Carriquiry en Barcelona: “La economía de la salvación es la que da respuesta a la escasez del hombre”

Guzmán Carriquiry, vicesecretario del Pontificio Consejo para los Laicos, está estos día en Barcelona participando en el curso de…

Guzmán Carriquiry, vicesecretario del Pontificio Consejo para los Laicos, está estos día en Barcelona participando en el curso de verano ‘La Iglesia y la crisis económica’ de la Universitat Abat Oliba CEU (UAO). El evento tiene como objetivo buscar desde un enfoque práctico soluciones para revertir la situación no basadas solamente en principios.

El eje central del curso se articula desde dos conferencias del experto, que cuenta con una larga experiencia y visión. Carriquiry (Montevideo, 1944) asume el puesto de vicesecretario del Pontificio Consejo desde que el Papa Pablo VI lo colocara en él y se ha mantenido con Juan Pablo II y Benedicto XVI.
El cursó se inauguró este lunes, 8 de julio, con la conferencia magistral ‘Un juicio cristiano de la actual crisis global’ de Carriquiry y participará en una segunda intervención con una ponencia sobre ‘La catolicidad ante la crisis. Problemas, desafíos y tareas’ mañana jueves, 9 de julio.
En la primera conferencia, el vicesecretario de los laicos en el Vaticano, situó la importancia de la articulación entre fe y razón. El ponente recordó la célebre cita del cardenal converso John Henry Newman que hace 150 años en una afirmación visionaria dijo: “Llegará un día en que la Iglesia será la única defensora de la razón”.
Un punto fundamental de la ponencia de Carriquiry abordaba la desviación de la razón en el momento en que se confunde la realidad solamente en lo que es material, ya que aunque algo no sea palpable –como un sentimiento, por ejemplo- no significa que esté al margen de la realidad.
La humanidad, según Carriquiry, no puede descartar a priori –a no ser de que deje de ser objetiva- la hipótesis de que Dios es logos (conocimiento) y amor, lo cual se manifiesta en nuestro mundo en la encarnación de Dios en Cristo. Este aspecto debe ser contemplado como una hipótesis aunque alguien pueda no creer en ella a través de la fe, ya que hay posibilidades concretas de convergencia entre las profundas diferencias entre la concepción global que asume esta hipótesis y la que no.
Esta hipótesis, según Carriquiry, lo que hace es ampliar los espacios de la razón lo cual significa que nos dota de más capacidad interpretativa de la realidad, según el experto. Y añade que La Iglesia a través de esta articulación entre fe y razón supera el pietismo, el moralismo, el subjetivismo y el mal crónico del pensamiento ilustrado de separar el saber del creer.
También ha sostenido que la globalización no es buena o mala en sí, esta globalidad conduce hacia la unidad humana y la Iglesia es el germen de esta unidad porque la catolicidad lo abrazo todo.
La crisis económica y sus causas
Carriquiry ha hecho referencia a las causas de la crisis como la mala distribución de bienes y los riesgos que asumía el sistema actual y ha citado al ministro de Economía italiano, Tramonti, que lo adelantó afirmando que nos encontramos dos momentos claves en nuestra época: el hundimiento en 1989 del sistema soviético debido al error de la centralización y la gran crisis de la creencia en la autorregulación del mercado que se inicia en 2007 y estamos viviendo ahora. Esta última, ha significado el fin de las utopías materialistas. De la lección que nos ofrece la historia se deduce que ni el comunismo ni el capitalismo en su lógica ha proporcionado una respuesta al hombre ni lo hará si prescinde del contenido que el cristianismo propone: “Si el sistema que desarrollamos camina sin Dios, nunca se dirigirá hacia el hombre”, ha afirmado el ponente.
El debilitamiento de la razón impera en el sistema, por eso la Iglesia defiende una crítica sin fisuras a la codicia que constituye la idolatría, y ha recordado que “los ídolos esclavizan e impiden afrontar la realidad […] esta avidez económica desmiente la realidad económica y el mercado”.
Carriquiry también abordó otros temas y subrayó que hace falta rectificar y hacer un ejercicio prudente y razonable del crédito bancario ya que su fin es el de financiar la inversión productiva y no el enriquecimiento rápido: “La globalización ha de ser solidaridad, los grandes moralismos y las culpabilizaciones genéricas no sirven: hace falta hacer una crítica seguida de propuestas concretas”.
El representante de los laicos ha incidido en la necesidad de situar la ética en el centro de la economía y de repensar el sentido de la disciplina y sus fines para revisarla desde la perspectiva del servicio al hombre.
Finalmente, Carriquiry ha advertido: “El bien más escaso y más importante es la finitud humana –su muerte- y sólo la victoria pascual da respuesta a este problema. Es la economía de la salvación la que da respuesta a la escasez más importante que tiene la humanidad, la de su propia vida”.
El curso de verano, coordinado por el presidente de E-Cristians y miembro del Pontificio Consejo para los Laicos, Josep Miró i Ardèvol, cuenta con la presencia de Eduard Berenguer, catedrático de Economía en la Universidad de Barcelona (UB) y experto en macroeconomía y contabilidad generacional; Ferran Porta, vicerrector de Investigación y Servicios Universitarios de la UAO; Joan Corona, director académico del Instituto de Empresa Familiar y catedrático de Economía de la Empresa; y Montserrat Millet, titular de Economía Aplicada de la UB, entre otros.
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