de Fútbol de Qatar 2022 están sometidos a varios abusos, como trabajos forzados, confiscación del pasaporte (en los 234 casos estudiados se ha producido esta situación), malas condiciones de alojamiento, retención del salario durante meses, remuneraciones inferiores a las pactadas al contrato (que se hace en el país de origen), prohibición de abandonar el país y diferentes coacciones y amenazas. Casi el 90% de la fuerza laboral del emirato son trabajadores inmigrantes, y esta es la primera vez que AI especifica los abusos en la construcción de este campo de fútbol. ¿Hasta cuándo el Barça mantendrá la publicidad de Qatar en la camiseta, ligando el club en un país que hace prácticas tan vergonzosas?

El Barcelona ha mostrado desde los orígenes una imagen publicitaria amable de un emirato que ha promovido revoluciones y que alienta los conflictos del Oriento Medio. Además, Qatar es, supuestamente, un régimen que ayudó a financiar el Estado Islámico. El periodista de La Vanguardia, Tomás Alvoverro, alertó en agosto del 2014 que Qatar “son donantes privados que creen en el proyecto del Estado Islámico y que quieren contribuir en su lucha”.

Está previsto que la inauguración del estadio de Khalifa sea este 2016.

Está previsto que la inauguración del estadio de Khalifa sea este 2016.

Pero no se acaba aquí. Los líderes de Israel también acusaron Doha en su día de financiar la organización terrorista islámica Hamás, que controla la Franja de Gaza, y según la televisión israelita, Qatar también apoya económicamente los Hermanos Musulmanes y el Frente Nusra (vinculada a Al-Qaeda), además de otras organizaciones islamistas, y de promover revueltas en otras regiones, como las de Túnez o las revueltas árabes de Egipto (a través de la televisión de Al Jazeera). Con todos estos precedentes, aún no se entiende por qué el FCB continua apoyando, mediante el patrocinio, a un país que promueve la violencia, la guerra, las desigualdades y el terrorismo, y más cuando el equipo barcelonés se ha considerado siempre como un líder del juego limpio, promoviendo valores de solidaridad y ayudando los más necesitados (el Barça paga dinero a Unicef para poder llevar su nombre en la camiseta).

Según Amnistía Internacional, la única diferencia del 2015 con los tres años anteriores, es que por primera vez no se han producido muertes en masa (cerca de mil). Aun así, según el comité organizador del Mundial, el informe de AI “pinta un cuadro engañoso”, y su secretario general, Hassan al-Thawadi, explicó a la prensa que su organización se veía “reivindicada” des que “Amnistía no ha encontrado pruebas de muertos relacionadas con las obras del Mundial”.

Según el Doha News, el número de trabajadores de las obras del Mundial pasaron de 2.000 el año pasado a 5.100, y se calcula que en 2018 se llegará a los 36.000 operarios. “El abuso contra trabajadores inmigrantes es una mancha en la consciencia del fútbol mundial. Para jugadores y aficionados, un estadio del Mundial es un lugar para los sueños. Para algunos trabajadores que han hablado con nosotros, es como una pesadilla”, explicó el secretario general de Amnistía internacional, Salil Shetty.

Los inicios polémicos de Qatar con el Barça

Ya en sus inicios este acuerdo generó una gran polémica. De una lado porque Barcelona no había llevado nunca publicidad en la camiseta, y del otro, porque cuando decidió llevarla, escogió la de Qatar Foundation, una decisión moralmente cuestionable, ya que por aquel entonces ya se conocían las prácticas abusivas del país sobre los trabajadores y la explotación infantil (especialmente hacía los extranjeros del país), unos valores que se contraponían con los que transmite la marca Unicef, para la que el Barça pagó para poder llevar su nombre en la equipación.

Polemica desde el principio: Qatar y Unicef en la misma camiseta era una contradicción para el Barça.

Polemica desde el principio: Qatar y Unicef en la misma camiseta era una contradicción para el Barça.

Des del 2010 que el club, entonces presidido por Sandro Rosell, lleva en su camiseta el patrocinio de Qatar a cambio de cerca de 200 millones de dólares (Qatar Foundation entre el 2011 y el 2013 y las líneas aéreas Qatar Airways desde el 2013 hasta hoy). Entonces los directivos del Barcelona defendieron el acuerdo firmado porque en aquel momento “el emirato no era considerado tan extremista como ahora”. ¿Seguirá el Barcelona promocionando un régimen que ayudó a financiar el Estado Islámico?

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