China entierra su política de hijo único para frenar el envejecimiento; ¿a qué espera España para frenar el suyo?

Después de 35 años de férreo control sobre la población, el Comité Central del Partido Comunista chino pone fin a su férreo control de la población. ¿Se decidirán los gobiernos en España a adoptar políticas más efectivas de fomento de la natalidad?

China parece decidida a potenciar el fomento de la natalidad China parece decidida a potenciar el fomento de la natalidad

Los sistemas de control de la natalidad en China, con la política del hijo único, han fracasado estrepitosamente. Así parecen reconocerlo ahora las autoridades, después de 35 años de férreo control sobre la población, al poner fin a su controvertida política del hijo único.

La principal motivación del Comité Central del Partido Comunista para tomar esa decisión ha sido el intentar combatir el progresivo envejecimiento de la población. Hay que recordar que China es el país más poblado del mundo, con India pisándole los talones.

La República Popular China ha decidido abandonar la política del hijo único y trazar un plan quinquenal hasta 2020 en su reunión anual, con el objetivo de paliar los efectos secundarios de una política que ha provocado que su pirámide demográfica sea similar a la de los países más desarrollados.

En cualquier caso, la medida no garantiza que teniendo dos hijos la demografía china se pueda equilibrar incluso a medio plazo, teniendo en cuenta el actual desequilibrio entre hombres y mujeres, ya que hay una tendencia a desestimar el tener una hija cuando se comprueba el sexo en las ecografías.

Los observadores ya esperaban que en el plenario del PCCh de esta semana, celebrado a puerta cerrada con los máximos líderes del régimen comunista, cambiase esta política, aunque se ignoraba hasta qué punto iba a llegar el cambio.

El Gobierno chino siempre defendió que el restringir a un solo hijo la descendencia de muchas parejas, sobre todo en zonas urbanas, había contribuido al desarrollo del país y a la salida de la pobreza de más de 400 millones en las últimas tres décadas, pero Pekín también admitía que se aproximaba el momento de ponerle fin.

Las parejas chinas podrán decidirse a tener más de un hijo

Las parejas chinas podrán decidirse a tener más de un hijo

Los orígenes

Deng Xiaoping instauró en 1979 la política del hijo único con el objetivo de combatir supuestamente la superpoblación de China. Formalmente entró en vigor el 25 de septiembre de 1980. El antecesor de Xiaoping, Mao Zedong, había fomentado altas tasas de natalidad al valorar sus efectos positivos y el aumento de la mano de obra.

Según los expertos del Partido Comunista, su aplicación ha evitado que la población actual del gigante asiático sea de 1.700 millones de personas, por los cerca de 1.400 que hay ahora. El censo de 1982 cifraba la población China en 1.008 millones de personas, con una tasa de natalidad de 1,3% respecto al 0,5% de 2014, según informaba La Vanguardia este jueves, 29 de octubre. Según el Gobierno de Pekín, esta política contribuyó a aumentar la renta per cápita.

Las consecuencias y algunos avances

Sin embargo, la política del hijo único trajo consigo varias consecuencias negativas: envejecimiento de la población, abortos selectivos (muchas parejas querían un hijo varón), abandono de niñas, tráfico de bebés o desequilibrio entre mujeres y hombres.

Y, más allá de estos efectos, violaciones de los Derechos Humanos como abortos forzados con la gestación muy avanzada o esterilizaciones forzadas.

A finales de 2011 las parejas en las que padre y madre eran hijo único ya podían tener dos hijos. En 2013 hubo una relajación mayor en esta política. Se permitió tener dos hijos a las parejas que residen en zonas urbanas en las que uno de los dos integrantes no tuviera hermanos.

En cualquier caso, el coste económico de tener un hijo y las largas jornadas laborales, son algunos de los aspectos que hacen dudar de que haya un baby boom en China pese a los cambios legales.

¿A qué espera España?

Por otra parte, la decisión de China debería hacer reflexionar a los países que aún dudan de las ventajas que conlleva el fomento de la natalidad, y concretamente a España.

Hay que considerar que la situación demográfica de China desde el punto de vista de la estructura de edades es bastante mejor que la española, con una población aún más envejecida.

Se suele argumentar que el envejecimiento de la población es más bien debido al incremento de la esperanza de vida, y, aunque en parte no deja de ser cierto, la realidad apunta más bien a la baja natalidad.

Aun así, los diferentes gobiernos españoles no se han decidido a poner en práctica importantes políticas activas de fomento de la natalidad y de ayuda a la familia, a pesar de que la demografía española va a tener repercusiones importantes en la crisis de las pensiones y la baja productividad.

 

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