Cameron, Obama, Duran i Lleida

Los personajes son muy distintos y sus circunstancias políticas también lo son, pero existe una coincidencia notable en el trasfondo de las ideas que …

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Los personajes son muy distintos y sus circunstancias políticas también lo son, pero existe una coincidencia notable en el trasfondo de las ideas que manifiestan.

Empecemos por el candidato conservador y probable ganador de las próximas elecciones en el Reino Unido, David Cameron, quien de una manera que ha sorprendido a propios y extraños, se arrancó con un discurso que solo algunos medios de comunicación españoles han reseñado.

Empezó diciendo hoy voy a decir lo que nadie se atreve a decir y a partir de ahí surgieron una serie de afirmaciones que en la política de nuestro país resultarían impensables:

“llevamos décadas en las que se ha ido paulatinamente erosionando la responsabilidad, las virtudes sociales, la autodisciplina, el respeto mutuo, las conquistas a largo, a cambio de la satisfacción inmediata…

Preferimos la neutralidad moral, no entrar en juicios de valor acerca de lo que son comportamientos adecuados o equivocados. Malo, bueno; correcto, impropio, son palabras que nuestro sistema político y nuestro sector público apenas se atreve a utilizar

“Nuestras relaciones se rompen, se deshacen nuestro matrimonios, fallamos como padres y como ciudadanos igual que todos ustedes pero si el resultado de todo esto es un silencio cómplice acerca de las cosas que realmente importan, entonces estamos fallando por partida doble.

Renunciar al uso de estas palabras –malo, bueno; correcto, impropio- implica una negación de la responsabilidad personal y una caída en el relativismo moral.”

De esta manera Cameron abordaba la razón del por qué el político debía de pronunciarse sobre estos problemas que afectan a nuestra sociedad sin temor a incurrir en lo políticamente incorrecto.

El eje de su discurso gira entorno a la idea de “sociedad rota” y la capacidad de la política para restaurarla.

“Corremos el riesgo de convertirnos en una sociedad amoral donde ya nadie diga la verdad acerca de lo que está bien y lo que está mal, de lo que es correcto o resulta impropio.

La consecuencia es terrible: la ausencia de límites hace que nuestros hijos piensen que pueden hacer lo que les parezca ya que ningún adulto intervendrá para ponerles freno. Ni siquiera, a menudo, los propios padres. Y esto tiene que terminar”.

La idea de sociedad rota tiene muchos contactos con el de la sociedad de la desvinculación a la que en diversas ocasiones nos hemos referido, y la necesidad de asumir la responsabilidad como contrapartida obligada de la libertad. Este es precisamente el título del libro que Josep Miró i Ardèvol sacará en su versión castellana este otoño, “El retorno a la responsabilidad”.

Se podrá decir que este discurso lo pronuncia un líder conservador, pero es que en coordenadas políticas y culturales distintas, el candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos, Barack Obama, dirigiéndose a su propia comunidad, la comunidad negra, les ha dicho cosas muy parecidas, a pesar del riesgo de ser criticado por parte de líderes de la misma.

“Sí, tenemos que demandar más responsabilidad, a Wall Street pero también debemos demandar más responsabilidad a nosotros mismos”

“Ya sé que algunos dicen que soy demasiado duro con la gente sobre esto de la responsabilidad, pero no voy a parar de hablar de ello, porque creo que a fin de cuentas, no importa cuanto dinero invirtamos en nuestras comunidades o cuantos planes de diez puntos propongamos, o cuantos programas gubernamentales lancemos, ninguno mejorará nada si no asumimos la responsabilidad por nuestras propias vidas”.

Obama se refirió al esfuerzo necesario que deben hacer las familias negras hacia los niños, su educación y hábitos, porque le preocupa la alta tasa de desestructuración familiar, así como la ausencia de la figura paterna. Insistió en la necesidad de elevar el listón moral para poder tener hombres y mujeres educados en el respeto.

La tercera cita es de un político de nuestros lares, Duran i Lleida, quien ha hablado con una claridad que tampoco es frecuente en nuestra política.

“Los socialistas han hablado de lo que les es más rentable, más barato y más fácil (refiriéndose a lo acordado en el Congreso del PSOE) de temas ideológicos, de laicidad, aborto, o eutanasia. Esto supone seguir avanzando en este terreno que define cierto modelo de sociedad… Es un modelo contrario al que define Unió.”

“El PSOE debe ser consciente de que no sacrificaremos nuestros valores ni por el alto gobierno ni por otros motivos”.

“No podrá legislar en laicidad con el apoyo de IU y en materia de presupuesto con CiU, para salvarle la cara”.

Después, lo sabemos, a los discursos políticos deben sucederles los hechos, pero al menos que existan palabras claras que puedan servir como compromiso y, sobre todo, que sean capaces de orientar al electorado.

Esta neblina que se ha apoderado de la política española hace tiempo donde los ideales morales, los valores cívicos y las virtudes personales andan como escondidos.

Estos tres discursos sirven para recordar que a pesar de que a veces nos parezca lo contrario siguen vivos y en algunos casos cabalgan a lomos del caballo ganador.

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