Basureros a clases de arte, por tirar a la basura una valiosa escultura moderna

Para los basureros de la ciudad alemana de Frankfurt era difícil imaginar que eso era una preciada escultura del artista Michael Beutler. Más bien par…

Para los basureros de la ciudad alemana de Frankfurt era difícil imaginar que eso era una preciada escultura del artista Michael Beutler. Más bien parecía una serie de plásticos sucios de hormigón, de color amarillo chillón, quizá una especie de vallas desechadas de una obra o construcción cercana. Doblaron las láminas de plástico, las rompieron y las incineraron. Frankfurt, siempre limpia.

 
Pero se equivocaron, y para que no vuelva a pasar, treinta basureros de la ciudad tendrán que acudir ahora  a clases de arte moderno.
¿Cómo iban a saber que se trataba de una de las esculturas de Beutler que adornan la ciudad en una exposición que empezó en noviembre y continua hasta este domingo? Beutler realizó por encargo de una asociación cultural diez esculturas de gran tamaño con hormigón y plástico que se distribuyeron por toda la ciudad.
A estas alturas ya sólo se conservan siete: además de la que se arrojó a la basura hay otras dos que han desaparecido por motivos que se desconocen. Lo peor es que estos errores ya han sucedido anteriormente: en años recientes el servicio de limpieza intentó llevar al vertedero un coche relleno de arena y, en  otra ocasión, una bañera atada con cadenas a un árbol.

El director del departamento de limpieza del Ayuntamiento, Peter Postleb, asumió toda la responsabilidad y pidió perdón al artista, que asumió con serenidad y estoicismo su condición de adelantado a su tiempo. Al fin y al cabo, era un trabajo provisional y su material iba a ser después desechado o utilizado por otros.

Peter Postleb se enteró por la prensa de lo que había ocurrido; se disculpó y dijo que “no había ningún cartel y algunas partes las había esparcido el viento”. Él había visto la escultura conduciendo por la ciudad bajo la lluvia, lo que no ayudaba a su goce estético.

"Como hacía mal tiempo pensé que unos obreros de la construcción habían abandonado sus materiales en la calle y habían llamado a mi gente para que viniesen y se lo llevasen", se justifica. Se dio cuenta días después, leyendo en la prensa que había una exposición en la ciudad, de que aquellos plásticos eran una de las esculturas pero para entonces ya estaban incinerados.
 
El domingo los basureros empiezan sus sesiones mensuales de arte; les enseñarán fotografías de obras de los museos y hablarán sobre ellas. Pero cabe preguntarse si realmente los equivocados son los basureros, que al fin y al cabo son la gente normal y real de la ciudad a la que en principio se dirigía el arte al salir a la calle.
¿El arte es para el pueblo o el pueblo es para el arte? Suponiendo que sea arte, claro… 
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