‘Blade Runner’, de Juan José Muñoz García

Este pequeño librito intenta acotar una obra grande del cine: Blade Runner. El empeño no es fácil porque la película dirigida por Ridley Scott en 1982…

Este pequeño librito intenta acotar una obra grande del cine: Blade Runner. El empeño no es fácil porque la película dirigida por Ridley Scott en 1982 desborda interpretaciones y ha dado lugar una multitud de libros, artículos e incluso tesis doctorales.

La leyenda de este filme se ahonda con las cinco versiones posibles, además de las modificaciones que sufrió el guión a cargo de diversos guionistas. Recientemente se ha llevado a la pantalla The final cut con la versión definitiva del director. Como señala el autor:

“Asimismo, de una forma equivalente a los relatos míticos, Blade Runner está plagado de simbolismos que dan lugar a diversas interpretaciones y discusión sobre el sentido último del filme, e incluso se plantean exégesis de la cinta que escapan a la intención de sus creadores”.

Entre las discusiones e interpretaciones está la que otorga a Rick Deckard (Harrison Ford) la naturaleza también de replicante.

En toda la película flota la crítica a los excesos de la tecnología:

“El filme de Ridley Scott supone una protesta contra esa barbarie cientificista que pretende privar a otros seres humanos (en este caso los replicantes) de su desarrollo natural. Los replicantes advierten que en el origen de su naturaleza, en lo que les define esencialmente, se encuentra el dominio biotécnico y no el encuentro amoroso. Son fruto de un frío diseño, por lo que nadie se admiró o entusiasmó con su nacimiento”.

En el fondo late el mito prometeico del deseo de crear vida a espalda de los dioses y de la rebelión de aquellos (los replicantes) que buscan afanosamente la eternidad. La obra da mucho juego y nos presenta un civilización en la que cunde la desesperanza, y sólo esos replicantes, los desechos sociales, son los que aspiran a vivir.

Este anhelo de esperanza, llevan a nuestro autor a justificar el primer final que apareció ante el público en 1982, bajo forma de happy end:

“De ahí que sea posible romper una lanza a favor del happy end de Blade Runner, de ese hombre y esa mujer que caminan hacia el horizonte como una metáfora de la esperanza. Porque la muerte ya no está determinada por el decreto de otros hombres (Rachel no tiene fecha de terminación) sino por un misterio impredecible (quien lo sabe)”.

No estamos ante un tratado erudito, sino ante un libro sencillo para los que quieran ambientar la revisión de este gran clásico del cine.

Blade Runner
Juan José Muñoz García
Rialp, Madrid,
2008, 92 págs.

‘El hombre en el castillo’, de Philip K. Dick
http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=4692

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