Barcelona completa su división con la entrada del obispo de Sant Feliu de Llobregat

Agustín Cortés Soriano es, desde el domingo 12 de septiembre, nuevo obispo de Sant Feliu de Llobregat. Con su toma de posesión canónica y la Eucaristí…

Agustín Cortés Soriano es, desde el domingo 12 de septiembre, nuevo obispo de Sant Feliu de Llobregat. Con su toma de posesión canónica y la Eucaristía de inicio de su ministerio episcopal, Barcelona ve completada la división que convierte la antigua archidiócesis en nueva provincia eclesiástica. Tras la entrada de Lluís Martínez Sistach en la capital catalana (18 de julio) y la de José Ángel Saiz en la de Terrassa (una semana después), ya se ha materializado la decisión anunciada por la Santa Sede el pasado 15 de junio con la celebración del que pasa a ser el obispado más joven de España.

La nueva catedral de San Lorenzo, en Sant Feliu de Llobregat, acogió a más de 2.000 personas en una Misa llena de momentos emotivos y espiritualmente fuertes. Y es que Monseñor Cortés es conocido como un obispo reflexivo, tranquilo y muy espiritual. En la homilía, destacó que su gran prioridad para la nueva diócesis es evangelizar. “Si se ponen los medios y se dan frutos, será un regalo de la misericordia divina”, comentó ligando su reflexión al texto evangélico de San Lucas que acababa de proclamarse (la Parábola del Hijo Pródigo).

Pero el obispo Cortés, que hasta ahora sólo había trabajado pastoralmente en Valencia como sacerdote y en Ibiza como obispo, también expresó su deseo de integrarse plenamente en la sociedad catalana. “Nosotros, lo que somos cada uno y todos juntos en la sociedad, el pueblo catalán con su historia y su rica cultura, nuestra realidad humana, como dice el documento de los obispos catalanes Arrels Cristianes de Catalunya (1989), hemos bebido de la fuente cristiana. Y la identidad de Cataluña se ha construido también de la herencia de la fe”, explicó. A continuación, siguiendo con la misma línea, citó una frase del Concilio Provincial Tarraconense (1995) para insistir en la urgencia de “evangelizar, que quiere decir, en palabras de San Pablo, anunciar a Jesucristo”.

Por otro lado, en varios momentos de la celebración, quedó reflejada la diversidad de la nueva diócesis, con una zona industrial (la comarca del Baix Llobregat, que forma parte del cinturón de Barcelona), otra turística (sobre todo el Garraf, con poblaciones costeras como Castelldefels, Sitges o Vilanova i la Geltrú) y otra más rural (el Penedès y alguna zona de las comarcas del Bages y Anoia). “De alguna manera, Sant Feliu de Llobregat es como el centro neurálgico, algo así como un punto intermedio donde las comunidades cristianas han crecido a base de parroquias”, explicaba el delegado diocesano de Patrimonio Artístico de Barcelona, Josep Maria Martí i Bonet en declaraciones a ForumLibertas.com.

Toda una “aventura pastoral y espiritual”

Pocas horas antes de la toma de posesión, Monseñor Cortés comentó, también para este diario, algunas de sus impresiones sobre el momento que está viviendo. “Afronto esta nueva etapa con un gran sentimiento de responsabilidad y también con mucha emoción, porque el cambio es considerable. He tenido tiempo de pensar y repensar todo lo que esto representa, así como de rezar y estudiar un poco la manera de iniciar esta aventura pastoral y espiritual”, afirmó. El nuevo obispo de Sant Feliu reconoce que todo es nuevo para él, aunque confía mucho en la ayuda de la gente: “De entrada, quiero conocer a fondo la realidad de mi nueva diócesis, escuchando a todos (sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos) y dirigiendo una comunidad de creyentes dispuesta a asumir retos comunes como seguidora de Jesucristo”.

La unidad pastoral de la provincia eclesiástica barcelonesa constituye otro de los puntos fundamentales dentro de la división. “La intención y la voluntad es que los tres obispos estemos muy cerca en todos los sentidos. Queremos caminar juntos en todo lo posible, en parte por necesidad, ya que las nuevas diócesis no tienen infraestructura y, de alguna manera, partimos con la que ya existía en la archidiócesis de Barcelona, pero también por principio. Tenemos que impulsar acciones conjuntas sin romper el debate sobre lo que es estrictamente propio en cada diócesis”, explicó. Sobre el proceso de consolidación de la nueva estructura eclesial, destacó que “hay mucho trabajo por hacer, sobre todo en el apasionante reto de crear una nueva conciencia diocesana como comunidad eclesial nueva. Es un proceso lento y suave, pero imparable”.

Finalmente, no faltó una referencia a Nuestra Señora de Montserrat, patrona de Cataluña, a la que se encomendó especialmente luego en la homilía. “Montserrat es una referencia para la nueva diócesis, que ahora verá el monasterio como más cercano, pero también y sobre todo para todos los catalanes, así como para los que no lo son y sienten la necesidad de visitar a la patrona de Cataluña”. En cuanto a la diversidad territorial de su nuevo obispado, Cortés comentó que no parece un obstáculo importante: “Sant Feliu ocupa un territorio que no es homogéneo, pero iremos creando poco a poco una personalidad común como Iglesia local”.

Gran experiencia en la enseñanza y la predicación

Agustín Cortés nació en Valencia el 23 de octubre de 1947. Tras realizar estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de la capital del Turia y licenciarse en Teología por la Facultad San Vicente Ferrer, fue ordenado sacerdote el 23 de diciembre de 1971. A partir de ese momento y hasta 1998, desarrolló su ministerio en varias etapas como coadjutor y párroco en la localidad de Quart de Poblet, como capellán en el colegio valenciano de San José de la Montaña y también como coadjutor en la parroquia de San Antonio de Padua, en la capital valenciana. Por otro lado, y entre otras responsabilidades, ha sido profesor del Instituto Lluís Vives de Valencia, director del Secretariado Diocesano de Pastoral Juvenil, rector del Seminario Metropolitano (1986-1997), canónigo penitenciario de la Catedral de Valencia y profesor de Teología.

Entre 1978 y 1984, fue secretario particular del entonces arzobispo de Valencia, Miquel Roca Cabanellas, quien falleció pocos años después en un accidente de tráfico. Cortés fue nombrado obispo de Ibiza el 20 de febrero de 1998 y recibió la ordenación episcopal el 18 de abril del mismo año. El 15 de junio de 2004, se produjo su designación para ser el primer pastor de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat.

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