Caritas in veritate (I)

La revolución francesa hizo popular la tríada de Libertad, Igualdad y Fraternidad. La historia ha sido rica en desarrollos de este lema,…

La revolución francesa hizo popular la tríada de Libertad, Igualdad y Fraternidad. La historia ha sido rica en desarrollos de este lema, pero quedándose algo corta. Se han dado mil vueltas a la libertad desde el individualismo más radical hasta el anarquismo o los liberalismos económicos e ideológicos. La igualdad también ha sido fuente del pensamiento de muchos en los socialismos utópicos o científicos en el pasado, o en la ideología de género en la actualidad. Los resultados han sido decepcionantes, les faltaba algo siempre.

Una de las carencias ha sido la incapacidad de desarrollar al mismo nivel el principio de Fraternidad. Fuera del ámbito cristiano muy poco se ha desarrollado la noción de fraternidad en la teoría y en la práctica. Es comprensible que así fuese pues es difícil construir un mundo de hermanos cuando falta el Padre. O se rechazaba al Padre expresamente en los ateismos, o se pensaba la muerte del Padre por las ideologías nietzscheana o freudiana ¿cómo se va a sostener que somos hijos de un mismo Padre, que eso es la fraternidad, sin la presencia del Padre? Lo cierto es que los dos últimos siglos han sido pródigos en crueldades en que los hombres se han tratado unos a otros peor que los animales con crueldades y desprecios nada igualitarios ni liberales.

Se quiera o no se quiera, conscientemente o no, se construyen los sistemas sobre unos principios y la encíclica Caritas in veritate plantea con enorme apertura a creyentes y no creyentes recuperar el principio de la fraternidad para replantear el sistema social. Benedicto XVI expone de una manera aceptable a todos la siguiente proposición: el ser humano está hecho para el don. Negar esta afirmación equivale a decir que el hombre es antisocial, egoísta en todos sus planteamientos, mentiroso, astuto, es un lobo para el hombre. La evidencia de la experiencia humana es que el hombre está hecho para la amistad, incluso a nivel de delincuentes es necesario un mínimo de lealtad y confianza. Más aún, esto se advierte con claridad cuando encuentra el amor y cuando aspira a ideales difíciles y factibles.

La crisis económica no se puede explicar solamente con los estudios matemáticos aplicados al comportamiento humano. Todos concluyen que hubo una falta de ética, un egoísmo humano, una falta de fraternidad, no pensar en las consecuencias de sus actos. Por otra parte, los mayores avances humanos proceden de un plus de acción humana que supera las perspectivas de un contrato. Existen creadores y líderes que piensan en el progreso más allá de ventajas materiales o de honores. Lo sepan o no se sienten hermanos de sus iguales los seres humanos.

En el próximo artículo trataremos del principio de gratuidad.

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