Castigado por blasfemar

Las creencias, cada vez más apartadas de la cosa pública con la coartada del laicismo, van siendo relegadas a una mera anécdota educativa. Se retiran …

Forum Libertas

Las creencias, cada vez más apartadas de la cosa pública con la coartada del laicismo, van siendo relegadas a una mera anécdota educativa. Se retiran imágenes y crucifijos sin contemplaciones ante la más mínima queja de cualquiera.

Es curioso, en cambio, como se permite renegar de la religión en los lugares de trabajo, en las calles o se hace escarnio publico de ella en teatros y exposiciones de arte. La blasfemia es el lenguaje que se usa en el infierno.

No se injuria a Dios en balde, como le ocurrió a Wiygney, norteamericano famoso por su furor ateo que un día convocó a sus amigos para decirles: "Para que veáis claramente que Dios no existe, yo desafío aquí a ese omnipotente que decís, a que me haga morir de repente. Pero no sucederá nada, precisamente porque no existe".

Apenas dijo esto, cayó muerto. Las blasfemias no sólo ofenden al que las oye, sino principalmente a Dios. 

Hazte socio

También te puede gustar