Caballo Loco y Custer, vidas paralelas de dos guerreros americanos, por S.E. Ambrose

No se conoce un país en profundidad a través solamente de los fríos datos estadísticos. Tampoco basta conocer sus características físicas si no pene…

No se conoce un país en profundidad a través solamente de los fríos datos estadísticos. Tampoco basta conocer sus características físicas si no penetramos en el carácter de quienes le han ido dando forma a través de la historia. Y no nos referimos únicamente a los legisladores y gobernantes, sino también a aquellos personajes que han encarnado una cierta idea y que, por ello mismo, han supuesto un modelo, un ideal, para muchos de sus compatriotas, multiplicando así su influencia y manteniéndola viva mucho más allá de su muerte. Éste es el caso del líder sioux, Caballo Loco, y del general del célebre Séptimo de Caballería, George Custer, dos hombres que han configurado la mentalidad norteamericana.

En efecto, ambos son puros guerreros, luchadores y con fuertes dosis de rebeldía compensada por un sentido de la entrega a sus hombres fuera de lo común, rasgos todos ellos que cimentaron un liderazgo moral indiscutible ya desde sus primeros años de juventud. Los paralelismos que establece Ambrose son realmente sorprendentes: nacimiento y muerte muy próximos en el tiempo, precocidad, rebeldía con su consiguiente castigo, pasión amorosa…

Ambos fueron amantes de esos grandes espacios que son las praderas americanas, grandes jinetes y cazadores, y hombres ambiciosos que no rehuían el coste del lugar que ocuparon (de hecho, Custer estaba a su muerte muy cerca de la candidatura a la Casa Blanca). Sus virtudes están teñidas de la vida salvaje del Lejano Oeste del mismo modo que lo están sus defectos, muchas veces inseparables: el fracaso que se supera constituye uno de los grandes temas del imaginario colectivo estadounidense.

Todos estos son rasgos que nos resultan familiares y que configuran el modelo de lo que podríamos calificar “héroe norteamericano”, después encarnados en múltiples personajes y que el cine se encargará de hacer llegar hasta el último confín del orbe. En este sentido, no estará de más recordar que el recientemente fallecido Ronald Reagan es quizás una de las últimas y más completas encarnaciones de este ideal.

El texto va desgranando con fluidez la vida de estos dos hombres excepcionales que se encaminaban hacia un encuentro trágico en Little Bighorn en 1876, la batalla en la que encontró la muerte quien fuera uno de los generales más jóvenes de la Unión. Asistiremos a las respectivas carreras y, cómo no, al debate en torno a lo que realmente ocurrió el día de la batalla y que ocupó el resto de la vida tanto de la viuda de Custer, Libbie, como a los lugartenientes de Custer, el mayor Reno y el capitán Benteen.

La vida de Caballo Loco después de su victoria sobre el Séptimo de Caballería fue corta y desgraciada: se había ganado una batalla, pero no la guerra. Poco habituado al trato con los blancos, rodeado por un pueblo que avanzaba inmisericorde, el tiempo no jugaba a su favor. Víctima de los embrollos propios de los políticos norteamericanos a los que se sumaron algunos de sus propios hermanos de sangre como el jefe Nube Roja, la muerte de este bravo, acribillado tras intentar la huida de un engranaje legal que le atrapaba y no entendía, lo unió definitivamente a su antagonista.

Estamos pues ante dos vidas trágicas que, narradas con maestría por un autor que se sumergió durante cuatro años en el estudio de las mismas, nos sumergen admirablemente en lo más profundo de esta gran nación que, para lo bueno y lo malo, marca con su impronta el mundo que vivimos.

Caballo loco y Custer. Vidas paralelas de dos guerreros americanos

Stephen E. Ambrose

Traducción de Josefina de Diego

Turner

530 págs.

24,00 €

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