Caso Morín en el Museo de la vida: “El aborto se puede analizar desde la ciencia, la sociología o la ética, pero también desde el sentido común”

“El drama del aborto se puede analizar desde diferentes perspectivas: en términos filosóficos, éticos, religiosos, desde la…

“El drama del aborto se puede analizar desde diferentes perspectivas: en términos filosóficos, éticos, religiosos, desde las leyes naturales, pero también sociológicos, psicológicos, económicos, científicos, y también en términos legales, que es de lo que se trata el caso Morín. Pero hay algo más: el aborto también se puede analizar desde el sentido común”. Así se manifestó el periodista, escritor y profesor Juan Francisco Jiménez Jacinto este viernes, 18 de enero, en la conferencia ‘Caso Morín: el primer macrojuicio por abortos ilegales de Europa’, que dictó en el recién estrenado Museo de la Vida de Barcelona.

Jiménez analizó los puntos clave del juicio que en la actualidad se encuentra visto para sentencia y en espera de que el juez manifieste su fallo. También repasó cronológicamente el caso y, finalmente, participó en un coloquio con los asistentes.
Este periodista, redactor de ForumLibertas y que ha seguido en este diario el devenir de este caso en una sección especial, afirmó la necesidad de aproximarse al caso Morín desde términos legales: “En términos legales –explicó- la ley hoy en día es lo más parecido a la ética que una sociedad secularizada tiene: dicta lo que está bien y lo que está mal. Esa es la gran responsabilidad que tiene la Ley en la actualidad ya que las personas que no profesan un credo es en las leyes donde ven reflejada unas mínimas normas de conductas sociales. A menudo lo que es legal no es ético como por ejemplo la infidelidad, y a menudo lo que es ético no es legal, como, por ejemplo, robar para dar de comer a tu propia familia hambrienta”.
En ese sentido, Jiménez se preguntó: “¿Por qué es importante esta distinción?, por que se trata de un proceso judicial en el que no es tan importante lo ético, sino lo que es legal, y no es importante tanto lo que ha sucedido sino lo que se puede demostrar que ha sucedido”.
El Juicio: los puntos clave
Este periodista licenciado en Filología Hispánica por la UB, repasó los puntos clave del juicio al doctor Morín y sus colaboradores, del que él mismo fue testigo como asistente a las sesiones. Estos son los puntos que destacó:
La anulación del vídeo con cámara oculta como prueba: la defensa, según Jiménez, pidió la anulación del vídeo por contradecir los principios básicos de privacidad de la persona defendidos por la Constitución Española. La Fiscalía, contrariamente, pidió que como mínimo se dejara declarar a los periodistas que realizaron el reportaje. Finalmente los magistrados decidieron no acceder a la petición de la acusación ni a aceptar el vídeo como prueba. La defensa fue más allá y pidió la nulidad total del juicio por considerar que estaba “viciado y podrido desde el inicio” al arrancar de “medios de prueba ilícitos”.
Morín y su esposa se acogen a su derecho de no responder a la fiscal ni a las acusaciones particulares: de ese modo, consiguieron construir su relato a partir solamente de las preguntas de sus abogados defensores y no tuvieron que enfrentarse a las preguntas incómodas que iba a plantearla la Fiscalía.
Las trituradoras que supuestamente servirían para deshacerse a través del desagüe de los fetos abortados ilegalmente: en la segunda sesión del juicio a Carlos Morín se abordó el tema de las trituradoras. No se habían encontraron en sus clínicas, pero sí se encontró las facturas de las mismas y la infraestructura donde estaban colocadas. Morín sorprendió a todos al afirmar que las trituradoras las adquirió tras aprender en Estados Unidos una técnica a través de la cual se practicaba con pollos para mejorar en el uso de unas ópticas que necesitaban de especial destreza. Al parecer, siempre según el testimonio de Morín, tras realizarse esas pruebas las trituradoras servían para deshacerse de esos pollos.
El equipo de abogados de Morín –según Jiménez- “propuso una hipótesis absurda y que es contraproducente para el mismo Morín, pero habrá que ver cómo lo contempla el juez: por un lado, contraproducente porque admiten la potencialidad y la capacidad de esas máquinas para triturar restos humanos. Por otro lado, absurda porque parece evidente que unas trituradores que están en una clínica de humanos donde se manipulan restos humanos no están puestas para triturar animales como pollos o cerdos”.
El informe de los peritos demostró que en las cañerías había restos de ADN humano, pero no fue una prueba irrefutable porque no se pudo determinar a quien pertenecían. Ese era un requisito para comprobar que no era ADN de las personas que trabajaban allí.
El testimonio de la testigo protegido: El testimonio de la testigo protegido había levantado gran expectación ya que fue un aspecto fundamental para abrir el caso contra Morín. Finalmente, su testimonio fue “decepcionante y sorprendente”, según el conferenciante: “La testigo manifestó reiteradamente no acordarse de las declaraciones que ella misma realizó en la instrucción del caso y mostró una gran memoria selectiva en cuestiones capitales del caso, aunque recordaba cuestiones administrativas que no aportaban elementos sustanciales al caso”, recordó Jiménez.
El juez decide que las mujeres que abortaron con Morín no podrán ser imputadas: “Se daba una circunstancia paradójica y es que las mujeres que iban a declarar (más de 100) podían ser encausadas si reconocían ser conscientes de que se estaban practicando un aborto ilegal, es decir, que habían incurrido en una ilegalidad manifiesta”. Por eso Jiménez valora que fue positivo para el proceso que el juez las eximiera de ese riesgo para ellas porque iban a testificar con miedo y eso iba a provocar que aportaran menos información relevante para juzgar a los encausados.
Declaran las mujeres que abortaron en las clínicas de Morín: “Los testimonios de las mujeres que abortaron en las clínicas de Morín fueron por lo general muy positivas”, afirmó: al parecer en lo sustancial se ratificaron en un 80% en lo que testificaron en su día ante la Guardia Civil y vinieron confirmando lo que afirmaron en los atestados, aunque hubo algunas discrepancias lógicas por el tiempo transcurrido. “En la sala quedó bastante claro que las mujeres que iban a abortar pagaban antes los abortos, en la mayoría de los casos en efectivo, las ponían a dilatar con las pastillas dilatadoras, muy pocas hacían la entrevista con un psiquiatra y tampoco realizaban el test psicológico para determinar si existía riesgo”, explicó. De esa forma “habría quedado probado que se falsificaron firmas -tanto de pacientes como de médicos-, radiografías y tests, en especial el test psicológico de Goldberg, que garantiza que las mujeres que quieran abortar se encuentran en plenas facultades mentales”.
El extraordinario alegato final de la fiscal: finalmente, el periodista destacó que la fiscal que lleva el caso Morín “protagonizó como colofón a su ejemplar trabajo realizado un extraordinario alegato final”. A lo largo de cuatro horas desgranó los hechos que demuestran a su juicio que Morín y los demás inculpados cometieron un elevado número de abortos ilegales (89 probados a su entender) y que existía falsedad documental y asociación para delinquir. Por ello redujo la petición de pena a 273 años para el doctor Morín y 177 a su esposa en concepto de autora de los mismos hechos. También mantuvo la acusación a los ginecológos y anestesistas colaboradores de Morín, ya que, según el alegato, los trabajadores acusados de las clínicas Ginemedex y TCB “eran totalmente conscientes de que ejercían un trabajo ilegal”, como queda probado en múltiples conversaciones telefónicas.
Qué representa el caso Morín
Según Juan Francisco Jiménez, este caso pone de relieve que hay un silencio impuesto sobre la realidad del aborto en España, un silencio que llega a la censura, y que no tiene ninguna razón científica ni sanitaria.
El caso Morín debe servir para poner en evidencia que el aborto entraña un daño grave para la mujer. Un daño del que se aprovechan las clínicas privadas. Es por eso que el negocio del aborto, que además es de alta rentabilidad como se puede observar en el ‘caso Morín’, no debe ser privado”. Jiménez, reivindicó “una legislación que proteja efectivamente la vida del no nacido. No puede ser que la vida del feto sea una cosa y que el status quo jurídico del que han gozado las clínicas sea intocable. Cabe recordar que nuestro contexto social se basa en un principio que rige que nada de la Sanidad pública debe de ser un negocio como primera instancia, entonces, ¿por qué la única excepción la constituyen las clínicas abortistas, un negocio que desde la ‘Ley Aído’ se financia con dinero público?”.
Y es que el aborto ha sido y es un gran negocio financiado con recursos públicos y la única actividad que la Seguridad Social admite que puede ser desarrollada en las clínicas privadas en lugar de las públicas, es una excepción rotunda, no hay ningún otro caso.
Finalmente, el conferenciante valoró que el resultado que se espera del juicio “es incierto”, pero deseó que “todo el peso de la ley caiga sobre Morín y sus colaboradores”. “Si no fuera así –concluyó-, una vez más la justicia española estará demostrando su incapacidad para juzgar las prácticas de aborto ilegal en nuestro país”.
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