Cataluña ¿ha matado a Dios?

Por lo que he leído, una nueva tesis reduccionista está aflorando en algunos ámbitos católicos para explicarse el extraordinario éxito socialista en C…

Forum Libertas

Por lo que he leído, una nueva tesis reduccionista está aflorando en algunos ámbitos católicos para explicarse el extraordinario éxito socialista en Cataluña y la diferencia abismal que le separa del Partido Popular. La nueva narración dice que esto se explica porque Dios ha desaparecido de la realidad catalana y de ahí la victoria del socialismo. Uno de los argumentos probatorios de esta tesis es uno de los eslóganes que utilizó el partido socialista “Oye la COPE y después vota”.

Creo que remitir el extraordinario éxito socialista y la dificultad del PP para ser una fuerza con significación a la extinción del hecho religioso en Cataluña es desde el punto de vista político escasamente realista, nada profesional, y desde el punto de vista religioso, una aberración.

Es cierto que en Cataluña el número de católicos practicantes es menor que la media española, pero también lo es que el predominio socialista tan absoluto es muy reciente. Solo hace cinco años que consiguió gobernar por vez primera en la Generalitat, y si bien ha ganado siempre en las elecciones generales, su distancia sobre el segundo CiU era moderada, y la suma de los diputados de esta fuerza con los del PP, les aventajaron hasta el 2004.

Si comparamos esta historia con la de otros lugares donde existe un catolicismo extraordinariamente extenso y arraigado, caso de Andalucía, constataremos que en esta región el predominio socialista ha sido abrumador desde el inicio de los tiempos, gobernando siempre con mayoría absoluta, y alcanzando en la mayoría de elecciones generales una sustancial diferencia con el PP, que se ha visto, eso si, reducida en estos últimos comicios.

La hegemonía socialista catalana arranca de hace unos pocos años, en Andalucía lleva dos decenios. No creo que Dios tenga nada que ver con todo ello, y en todo caso sí el comportamiento electoral de los católicos.

En todo esto, además, hay un dato que se olvida: Una parte del electorado que en otros lugares donde no existe un hecho equiparable al catalanismo, vota al Partido Popular, en Cataluña vota a CiU. Por eso para hacer comparaciones relacionadas con el eje “izquierda- derecha”, y otras relacionadas con los sistemas de valores, es necesario observar el resultado CiU+PP para alcanzar conclusiones validas.

El éxito socialista en Cataluña no se debe a que de repente se haya hundido la condición religiosa, sino simplemente a los errores políticos de los demás, empezando por el propio PP.

Esta organización ha sabido buscar soluciones que electoralmente y políticamente le han funcionado, como por ejemplo en Navarra y su articulación con el navarrismo, mientras que en Cataluña no sólo no ha intentado nada parecido, sino que en muchos casos ha actuado en un sentido opuesto.

El plus de votos que esto le ha podido reportar en otras comunidades ha tenido un coste, que estaba cantado en Cataluña: Rajoy, con unas dosis considerables de realismo ya ha dicho que hay que conseguir que no sea tan fácil que se vote socialista por temor al PP. Este mecanismo alcanzó su máxima expresión en Cataluña, aunque su incidencia es mas amplia. El bajón de IU en toda España se explica también por la idea de practicar el voto útil para evitar el acceso al gobierno del Partido Popular.

Si no se asume la realidad tal y como es, es imposible transformarla y la realidad dice cosas como las siguientes:

Más de una docena de artículos del Estatuto de Autonomía de Cataluña –vale la pena recordar en este caso que E-Cristians hizo campaña a favor del voto negativo o de la abstención– son idénticos a los del Estatuto de Andalucía.

En un caso la oposición por parte del PP ha sido total, en el otro ha votado a favor y ha presentado el Estatuto como un ejemplo de consenso. En el País Vasco, el PP compite duramente con la concepción nacionalista pero todos están unidos en torno al concierto económico que es la cuestión práctica más importante de lejos del autogobierno vasco, la que determina una clara ventaja y una situación de privilegio económico extraordinario en relación al resto de España. A nadie se le ocurre plantear que esto sea insolidario cuando lo cierto es que el concierto determina una diferencia de gasto público por habitante extraordinaria. Algo parecido podría decirse para Navarra.

Que nadie traduzca de estas palabras un cuestionamiento a aquella solución basada en el respeto a la tradición foral. Lo que estoy señalando es que no siempre se mide los planteamientos que nacen de Cataluña con criterios de objetividad.

Ahora mismo, el candidato del PP por Andalucía, Arenas, declaraba que no se tenía que llevar agua en buque de la desaladora de Carboneras a Cataluña, hasta que no se resolviera el trasvase o llevada de aguas a la Comunidad Valenciana o Murcia. Es una posición técnicamente asombrosa esta de relacionar ambos temas tan diferentes, al margen que llevar agua en buque de un punto tan lejano, es una aberración económica, pero no para Andalucía sino para quienes pagan la factura, es decir Cataluña, cuando se puede obtener de otras fuentes más cercanas como son las francesas.

Pero es que además la depuradora de Carboneras se encuentra extraordinariamente subutilizada y por consiguiente le vendría bien este plus de actividad desde el punto de vista de su rentabilidad. Con este tipo de posiciones es difícil que el PP sea visto de otra manera en Cataluña.

El eslogan electoral sobre la COPE, tan simple y tan efectivo, demuestra a las claras el potencial del imaginario creado. Pero la referencia a la COPE nada tiene que ver con Dios no porque fuera una emisora católica, sino porque algunos de sus programas, que no toda la emisora ni mucho menos, tienen una naturaleza tal que es percibida como una agresión por muchos catalanes, incluidos quienes nunca votan socialista.

En su momento el Aznar del segundo mandato, contribuyó a inflar el globo de Esquerra Republicana, que rápidamente después se ha ido deshinchando, en un proceso que empezó en las pasadas municipales. Ahora las actitudes del PP han favorecido el voto refugio en los socialistas.

Claro que, como me comentaba un buen amigo y dirigente de los populares, la responsabilidad no es solo suya: los demás han contribuido a demonizar en Cataluña esta opción con un resultado nefasto para ellos. Porque unos han visto como sus votos volaban hacia el recipiente socialistas, y otros, como CIU, han mantenido la situación pero a la baja, partiendo de unos resultados, que hay que subrayar, ya no eran buenos.

En cualquier caso lo que sí queda claro es que el éxito socialista poco tiene que ver con la desaparición de Dios y del hecho religioso en Cataluña. Esta será una narración que autosatisfacerá a quienes encuentran en esta Comunidad la anidación de todos los males, pero será un diagnóstico que, por malo, servirá para continuar facilitando el éxito a los socialistas.

En todo caso sí existe un problema con el voto católico, que no es una especificidad solo de Cataluña: se trata de que demasiados de estos votantes prescinden de las orientaciones básicas relacionadas con la fe que dicen profesar a la hora de aplicarse en las urnas. Y si alguien lo duda que se lo pregunte a Chaves.

Hazte socio

También te puede gustar