Benedicto XVI, medio año de Papa uniendo apertura universal con identidad católica

El Papa Benedicto XVI cumple este miércoles, 19 de octubre, su primer medio año al frente de la Iglesia. Coincidiendo con esta señalada fecha, el pont…

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El Papa Benedicto XVI cumple este miércoles, 19 de octubre, su primer medio año al frente de la Iglesia. Coincidiendo con esta señalada fecha, el pontífice sigue dando muestras de gran capacidad e intensa actividad, como demuestra el hecho de que, sólo en las últimas 24 horas, ForumLibertas.com ha podido encontrar, a través de diversas fuentes y en los últimos tres días, hasta una decena de temas relacionados con él que podrían ser perfectamente noticia destacada. En otras palabras, Joseph Ratzinger genera tanta información que permitiría editar una publicación digital diaria exclusivamente sobre su persona. Entre otras noticias, se podría ofrecer desde la audiencia semanal, dedicada esta vez a la misericordia, hasta el anuncio realizado por el cardenal chileno Francisco Javier Errázuriz de que el Santo Padre visitará América Latina en 2007, coincidiendo con la V Conferencia general de los obispos agrupados en el CELAM, pasando por las últimas novedades del Sínodo, especialmente la presentación de las propuestas finales al Papa, o la presentación del libro La revolución de Dios con los discursos del pontífice en la última Jornada Mundial de la Juventud. Y así podríamos seguir.

 

Más allá de lo que muchos ya conocen, este Papa ha ofrecido en los últimos seis meses muchos gestos significativos y, sobre todo, una personalidad propia que se traducirá, después de que se clausure el Sínodo mundial de Obispos el próximo domingo, en decisiones y anuncios importantes. Benedicto XVI ha mostrado en este tiempo un carisma basado en la unión de la apertura universal con la identidad católica y del testimonio íntegro de la verdad de Cristo con la dulzura del amor fraterno. No hay más que recordar sus reuniones con líderes de diferentes creencias religiosas, así como con personalidades como el teólogo crítico Hans Küng, la escritora y periodista agnóstica Oriana Fallaci o el principal responsable del movimiento cismático lefebvriano. En definitiva, el pontífice alemán ha puesto en marcha, durante este medio año, un método evangelizador que interpela a toda la Iglesia, porque se centra en el diálogo respetuoso y excluye cualquier deseo de imponer la verdad a sus interlocutores. Es la idea que transmitió a los jóvenes en la reciente Jornada Mundial de Colonia: “Sólo de Dios viene la revolución verdadera, el cambio decisivo para el mundo”.

 

El Papa actual ha mostrado su rica personalidad como teólogo y maestro del pueblo cristiano. En las audiencias generales, siempre va al grano al ofrecer contenidos profundos al mismo tiempo que divulgativos. Por ejemplo, este mismo miércoles, ofreció una catequesis dedicada al salmo conocido como De Profundis, todo un referente para la piedad popular. “La súplica del salmista arranca del mundo oscuro del pecado y se eleva hasta el horizonte luminoso en el que se manifiesta la misericordia y la redención, dos grandes características de Dios, que es amor”, explicó. Benedicto XVI dijo, en la misma línea, que “Dios no es un soberano inexorable que condena al culpable, sino un padre amoroso al que debemos amar por su bondad siempre dispuesta a perdonar”. Por cierto, en las audiencias semanales celebradas entre mayo y septiembre, han asistido un total de 410.000 personas, más del doble que en el mismo período del año anterior, todavía con Juan Pablo II en la Silla de Pedro.

 

Por otro lado, Benedicto XVI ha demostrado en este medio año que conoce muy bien el funcionamiento general de la Santa Sede, e incluso el propio ritmo de la actividad pontificia. No se ha dado lo que viene a llamarse ‘tiempo de espera’ antes de darse a conocer. Ya lo ha hecho con su actividad diaria. Además de la conocida potenciación de contactos interreligiosos y con personas de referencia para la sociedad civil, el Santo Padre ha exhibido una proximidad hacia el pueblo basada en la sencillez y la simpatía, dos detalles fundamentales para estimular la comunión de los católicos con el sucesor de Pedro.

 

Mientras tanto, el Sínodo de Obispos llega a su recta final con la lista unificada de las propuestas ya elaborada para ser sometida a la consideración del pontífice. Es el resultado de los trabajos elaborados en las últimas dos semanas y media, pero especialmente entre el pasado fin de semana y el lunes pasado. Este jueves no habrá sesión de la Congregación General, y el relator general, junto con el secretario especial y los relatores de los Círculos Menores estudiarán las enmiendas colectivas de las propuestas. El viernes se presentarán los textos con las modificaciones que se hayan establecidos y, el sábado por la mañana, está prevista la 22ª Congregación General con la que se votará todo el contenido.

 

Una asamblea episcopal con novedades

 

Bajo el título La Eucaristía, fuente y culmen de la vida y la misión de la Iglesia, este Sínodo mundial, el último convocado por Juan Pablo II y el primero presidido por Benedicto XVI, ha presentado dos novedades fundamentales en relación con los anteriores. Una es que el Santo Padre asiste a las sesiones no sólo como oyente, sino también con la posibilidad de intervenir cuando lo considere oportuno. La otra novedad es que dura una semana menos y, por tanto, también están siendo más cortas las intervenciones en las congregaciones generales, aunque éstas estarán más coordinadas para evitar que se salte de un tema a otro. Las sesiones incluyen, además, intervenciones libres o no programadas, con el objetivo de ampliar, durante una hora al final de cada día, diferentes cuestiones tratadas en aquella jornada.

 

El funcionamiento del Sínodo se basa en 12 círculos de trabajo menores, clasificados por las 5 lenguas que se usan en la asamblea. En estos círculos, se elaboran las proposiciones que luego vota la Asamblea General. Cabe destacar que, junto con los 256 prelados participantes, también entran en el aula sinodal los auditores y los delegados fraternos que representan a otras Iglesias cristianas y comunidades eclesiales. Se trata de otro gesto de ecumenismo que Benedicto XVI ha querido tener siempre desde el primer discurso de su pontificado. Entre los 32 auditores, hay 12 mujeres, de las cuales 5 son laicas y 7 pertenecen a congregaciones o institutos religiosos. No faltan representantes de movimientos y carismas como Comunión y Liberación (encabezado por su presidente, Julián Carrón), el Camino Neocatecumenal (liderado por su fundador, Kiko Argüello), los Focolares o instituciones universitarias católicas. Por otro lado, esta Asamblea General da cabida a las nuevas tecnologías, ya que se utilizará votación electrónica y traducción simultánea.

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