Brotes de violencia: ¿Qué pasa con los jóvenes?

Las administraciones y toda la sociedad en su conjunto empiezan a contemplar con evidente inquietud y preocupación los constantes brotes de violencia …

Las administraciones y toda la sociedad en su conjunto empiezan a contemplar con evidente inquietud y preocupación los constantes brotes de violencia gratuita perpetrados por grupos de jóvenes en diferentes ámbitos de la vida pública en España.

 

Tan sólo en una semana, se han producido casos como el del reciente apuñalamiento de tres adolescentes tras una pelea entre estudiantes a las puertas de un instituto de Hospitalet de Llobregat, en Barcelona; la multitudinaria pelea en las fiestas de la Patum de Berga, que se saldó con la muerte a puñaladas de un joven de 22 años, supuestamente a manos de un grupo de extrema derecha; los violentos enfrentamientos de varios días en Perpiñán entre jóvenes miembros de las comunidades magrebí y gitana; la monumental bronca que organizaron los asistentes a la última edición del Festimad, por el retraso de cuatro horas de un concierto; o la última víctima del creciente bulling o acoso escolar, una joven de 16 años de Elda que se suicidó aparentemente por este motivo.

 

A navajazos en la puerta del instituto

 

Una pelea a las puertas del Instituto de Estudios Secundarios Margarida Xirgu de Hospitalet de Llobregat, en Barcelona, se saldó este martes, 31 de mayo, con tres jóvenes heridos por arma blanca. Los Mossos d’Esquadra detuvieron a tres alumnos de entre 15 y 16 años de edad por agresión a las víctimas.

 

La pelea se inició a las 13,30 horas por una discusión entre un grupo que jugaba a lanzarse globos de agua. “Se conocían y eran amigos, si bien mantenían rencillas por discusiones anteriores”, señalaron fuentes policiales. Ante este detalle, cabe preguntarse cómo es posible que compañeros de clase quinceañeros diriman sus “inocentes” diferencias a punta de navaja en la España del siglo XXI.

 

La Patum de Berga, ensangrentada

 

Una auténtica batalla campal en plenas fiesta de la tradicional Patum de Berga, que se produjo el pasado 28 de mayo, acabó con la muerte por apuñalamiento del joven de 22 años Josep María Isanta. Otras 5 personas resultaron heridas de diversa consideración y 18 personas fueron detenidas tras los altercados -8 españoles y, el resto, inmigrantes de diversas nacionalidades-, entre ellos el presunto autor del crimen. Por primera vez en su historia, la fiesta tuvo que suspenderse como consecuencia de el trágico suceso.

 

Aunque las circunstancias del incidente son muy confusas, todo apunta a que la multitudinaria pelea se inició tras el enfrentamiento entre grupos de jóvenes independentistas catalanes y otros de extrema derecha. Según informó el colectivo Liberinfo, de inspiración anarquista, el iniciador de la pelea es un conocido delincuente que “destaca por un españolismo visceral y odio irracional a todo lo que es catalán”.

 

Perpiñán: paisaje después de la batalla

 

Alrededor de un millar de agentes de distintos cuerpos policiales tuvieron que tomar la ciudad de Perpiñán este lunes, 30 de mayo, tras los violentos disturbios ocurridos el fin de semana, tras casi 10 días de violencia continuada en la ciudad francesa fronteriza con España que han dejado un paisaje desolador tras la batalla. Esta proximidad con nuestro país es lo que hace que incluyamos estos incidentes en el conjunto de casos de violencia juvenil en España.

 

El pasado 22 de mayo se iniciaron los conflictos, cuando un joven gitano de 15 años pretendía robarle el coche a un magrebí con el que se enfrentó. La masiva respuesta de otras personas de etnia gitana acabó con la vida de Mohamed Bey Bachir. Tras esta muerte, los enfrentamientos entre las dos comunidades se alargaron toda una semana.

 

Bronca en el Festimad

 

La última edición del Festimad, celebrado en Fuenlabrada, Madrid, el fin de semana del 27 al 29 de mayo, se vio alterada por una monumental bronca que acabó con decenas de jóvenes destrozando el escenario y todo lo que encontraban a su paso que pudiera tener que ver con la organización.

 

Los graves disturbios se originaron a raíz del retraso de cuatro horas de un concierto, por problemas en el escenario, y por lo que los jóvenes asistentes consideraron un desbarajuste de la organización del evento.

 

Nueva víctima del bulling

 

El bulling o acoso escolar, que saltó a las portadas de los principales medios de comunicación a raíz del caso del suicidio del joven de 14 años de Hondarribia, Jokin C., tras ser agredido y humillado por sus compañeros del instituto, se cobró probablemente una nueva víctima el pasado 24 de mayo en Elda, Alicante.

 

La joven de 16 años C.C.G. saltó desde el puente de la Libertad, de 25 metros, cayendo al vacío y muriendo horas después de ser trasladada muy grave al hospital de Elda. Sus padres habían denunciado el pasado diciembre en comisaría un “altercado” de su hija con otras alumnas del colegio Sagrada Familia.

 

En cualquier caso, este suceso ha hecho aflorar hasta 20 casos de denuncias de acoso escolar en tan sólo tres días, y el fenómeno de acusaciones por bulling va en aumento en toda España.

 

Exceso de permisividad y falta de valores

 

Ante todo este cúmulo de sucesos, la inmediata pregunta que surge es ¿qué pasa con los jóvenes?

 

Psicólogos y pedagogos de la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir (UCV) proponen, para prevenir el acoso escolar, la formación de mediadores y orientadores escolares y una mayor implicación de las familias. Estos expertos opinan que la violencia juvenil en general y el acoso escolar en particular “no son problemas nuevos pero permanecían ocultos y para evitarlos es fundamental la implicación de la familia y la escuela”.

 

El psicólogo Javier Abril también considera que “la pérdida actual de valores, provocada por su ‘no transmisión’ en familia, influye en los comportamientos agresivos de los jóvenes”. Por ello, “urge educar a las familias, para que dediquen más tiempo a sus hijos y que no responsabilicen sólo a la escuela de su formación”.

 

Tal como publicábamos en un anterior artículo el pasado 4 de octubre de 2004, la familia ha de jugar un rol fundamental y necesario ante el exceso de permisividad y la manifiesta falta de valores de la que adolecen los jóvenes. Dos componentes que, sin duda, juegan un factor determinante en el aumento de la agresividad y violencia que muestra un amplio sector de la juventud en la actualidad. Las familias, por tanto, junto a las administraciones y toda la sociedad en su conjunto tienen ante sí un auténtico reto y una gran responsabilidad que asumir para reconducir la situación.

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