Charlie Hebdo, el negocio de la blasfemia

Con motivo del primer aniversario del atentado contra la revista Charlie Hebdo, sus propietarios sacan a la venta un millón de ejemplares de un número extraordinario. Es una forma de prologar el negocio mortal que significó el sangriento atentado, que terminó con la vida de diversos dibujantes y colaboradores, y que se tradujo a posteriori en una ventas millonarias, de una publicación acabada, que apenas editaba 30 mil ejemplares. La mezcla de solidaridad y morbosidad funcionó. Pero a un año vista estaba por ver que la cosa fuera igual, más cuando pasados los meses de la explosión solidaria, que en excesivas ocasiones incluyó innecesariamente la justificación de la grosería, el insulto y la blasfemia, la publicación sufrió un considerable bajón. Pero sus autores rápidamente han acudido a su póliza de seguridad del negocio, amparados por el paraguas de la solidaridad y el victimismo: la blasfemia y la provocación. Su portada es toda una declaración de principios. Una imagen de Dios, como un hombre de barba blanca y triángulo en la cabeza, una caricatura de la escasa imaginería cristiana de Dios padre, con un fusil de asalto al hombro, presentándolo en estos términos: “un año después el asesino sigue suelto”.

A nadie puede escapársele que esta portada no está dirigida a quienes matan por promover sus ideas religiosas, el islamismo de la yihad, porque no existe representación de Dios en el Islam, está prohibida, no hay posibilidad de caricaturizarlo, de ahí el uso de Mahoma como sucedáneo. Ningún musulmán se va a sentir concernido porque la portada no va con él. Algo parecido a lo que les sucedería a los cristianos, si apareciese, la representación de Visna. No, la portada tiene un doble destinatario, el ateo y antirreligioso francés, y europeo, que se frota las manos de satisfacción, y también, y esta es la “gracia” del negocio, a los cristianos, más o menos tibios, porque la portada busca el escándalo, y los amigos de la blasfemia cristiana, como El País, ya se encargarán de difundirla, dedicándole la portada de su periódico, y una página entera en el interior, repitiendo en ambas, la indecente caricatura.

Charlie Hebdo, y sus palmeros no volverán a jugar con los musulmanes, porque esto ya saben que tiene un alto coste, pero si machacarán lo que les venga de gusto las creencias religiosas de los cristianos, demostrado que no les importa nada el respeto los sentimientos religiosos profundos de los demás, porque además saben que es gratis. Hacen de la blasfemia un negocio.

Esto es lo que sabe ofrecer la sociedad desvinculada de la exclusión religiosa, y sus poderes a los cristianos, aunque muchos aun no tienen conciencia, viven alienados.

Ahora eso si, como dice la dibujante Coco, con el cinismo de quien hace negocio con los sentimientos, “solo se trata la blasfemia, si es necesaria”. Necesaria para sus bolsillos claro está.

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3 Comments

  1. 2

    como dijeron Ustedes, con los musulmanes no juegan, porque ya saben
    lo que les espera, en cambio con nuestra Religión juegan y se atreven a
    ofender al Ser Supremo Yavhe, Dios, nuestro Padre, porque nuestra
    Iglesia predica el amor y el perdón, pero estos pobres Diablos, cuando se mueran y se encuentren cara a cara con Dios, ya verán lo que les
    espera,

  2. 3

    Que yo sepa, Charlie Hebdo siempre ha sido un panfleto blasfemo contra el único Dios contra el que se puede blasfemar, el hecho Hombre en Cristo, lo de las burlas al Islam siempre ha sido accidental o accesorio de lo que para ellos es lo principal. Lo que también llama la atención es que pretendan hacer negocio de la desgracia de muchos compañeros suyos.

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