Caritas in veritate (X)

La sociedad no es estable ni perfecta, siempreson necesarias las reformas. Benedicto XVI hace un diagnóstico del momento actual y clama con fue…

La sociedad no es estable ni perfecta, siempreson necesarias las reformas. Benedicto XVI hace un diagnóstico del momento actual y clama con fuerza pidiendo “urgencia de las reformasy que “se actúe con valor y sin demora” (CV 20), añadiendo que “estaurgencia viene impuesta también por lacaridad en la verdad. Es la caridad de Cristo la que nos impulsa: «caritas Christi urget nos» (2 Co5,14)” (CV 20). Esta urgencia no se debe sólo al estado de cosas, ni se deriva solamente de la avalancha de acontecimientos y problemas, sino que nace del interior de los hombres de buena voluntad. La urgencia lleva a posponer otras cosas pues “exige tomarla en consideración para comprenderla a fondo y movilizarse concretamente con el «corazón», con el fin de hacer cambiar los procesos económicos y sociales actuales hacia metas plenamente humanas” (CV 20).

Las reformas son una exigencia de la caridad porque ya se ha comprobado que, con la sola razón y con la técnica, no desaparecen problemas que podían estar ya resueltos, y aparecerán otros mayores. La perspectiva de una voluntad amorosa permite plantearse estos problemas con crudeza y urgencia. Es evidente que existen situaciones importantes que requieren reflexión y tiempo para solucionarlas, y otras que son urgentes, como es caso del hambre en el mundo. La situación actual, en palabras de Benedicto XVI, es urgente. Es cierto que se han organizado muchas cosas, comola FAO, pero se suelen quedar en gastos de burocracia o suntuarios con estudios muy interesantes, pero el problema casi sigue igual con el paso de los años. Urgencia de caridad significa que se tiene que anteponer a todo. La prioridad de lo urgente quiere decir que debe pasar al primer lugar antes que temas como el armamento y los mil caprichos ideológicos.
La urgencia también proviene de la verdad. Cuando cayó la URSS y con ella el sistema comunista, desvelando la miseria económica y humana a la que llevaba, algunos pudieron pensar que sólo cabía el sistema liberal capitalista. Pero no es tan fácil el tema; cuando este sistema se fundamenta en el materialismo más tarde o más temprano desvelará sus mentiras y vendrán las crisis una detrás de otra. Una cosa es la libertad en el mercado y otra el abuso de la libertad. La crisis financiera muestra que se debe pensar más a fondo la riqueza, la libertad, el control de la falta de ética, el comercio, las barreras nacionalistas etc. Y como eso lleva tiempo, de momento acudir a lo más urgente. Los problemas sin resolver acaban emergiendo. La verdad exige que se trabaje en este sentido.
La caridad de Cristo es modelo de cómo debe plantearse esta urgencia: le interesan todos y cada uno de los seres humanos. Esa caridad es universal y particular. La Caridad le llevó a subir con prisa a Jerusalén para subir a la Cruz y alcanzar la Salvación de todos. En la medida en que se tenga una voluntad política y social de este calibre se podrá responder a los problemas reales con urgencia y eficacia.
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