Campaña de los padres católicos contra la asignatura de “Educación para la Ciudadanía”

Los padres son los principales agentes de la formación de sus hijos, y el Estado nunca debe asumir el papel de educador. Este principio ha llevado a l…

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Los padres son los principales agentes de la formación de sus hijos, y el Estado nunca debe asumir el papel de educador. Este principio ha llevado a la Confederación Católica de Padres de Familia y Padres de Alumnos (CONCAPA) a pedir que la reforma educativa del Gobierno actual no incluya la asignatura de “Educación para la Ciudadanía”. Según la entidad, se trataría del regreso “a un Estado que adoctrina”, como sucedía en tiempos de Franco con la asignatura de “formación del espíritu nacional”, así como de un intento de manipulación ideológica bastante clara por parte del Partido Socialista (PSOE). En una nota difundida este lunes 2 de mayo, los padres católicos aseguran que “el deber de objeción de conciencia” es una estrategia legalmente válida para evitar que los hijos puedan ser educados en valores “contrarios” a sus creencias y convicciones.

 

“Parece que hemos pasado de la dictadura de Franco, con la Formación del Espíritu Nacional, a la dictadura de Zapatero, que quiere imponernos sus valores”, denuncia el presidente de la CONCAPA, Luis Carbonel. Cabe recordar que, en el artículo 27.3, la Constitución Española dice que “los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”. Y en el 27.1, la misma Carta Magna asegura que “se reconoce la libertad de enseñanza”. El intento de instaurar una asignatura de “Educación para la Ciudadanía” va claramente contra este mandato constitucional.

 

En este contexto, la asociación E-Cristians tiene previsto apoyar el planteamiento recogido en la nota de la CONCAPA y promover una campaña para pedir a diputados y senadores que no apoyen la nueva materia de adoctrinamiento gubernamental. En el texto de los padres católicos, además, se lamenta lo que consideran “una política de intereses partidistas en el Consejo Escolar del Estado”. En la misma línea, el escrito denuncia que se ha producido en el órgano consultivo “un cambio de criterio sólo explicable desde la subordinación a los poderes públicos y formaciones políticas”, ya que primero todo apuntaba a un rechazo mayoritario a la nueva “Educación para la Ciudadanía” “y luego no se ha vuelto a rechazar esta materia, que es la nueva formación del espíritu nacional que quiere imponer el Gobierno”.

 

“Negativa a asistir” avalada por la propia ley

 

Sobre el futuro inmediato en el caso de que se apruebe la nueva normativa en los términos en que será presentada por el Gobierno a las Cortes, la CONCAPA anuncia su “negativa a que (sus hijos) asistan a dicha clase”, en referencia a la nueva materia gubernamental, y apela al “uso del deber de objeción de conciencia para evitar que, desde la escuela, puedan ser educados en valores contrarios a los que inspiran nuestras creencias y nuestras convicciones”. En la misma línea, aclaró que la libertad de elección ya garantiza una educación completa. “Del resto de valores que son comunes a toda persona y que constituyen el pilar de una sociedad democrática, estamos seguros de que los centros docentes que elijamos, sus profesores y nosotros mismos nos podemos ocupar debidamente, sin que tengamos que recibir el aleccionamiento de aquellos que no parecen dispuestos a ejercerlos más que cuando les conviene”, concluyen los padres.

 

Entre los argumentos, la CONCAPA explica que “la inasistencia a esa clase está avalada, también, por el derecho de los hijos a no asistir”, un derecho “que la futura ley propugna”, así como “por la falta de consecuencias académicas –la promoción está garantizada- en un sistema en el que prima la falta de compromiso y se castiga el esfuerzo y el estudio de los alumnos”. Por último, la entidad lamenta que “las decisiones que el Consejo Escolar del Estado está adoptando mayoritariamente vayan a suponer el debilitamiento de la escuela pública, su desestructuración y, en definitiva, su certificado de fallecimiento”.

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