Benedicto XVI y los nuevos movimientos: la prensa no se entera

Ha pasado una semana desde el histórico encuentro de Benedicto XVI con los llamados "nuevos movimientos eclesiales". La prensa española, la …

Ha pasado una semana desde el histórico encuentro de Benedicto XVI con los llamados "nuevos movimientos eclesiales". La prensa española, la prensa hispana y la internacional (al menos, la anglófona), se han limitado a publicar crónicas re-cocinadas de las grandes agencias (Reuters, AP…). Los medios eclesiales por lo general han tomado material de Zenit o han enlazado a la web oficial del acontecimiento, www.laici.org , es decir, el Pontificio Consejo para los Laicos.
 
Asombra ver que webs católicas norteamericanas de referencia, como First Things o Envoy Magazine, no comentan el encuentro, y tampoco abundan comentarios en la blogosfera católica.
 
Después de las misas con un millón de jóvenes en Polonia, después de los 800.000 en Marienfeld en las Jornadas de Colonia, después de los dos millones de peregrinos que pasaron ante el féretro de Juan Pablo II, los 350.000 congregados en Roma en este Pentecostés no parecen batir ningún récord. No han impresionado a los periodistas. Pero quizá es que no saben mirar.
 
Sólo la prensa italiana ha hecho una cobertura razonable, que se puede consultar en http://www.laici.org/index.php?p=rassegna .
.
"¿Pero cuántas divisiones tiene el Papa?", pregunta Renato Farina en LIBERO, recordando la famosa ironía de Stalin. Pero el Ejército Rojo es hoy historia antigua y mohosa, mientras que "un festivo ejército de todo el mundo invade Roma para celebrar Pentecostés; ausentes los medios extranjeros, el evento no es noticia porque no enarbolan la bandera roja". El corresponsal de Reuters, "el mítico Phill Pulella" (dice Farina) centra su noticia en decir que hay 350.000 o 400.000 personas. Eso es todo. ¿Quiénes son, qué significan? Como es complicado de explicarlo Pulella no entra en el tema. 
 
Alberto Melloni, en CORRIERE DELLA SERA, hace un esfuerzo por explicar quién es quién, al menos con alguno de los 104 grupos presentes. Comunión y Liberación, "los extremistas de centro". Carismáticos, "el milagro del Espíritu". Neocatecumenales, "el cilicio de los párrocos". Sant’Egidio, "las Naciones Unidas del Trastévere". Obra de Nazareth, "la caridad sin política". Focolares, "cuando el Papa es una mujer". Servig, Servicio Misionero Joven, "obras de paz a niveles industriales". Comunidad Papa Giovanni, "el otro Rímini en la calle". Es un intento, no muy logrado. 
 
La Agencia Zenit lo ha hecho mejor: hace semanas que con cada envío de su boletín incluye la descripción de dos o tres movimientos. Quien los lea todos será una especie de experto en heráldica eclesiástica del siglo XXI. ¡Alguien debería serlo para entender la nueva Iglesia! En ForumLibertas.com se publicó una selección de 25 nuevos movimientos y comunidades (con bastante éxito de lectores).
 
En España, ni idea
 
Hasta hace tres años, en mayo 2003, cuando el Papa vino a España, en nuestro país sólo se conocía la Iglesia "de toda la vida". Es decir, "los curas, las monjas y los frailes".
.
Cierto: también se conocía el Opus Dei, una cosa rara a ojos del españolito medio, porque -pese a lo que diga El Código da Vinci– está formado por personas religiosas que no son  monjes ni monjas, sobre todo laicos que no se casan o laicos que se casan y tienen "muchos hijos".
.
Incluso Cursillos de Cristiandad, nacidos en la postguerra española y hoy extendidos por todo el mundo, cuyo método ha influido a las catequesis neocatecumenales, los seminarios carismáticos y al movimiento Christifidelis Laici, es prácticamente desconocido para la mayoría de los católicos españoles.
 
En la descristianizada España del 2003, unos 600.000 jóvenes bajo el sol implacable de la base de Cuatro Vientos recibieron a Juan Pablo II. La prensa española no sabía explicárselo. Ansón, desde LA RAZÓN, sacó entonces en portada un par de veces al Camino Neocatecumenal (fundado en España y muy extendido en nuestro país) y a su fundador, el pintor madrileño Kiko Argüello.
.
Cuando Kiko se encargó de las pinturas del ábside de la Catedral de la Almudena para la boda del príncipe Felipe en 2004, los neocatecumenales (los "kikos") llegaron a la prensa y al gran público. Desde entonces, si tu compañero de trabajo ve que tienes tres hijos ("¡no sé cómo os atrevéis!"), ya no te adjudica directamente al Opus Dei, porque ¡quizá eres un "kiko"!
 
También circulaba por España el nombre de los Legionarios de Cristo, ligado -con razón o sin ella- a Alicia Koplowitz, la familia Oriol, Ana Botella, José María Michavila, Ángel Acebes… pero esto sólo lo conocían los consumidores de prensa de izquierdas de gustos más o menos conspirativos. Es fácil ver cómo el bloguero medio no sabe distinguir entre Legionarios y su rama laica, el Movimiento Regnum Christi. El caso de Marcial Maciel, el sacerdote mexicano fundador de los Legionarios, a quien el Papa ha invitado a una vida recluída ante acusaciones de supuestos casos de pederastia, ha levantado sólo una polvareda de nivel medio. ¡Compárese con la levantada por el ficticio monje del Opus, Silas, de El Código da Vinci!
 
En cuanto al resto de los movimientos, en España son desconocidos por el lector medio de diarios y también por el católico medio. Se oyó un poco -muy poco- de Comunión y Liberación a partir del caso del político italiano Rocco Buttiglione en el Parlamento Europeo. La Comunidad de Sant’Egidio sale a veces en la prensa catalana por sus actividades sobre la pobreza o la paz en Cataluña y en el mundo. Los Focolares, Schoenstatt y la Renovación Carismática -por decir tres movimientos grandes- son absolutamente ignorados por el español medio, incluso por el católico medio. De hecho, hasta la mayoría de los curas españoles apenas los conoce de oídas.
 
"Si no son Opus, seguro que se le parecen"
 
¿Qué sabe entonces el católico medio, el periodista medio, el español medio de los llamados nuevos movimientos? Casi nada. "Son como otros Opus", piensa, sin conocer bien ni siquiera el Opus Dei "del cole de mis hijos".
 
La realidad que Roma mostraba este Pentecostés, y que la prensa -excepto quizá la italiana- no supo ver, es que desde hace años hay una "primavera de la Iglesia" a través de muchas, muchísimas expresiones, tremendamente diversas y creativas, dinámicas, originales, que ya están dejando atrás su infancia y adolescencia y entra en una madurez joven y serena, que es a lo que llamó Benedicto XVI en el encuentro.
 
La lista de movimientos y comunidades participantes está en la web del evento, en http://www.laici.org/index.php?p=movcom . Son 104. La diversidad entre ellas es enorme. Hay movimientos claramente enfocados a la espiritualidad familiar o matrimonial, los hay de scouts, los hay marianos, hay ramas laicas de órdenes religiosas, hay formas novedosas de vida en comunidad, hay comunidades especializadas en enfermos o minusválidos, pueblos utópicos como Nomadelfia… Sólo en el ámbito de Renovación Carismática, hay unas 15 entidades, como las grandes comunidades de origen francés: Emmanuel, Bienaventuranzas, Camino Nuevo (Chemin Neuf), Palabra de Vida (Verbe de Vie). Hay grandes federaciones de comunidades de alianza, hay organismos de coordinación.
 
Demasiada variedad, demasiada creatividad, demasiados mundos que caen fuera de los esquemas simplistas de la prensa. Los jóvenes de la Plaza de San Pedro en Pentecostés, como los de Marienfeld o Cuatro Vientos, no visten como los de "Amo a Laura" y eso no encaja en los esuqemas de muchos periodistas anclados en unos 70 arquetípicos (y sólo en España). La prensa no sabe cómo visten los jóvenes de los movimientos, no sabe qué les mueve. Y si entrevistase a uno de Comunión y Liberación, a un carismático, a un focolar, las respuestas, sus itinerarios espirituales, serían muy distintos. Todos con el Papa, todos con la Iglesia, todos con la nueva evangelización que pedía Juan Pablo II. Y sin embargo diversos. Eso es complicado de expresar para la prensa especializada, mucho más para la generalista.  
 
El Papa manda
 
Los movimientos son entusiastas, pero el cardenal Ratzinger primero, y ahora Benedicto XVI, ha demostrado que sabe orientarlos sin perder su amistad. A los carismáticos les retocó las misas de sanación hace pocos años (los carismáticos hacen ahora primero la misa con la oración litúrgica de enfermos, y al terminar la misa empiezan la oración de imposición de manos, alabanza, lenguas, rezando por los enfermos, pero ya fuera de la misa en sí). A los neocatecumenales les ha recordado que al menos una misa mensual deben compartirla con toda la parroquia y les ha corregido algunos cambios de liturgia. Regnum Christi llenó Roma de sus jóvenes con camisetas amarillas para demostrar que están con el Papa, pese al retiro de su fundador, el padre Maciel.
 
"Los movimientos eclesiales deben permanecer unidos al Papa y a los obispos, y éstos estarán atentos para no apagar el soplo del Espíritu Santo, pues la multiformidad e unidad son inseparables en la vida de la Iglesia". Esta ha sido la consigna papal por Pentecostés.
 
En su alocución de la vigilia, durante el encuentro de la plaza de San Pedro y vía de la Conciliación –que el Papa recorrió en el coche descubierto entre la multitud, Benedicto XVI invitó a los movimientos a transmitir esperanza, a dar la batalla por la vida, a ser escuelas de verdadera libertad. "Quien ha encontrado lo que es verdadero, bello y bueno en su propia vida –¡el único tesoro, la perla preciosa!–, corre para compartirlo por doquier, en la familia, en el trabajo, en todos los ambientes de su existencia".
Mons. Stanislaw Rylko, presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, organismo vaticano organizador de la iniciativa, declaró que desde aquel primer encuentro con Juan Pablo II en 1998, los movimientos han crecido en manifestaciones de madurez eclesial. Muestras son el "sentido de comunión" cada vez más fuerte con el Papa y los obispos, y entre ellos mismos, así como el "compromiso misionero".
 
Sí, los movimientos van madurando aunque en España aún no se conocen. Sin embargo, algunos fundadores ya han muerto: Madre Teresa de Calcuta, Martha Robin, Escribá de Balaguer, Luigi Giussani de Comunión y Liberación el año pasado (como Roger de Taizé y el mismo Juan Pablo II). Maciel es anciano, enfermo, y tocado por la controversia: ya hace tiempo pasó el testigo a sus sucesores. También es anciana Chiara Lubich, de los Focolares.
 
Por el momento, los movimientos parecen sobrevivir bien a la muerte de sus fundadores. Algunos, magmáticos y descentralizados como la Renovación Carismática -que sin embargo en los últimos años asume estatutos y entidad jurídica eclesial en varios países-, pueden crecer indefinidamente siempre que la Iglesia les dé cancha. Y en eso está el Papa. Y los movimientos mismos.
Hazte socio

También te puede gustar

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no se va a publicar. campos obligatorios *

Puedes utilizar estas etiquetas HTML y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>