El cardenal O’Malley valora positivamente la película ‘Spotlight’ y el papel de la prensa

“El rol de los medios de comunicación al mostrar los casos de abusos, ha abierto una puerta que la Iglesia ha atravesado para responder a las necesidades de los supervivientes”, afirma el presidente de la Pontificia Comisión para la Tutela de menores

El cardenal Sean O’Malley, arzobispo de Boston y presidente de la Pontificia Comisión para la Tutela de menores, ha definido a la ganadora del Oscar 2016 a la mejor película, Spotlight, como “una película importante para todos aquellos que han sido golpeados por la tragedia de los abusos sexuales cometido por el clero”.

La película, dirigida por Tom McCarthy, narra la investigación periodística realizada en el diario The Boston Globe, que en el año 2002, destapó los casos de abusos a menores cometidos en la diócesis de Boston.

En un comunicado oficial del cardenal O’Malley, asegura que “contando de forma detallada la historia de esta crisis, los medios de comunicación han llevado a la Iglesia a reconocer los crímenes y los pecados cometidos por sus miembros y a afrontar sus debilidades, el daño causado a las víctimas y a sus familiares, las exigencias de los supervivientes”.

En esta misma línea, el purpurado reconoce que “en una democracia como la nuestra, el periodismo es esencial en nuestra forma de vivir” porque “el rol de los medios de comunicación al mostrar los casos de abusos, ha abierto una puerta que la Iglesia ha atravesado para responder a las necesidades de los supervivientes”.

Y esto, precisa el arzobispo de Boston, “debe ser una prioridad de la vida de la Iglesia en todos sus aspectos”, es decir “proteger a los niños y asistir a las víctimas y sus familias”.

Del mismo modo, el cardenal O’Malley subraya también el compromiso de la Iglesia para llevar adelante “políticas y procedimientos de vigilancia para prevenir que se repitan ciertas tragedias”. Al respecto, cita los programas educativos sobre la tutela de menores, la obligación de verificar los precedentes, señalar y colaborar con las autoridades civiles cuando alguien es acusado de abusos, el cuidado y el apoyo a las víctimas y a sus familias.

​Finalmente, pide nuevamente perdón “por todos aquellos que han sido heridos por la tragedia de los abusos sexuales cometidos por algunos miembros del clero”. Rezamos –concluye el cardenal–para que, cada día, el Señor nos guíe en el camino de la sanación y de la renovación.

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